Behind her eyes

Un punto fuerte y recurrente de la buena televisión británica son esos dramas familiares cruzados por engaños y cosas no dichas que pueden derivar en investigaciones y casos policiales más o menos entretenidos.


4 Butacas



A veces también, como en este caso, lo fuerte es un trío, una pareja que recibe la llegada de un tercero y que lo complica todo.

Pero eso que pintaba como atractivo los primeros minutos, se va desvaneciendo cuando la historia cruza umbrales fantásticos, casi ridículos.

Es una producción de ITV (nos gusta) para la Netflix británica.

El arranque era prometedor, y bastante bien logrado: porque planteaba un inquietante triángulo amoroso que se desarrolla cuando Louise (Simona Brown), madre soltera, entabla conversación con un apuesto desconocido escocés en un bar, una noche en la que su cita no llega nunca, ahí se queda bebiendo algo y lo ve a David (Tom Bateman). 

Como le vuelca sin querer su cerveza en la camisa, insiste en pagarle una copa y bueno, el hombre pide un whisky Macallan, que cuesta 12 libras la copa. 

Se quedan hablando, hay sintonía, pero a la hora del beso de despedida en la vereda el se incomoda.

Cuando Louise llega al trabajo el lunes se da cuenta de que el Dr. David Ferguson su nuevo jefe al que todavía no conocía, es el hombre del beso fallido.

Bien como arranque. Incómodo.

Y la cosa se va a poner aún más fea, porque él también está casado y se ha mudado a la zona con su guapísima pero desequilibrada esposa, Adele (Eve Hewson). Y Adele también entabla relación con Louise a espaldas de su esposo, en otro encuentro casual que deriva en complicidad gracias a su historia compartida de terrores nocturnos.

Hasta ahí la historia pinta bien.

Pero de a poco todo lo relacionado con lo onírico va ganando espacio, también el desequilibrio de Adele, a quien supuestamente el médico cuida y protege.

La relación clandestina empieza a tener un impacto fuerte, medio enfermizo, aunque las escenas no logren transmitirnos ninguna emoción, y la relación entre las mujeres (desconocida por el doctor) se vuelve también algo esquizofrénica.

El tema es que la historias no tiene manera de resolverse entre ellos, no pasa literalmente nada que nos cambie el eje de lo que estamos viendo, y se recurre al pasado de la pareja, ella es millonaria, sus padres mueren en un incendio (que no sabemos bien qué tipo de rol tuvo Adele en eso) y la internación en una clínica psíquica y la aparición de Rob, un adicto en recuperación que pasa a ser muy importante en su vida.

Habrá también un secreto, terrible, que recién se revelará hacia el final, y u recurso sobrenatural que tiene que desarrollarse demasiado rápido y sin muchas explicaciones para que la historia tenga sentido.

Es como si pudiéramos dividirla en dos mitades, una prometedora y la otra en la que hay que resolver la historia apelando a cosas que no entendemos y hay que decodificarlas en clave esotérica.

Demasiado.


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