Steal

Interesante propuesta de Amazon, una de robo sofisticado, tanto que nunca vemos el dinero, y que nos plantea un dilema moral que enfrenta la protagonista, que se resuelve de manera brutal, al final siempre hay alguien más malo.



6 Butacas



Una mañana tranquila como cualquiera, en una especie de enorme financiera inglesa, una que administra enormes sumas de dinero de fondos de pensión, se ve alterada por la entrada profesional y perfecta de un grupo de atracadores.

Pero no van a ir a los tiros pidiendo que los cajeros vacíen las cajas y las pongan en un bolso, irán muy sincronizada y civilizadamente a presionar a dos operadores (nuestros protagonistas) para que hagan unos movimientos con unos 4 millones de libras (mucha plata) a unas cuentas específicas.

Listo. Nada más. Sin tiros, con algo de tensión propia de tratar de tener todo bajo control en un piso en el que trabaja mucha gente, y nada más. Nada por aquí nada por allá, se fueron con una cantidad de plata imposible de robar físicamente.

A partir de ese momento (es genial el truco de mostrar a los atracadores a cara descubierta con la sutileza de prótesis que les hacen pequeñas deformaciones para las cámaras de seguridad) los 6 capítulos en los que se desarrolla la trama no nos van a dar respiro. Es muy entretenida la serie, a pesar de ponerse dura por momentos, en términos de entretenernos con los giros y las propuestas de cambio permanente que tiene el guión.

A medida que comienza la investigación policial, dirigida por el inspector jefe Rhys Kovac (Jacob Fortune-Lloyd), un detective astuto pero con sus propios secretos (debe mucha plata de juego), la historia se expande, da giros y nos lleva en un viaje alocado a través de capas de engaño, alianzas cambiantes y diversos grados de absurdidad necesaria antes de dejarnos, sin aliento y enormemente entretenidos, sanos y salvos en el desenlace.

Los personajes son todos muy interesantes y bien logrados, la tensión se va a ir acrecentando a medida que la historia se desarrolla, y vamos a ver cómo, esos dos empleados básicos, que ven cómo algunos de sus compañeros ganan millones al año aprobando las transacciones que ellos se encargan de recomendar mientras ellos ganan demasiado poco, se van a ver involucrados en un atraco que los tenía como partícipes muy secundarios a protagonistas.

Todos los personajes que se van a ir involucrando están muy bien, y son parte de estos giros inesperados que tiene la trama.

Como dije al principio, nos va a plantear algún dilema y la pregunta acerca de qué haríamos nosotros mismos en una situación así, pero también una reflexión acerca del dinero y esa inmaterialidad actual tan extraña.

Sin soltar el acelerador narrativo, la serie se convierte en una reflexión sobre la idea de que el amor al dinero es la raíz de todos los males. El mundo de las finanzas se describe como uno que depende, en esencia, del juego, y del juego por parte de un pequeño número de personas que solo usan el dinero de otros y que reciben una recompensa desproporcionada por ello. 

Es entretenida

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