Hamnet
Hace un par de años Hamnet se convirtió en el libro que había marcado el año, quizá ahí cabeza a cabeza con Klaus y Lucas de Agota Kristof esta novela delicada y brutal, pastoril y poética de Maggie O'farrell me había estremecido.
6 Butacas
Tenía guiños cinematográficos, sobre todo porque bien entrada la lectura descubrís que está sucediendo algo que va a trascender, y tiene que ver nada menos que con William Shakespeare.
Y es una buena elección la de la directora de esta versión, porque Chloé Zhao y su equipo de arte, vestuario, música y cinematografía logran crear una atmósfera ideal para este cuento que es a la vez poético y desgarrador. Me refiero al mundo pastoril que describe y refleja, los bosques ingleses llenos de plagas y amenazas pero también de gente ruda dedicada a la tierra y los hijos.
La historia gira alrededor de cómo William Shakespeare y su esposa superaron la pérdida de su hijo varón. y tiene en la actuación de Jessie Buckley (la sigo y me gusta) una intensidad cercana a lo brutal, lo básico, lo supernatural, que conmueve.
Es ante todo, como está planteada, una película de sensaciones. Desde el principio se nos dice que el personaje de Buckley, Agnes, es hija de una bruja del bosque, y su conexión con la tierra, los árboles y el cielo se siente tangible y poderosa. La vemos por primera vez en un plano general, acurrucada con un vestido rojo bajo un árbol gigante, y es como si el bosque ondulara y gemiera a su alrededor.
Cuando conoce a un chico al que solo conocemos como Will (Paul Mescal), quien con el tiempo resultará ser El Bardo, su conexión se siente igual de viva y libre. Retozan y coquetean alegremente, y las cualidades que la hacen parecer rara para todos la hacen maravillosa para él. En poco tiempo, se casan, tienen una hija llamada Susanna (Bodhi Rae Breathnach) y, posteriormente, gemelos: un niño y una niña, Hamnet (Jacobi Jupe) y Judith (Olivia Lynes). Los actores que interpretan a sus hijos son increiblemente buenos.
Todo ese encanto se perderá cuando Hamnet muere abrazado por la peste.
William, que se fue a Londres a probar suerte para llevarse luego a su familia con él (cosa que no sucede) desarrollará una vida que nadie conoce, se va a vender guantes pero se convierte en dramaturgo.
La esencia de "Hamnet" reside en su conexión con "Hamlet": tanto el libro como la película sugieren que Shakespeare escribió su obra más importante para procesar el dolor por la muerte de su hijo. A veces lo vemos de maneras obvias y dolorosas, como cuando Will pronuncia el famoso discurso de "Ser o no ser" a la orilla del río.
Eso es la película, que por momentos tiene inclinaciones al melodrama y por momentos se evade de los lugares comunes y nos deja reflexionando en una imagen fija.
Hacia el final, cuando Agnes (Bukcley) finalmente va a Londres y ve el estreno de Hamlet, se producen escenas de gran belleza, imágenes aéreas del teatro que muestra lo que significaba ver una obra en esos tiempos, la conexión absoluta con el público y una sinfonía de almas conectadas.



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