Barrabrava

Los seguidores de estas resenas saben que no nos gustan nada esos contenidos que reomantizan la violencia y hacen aparecer a los delincuentes como héroes, como justicieros de una sociedad que los margina y los desampara.


9 Butacas





Pero esta serie, producida para Amazon y MGM, si bien comparte mucho de esas series de la marginalidad, no hace ninguna apología de nada ni nos quiere mostrar a los violentos como otra cosa, como lo que no son.

Si se trabaja sobre ciertos valores, lealtad, pertenencia, que pueden desarrollarse entre estos grupos, y sobre todo teniendo en cuenta que todo gira alrededor de una familia, historia jefe de la barrabrava de un club del ascenso.

Asi la historia vuelve sobre los hermanos Urrutia, Cesar (un Gaston Pauls impecable) y el Polaco (Matias Mayer en una gran interpretación) que son los herederos de los antiguos jefes, el padre y su tío muerto trágicamente en la primera temporada (personaje que hizo Gustavo Garzón).

Esta temporada arranca con Cesar alejado, escondido, y el Polaco como un jefe mas temperamental que no esta dispuesto a pagar lo convenido al comisario Palacios (Roberto Suarez impecable) y en consecuencia todo se complica en la barra.

Así los primeros capítulos van a transcurrir en esta tensión entre los hermanos y todos los que quieren sacar provecho de esa fisura.

Todas las historias paralelas que corren, la de la madre de los Urrutia (Monica Gonzaga) y como sobrellevo la muerte repentina de su marido, el rol del tío, la hija del Polaco y la historia compleja de su pareja, la de los hijos y la esposa de Cesar y un mundo que se pone cada vez mas complejo.

Todas esas historias paralelas encajan y están muy bien resueltas, mesta vez con flashbacks útiles de la infancia de los hermanos y la muerte de su padre en un accidente de auto en el que quedo postrado el hermanito menor.

Pero mas allá de la pelea entre hermanos y su resolución, los temas que los acechan son cada vez mas complejos y la manera de resolverlos es cada vez mas violenta, con lo que la serie se mueve en un canal de tensión permanente.

Impecablemente filmada, en un tono metálico y oscuro, con una banda de sonido sorpresiva y muy efectiva u muy buena actuaciones, es una de las mejores producciones argentina que se pueden ver, con un grado de realismo y destemplanza que abruman y convencen.

Sin tratar de retratarnos a estos violentos como otra cosa que no son, sino mostrando que las alternativas que tienen muchas veces son escasas, y que, generalmente están rodeados de la política y el poder policial que termina condicionando todo su accionar.

Cuando sirven los protegen, cuando ya no sirven los eliminan.

Entre los buenos hallazgos, una pareja de marginales miembros de la barra, Neo Pistea y Christian Salguero, ofrecen los momentos mas interesantes de esa marginalidad, al mostrarnos dos personajes que, dentro de la complejidad de sus vidas violentas y básicas, tienen un sentido del humor y del honor muy interesante.

Miguel Angel Rodrigues como el Oveja, una especie de anciano sabio que conoció a los padres y ahora secunda y aconseja a los dos hermanos, es quizá una voz narrativa perfecta para la historia. Otra aparición muy interesante como actor es la de Andrés Ciro como un abogado de marginales, muy bien en su intervención.

Las escenas de persecuciones y tiroteos están filmadas con gran despliegue u veracidad poco habitual en nuestro medio.

La historia, con varios finales en uno, no ofrece un respiro ni una reflexión favorable. Actúan en banda, solos no son nada.

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