Legends
Una Leyenda, en términos de esta buena miniserie, es el personaje inventado con el cual un agente (en este caso de la Aduana de Su Majestad) se infiltra en una organización para desbaratar un delito.
7 Butacas
Es una miniserie basada en un hecho real que tiene algunos aspectos muy interesantes y entretenidos, el primero es que no es un policial clásico, vamos a ver pocos tiros y poca violencia, aunque hay algo, y sobre todo que lo que se va a investigar está siempre a la vista, no hay nada que "descubrir".
Otro punto a favor es que es creíble, quiero decir, no hay heroísmos exacerbados que resultan ficticios, hay gente que hacía un trabajo y que, por un programa especial son seleccionados para hacer otro, más peligroso, más trascendente, nada rutinario, en el que, entre otras cosas, deberán cambiar la piel.
Nos vamos a comienzos de los años 90 en Inglaterra, son los tiempos de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, tiempos de ajuste feroz (que conocimos con neoliberalismo salvaje). En la vida cotidiana todo era restricción, recorte, cambio de paradigma.
Y la primera ministra estaba al borde de perderlo todo. Pero vino Malvinas (está presente en la historia) y esa locura le valió una extensión de su mandato (que duró, recordemos, 11 años y medio).
También en paralelo con Estados Unidos y sobre todo con Ronald Reagan, se empezaba a ver un fenómeno poderoso y brutal, el tráfico de drogas.
En una economía restringida, en la que todos los números se encogían, lo único que crecía eran los negocios ilegales de la droga, y Londres (y las ciudades grandes del interior como Liverpool o Manchester) no era ajeno a esto.
Marihuana ya había, pero el ingreso de la Cocaína y sobre todo de la heroína son los temas que abraca la serie.
Tenemos el flagelo, y por lo novedoso de todo lo que lo rodeaba, no estaba claro qué tipo de delito era, entonces no estaba ni el ejército ni la policía, era un tema de Aduanas, de bordes, de ingreso ilegal de mercadería.
Y las aduanas también estaban sufriendo los recortes de una administración despiadada en eso de lograr el déficit cero.
Pero un jefe, el magnífico Steve Coogan (me cuesta despegarlo de su interpretación de Stan Laurel o de su inclinación a la comedia, pero logra cosas interesantes en este registro), tendrá la misión de reclutar a un grupo de funcionarios (que hacen tareas menores, administrativas, rutinarias como revisar valijas al azar, pero que están capacitados para más) para que con un proceso de infiltración en las filas enemigas (un gángster frío y despiadado local y una banda de turcos que manejaban algunas ciudades) desbaraten el proceso.
Hasta ese momento los encargos venían con mulas, eran hormiga, pero las bandas se unen para traer más, desde Pakistán.
Allí se infiltrarán y desbaratarán el mayor cargamento de la historia hasta ese momento, 2 toneladas.
La dinámica de la historia es buena, los personajes son creíbles y muy bien compuestos, sobre todo el líder de este grupo que compone un sólido Tom Burke y la duración general y recreación de época (incluida una buena banda de sonido) son también muy disfrutables.
Es una gran historia: valientes desvalidos que arriesgan sus vidas por ideales nobles (¡un país libre de drogas! ¡La protección de las personas empobrecidas, vulnerables e inocentes!), mientras los villanos esperan para aprovecharse de sus errores, y el sistema está listo para llevarse todo el mérito.
El otro tema presente en toda la historia es el del título, aunque nos olvidemos, que es la lucha por salirse de un personaje cuando todo termina, y mientras tanto, seguir tan aferrado a esa creación, que no te deja ni ver a tu familia.
Está en Netflix y es muy correcta



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