Project Hail Mary

Esta adaptación de la novela homónima de Andy Weir, autor de «The Martian », «Project Hail Mary» o Ave Maria sigue al Dr. Ryland Grace (Gosling) en su viaje espacial en solitario hacia una estrella distante que, según espera, guarda la clave para salvar la vida en la Tierra.


7 Butacas



 

En el camino, sin embargo, se encuentra con un ser extraterrestre sorprendente cuyo mundo también está amenazado. Su viaje incluye los guiños visuales esperados a los clásicos de la ciencia ficción e intenta ofrecer un espectáculo digno de una superproducción. 

Gosling es el mejor actor posible para esta película, tiene que estar casi todo el tiempo solo y lo sostiene a base de su ingenio y encanto (por no mencionar su agudo sentido de la comedia física).

La historia, para nada lineal, comienza de forma abrupta con un Grace desaliñado que despierta de un sueño profundo. Sus músculos están flácidos y su mente confusa; se retuerce, gatea y trepa —como si renaciera— por su nave, donde descubre los cuerpos de sus dos compañeros fallecidos. No recuerda bien sus nombres, cómo los conocía, ni siquiera cómo acabó a bordo de esta nave espacial.

En consecuencia, gran parte de esta película oscila entre la comprensión que Grace tiene del propósito de su misión y los acontecimientos terrenales que la llevaron a ese momento. En este último arco argumental, descubrimos que Grace, un científico caído en desgracia convertido en profesor de escuela secundaria, ha sido reclutado por Eva Stratt (Sandra Hüller, Anatomía de una caída) para salvar el mundo. 

A Grace, junto con muchos otros científicos, le han dicho que una infección que afecta al sol está provocando su muerte. En las próximas décadas, la vida en el planeta dejará de existir. Todo lo que la película tiene de científico, los cálculos, las cosas que asume sin demasiada explicación, las explicaciones que se dan entre los científicos, los nombres de los planteas que se dicen, son ciertos o basados en teorías que tienen alguna base de verosimilitud. Pero no hacemos foco ahí para no perdernos, y porque en definitiva no nos importan tanto.

Dos temas importantes de la película, las escenas del espacio están muy bien, son impactantes, pero por alguna razón no terminan de conmovernos, y la segunda pata muy importante es la banda sonora, tanto la incidental como las canciones son algo exquisito.

Entre otras, hay un tanto, "El amanecer" de Roberto Firpo, que vamos a escuchar casi entero y no saben lo bien que queda y la versión de "Gracias ala vida" por Mercedes Sosa que también encajan perfecto.

Hacia el final la película nos tiene completamente cautivados, logrando momentos conmovedores e impactantes. Sin embargo, los últimos quince minutos son una sucesión de conclusiones optimistas cuya intensidad hace que esa emoción inicial se desvanezca. 

Es una experiencia entretenida, pero demasiado predecible. 



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