Your friends and neighbors T2
Ya lo dijimos en la primera, es otra serie que expone el mundo de los millonarios y su particular manera de entender la moral y los limites entre lo que esta bien y lo que esta mal.
6 Butacas
Your Friends & Neighbors, de Apple TV+los expone como náufragos de un lujo que ya no alcanza para ocultar el vacío.
El punto de partida es irresistible. Recordemos, un ejecutivo exitoso (Jon Hamm) pierde, casi al mismo tiempo, el trabajo, el matrimonio y la certeza de pertenecer al mundo que ayudó a construir. Lo que sigue podría haber sido una comedia negra sobre ricos en decadencia, pero la serie encuentra un tono más interesante: una mezcla de sátira social, thriller y estudio sobre la masculinidad contemporánea.
Las mejores historias sobre el dinero no hablan de riqueza, sino de miedo. Miedo a perder el estatus, el reconocimiento, la casa con jardín perfecto o la mirada admirativa de los vecinos. En ese sentido, la serie retrata una sociedad donde el patrimonio más valioso no es la cuenta bancaria, sino la apariencia.
El guion es muy agudo y tiene la inteligencia de no juzgar a sus personajes. Los observa con una ironía elegante, permitiendo que sean ellos mismos quienes revelen sus miserias. Cada fiesta, cada copa de vino importado y cada conversación sobre inversiones, sobre lo que tienen cada uno que sabe que el otro envidioa, sobre la carrera por la exclusividad de los consumos, esconden una desesperación apenas disimulada. El suburbio acomodado termina pareciendo una versión sofisticada de un barrio donde todos viven pendientes de la vida ajena.
Gran parte del mérito recae en las actuaciones. Jon Hamm confirma una vez más que su mayor virtud es interpretar hombres que aparentan tener el control mientras todo se desmorona por dentro. Su personaje se mueve con la elegancia de quien todavía viste un traje caro, aunque ya no pueda pagar la tintorería. Hamm trabaja con mínimos gestos, una media sonrisa o una pausa incómoda, construyendo un protagonista tan cínico como vulnerable.
Es tremendamente eficaz.
A su lado, Amanda Peet aporta una mezcla de sofisticación y resentimiento que evita cualquier caricatura del matrimonio roto, y agrega en esta temporada el hecho de que su personaje transita la menopausia, con todo lo que trae ese tema en las mujeres. Su personaje entiende que el fracaso sentimental también puede administrarse como un activo financiero.
Visualmente, la serie explota una contradicción fascinante. Todo es luminoso, prolijo y perfectamente diseñado, pero esa belleza termina funcionando como una prisión. Las casas parecen salidas de un catálogo de arquitectura; sus habitantes, de una sala de espera para la infelicidad.
No todo resulta impecable. En algunos episodios el ritmo se ralentiza y ciertas subtramas parecen prolongarse más de lo necesario. La serie confía tanto en el carisma de sus personajes que a veces posterga el avance del conflicto principal. Sin embargo, incluso en esos momentos mantiene una capacidad poco común para observar las pequeñas humillaciones cotidianas.
Lo más interesante es que Your Friends & Neighbors habla del capitalismo sin discursos. Muestra cómo una identidad construida sobre el éxito económico puede derrumbarse con un despido. Y entonces aparece la pregunta incómoda: si uno deja de ser lo que hace, ¿qué queda?
Al terminar cada episodio, la sensación es curiosa. No hay grandes explosiones ni conspiraciones internacionales. Apenas un hombre entrando en casas ajenas para sostener una vida que ya no le pertenece. Y, sin embargo, pocas imágenes resumen mejor la fragilidad del sueño americano. Este tema, que fue el eje de la primera temporada y un buen argumento para engancharnos, esta practicamente de costado en esta segunda temporada, y eso resiente la historia en general.
Es una sátira elegante y melancólica sobre el precio de las apariencias, sostenida por un elenco de enorme nivel y, especialmente, por un Jon Hamm que vuelve a demostrar que nadie interpreta mejor a los hombres que se derrumban con una impecable sonrisa en el rostro.



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