El partido
Ahora que terminó el mundial 26 y tenemos frescos todos los recuerdos en nuestra memoria emotiva (para los otros están las estadísticas) esta película podemos pensar que está algo vieja, ya tenemos otro partido Argentina Inglaterra que la suplante, el de la última copa del mundo que también ganamos, pero no, aquél que aborda esta película es por muchas razones inolvidable.
7 Butacas
Hay películas sobre fútbol. Hay películas sobre Maradona. Y después está El Partido, que entiende algo mucho más profundo: que aquel Argentina-Inglaterra de México '86 nunca fue solamente un partido. Fue un relato nacional, una revancha simbólica y, para millones de argentinos, una forma de procesar una herida todavía abierta. El documental, dirigido por Juan Cabral y Santiago Franco y basado en el libro de Andrés Burgo, tiene la inteligencia de no reducir esa complejidad a un ejercicio de nostalgia.
Su decisión más brillante es durar 91 minutos, exactamente lo que duró el encuentro en el Estadio Azteca. No es un capricho: es una declaración de principios. Durante ese tiempo, el documental alterna imágenes de archivo inéditas, testimonios de protagonistas argentinos e ingleses (fotografiados en un excelente blanco y negro) y el contexto político que desemboca en aquellos dos goles eternos, evitando tanto el tono académico como el panfleto.
Lo más valioso es que no demoniza a Inglaterra ni canoniza a la Argentina. Escucha a Peter Shilton con la misma atención que a Jorge Valdano o a Oscar Ruggeri, y permite descubrir que, cuarenta años después, los protagonistas siguen interpretando el mismo partido desde universos emocionales completamente distintos. Allí reside su riqueza: el fútbol aparece como un lenguaje compartido, aunque el significado de cada jugada cambie según quién la recuerde.
Bandini diría que la película también demuestra que el archivo puede ser tan poderoso como la ficción. No necesita recreaciones grandilocuentes ni música que subraye la emoción. La emoción ya estaba ahí. Está en el silencio previo al segundo gol de Maradona, en la incredulidad de los ingleses, en la mirada de los argentinos que todavía recuerdan dónde estaban aquella tarde de junio.
Ni hablar en la evocación de lo que significó estar ahí, en el mismo espacio en el que se estaba creando una obra de arte, como haber sido testigos de Miguel Ángel pintando la Sixtina.
Si tiene una debilidad, es la misma de todo documental construido alrededor de un mito: para quien no conozca el contexto de Malvinas o la dimensión cultural de aquel Mundial, algunas conexiones históricas pueden parecer demasiado condensadas. Pero esa limitación difícilmente opaque el resultado.
Al terminar, uno comprende que el título es engañosamente modesto. No habla de un partido. Habla del partido. Del único que dejó de pertenecer a los noventa minutos para instalarse en la memoria colectiva de un país.
No porque revele algo desconocido sobre el Argentina-Inglaterra de 1986, sino porque logra algo más difícil: convertir un acontecimiento que todos creemos conocer en una experiencia cinematográfica que vuelve a emocionarnos, recordándonos que el cine, como el fútbol, también puede ser una forma de conservar la memoria.
Y el final...Juan López y John Ward en la voz temblorosa de Valdano y la escucha respetuosa de Gary Lineker. Es obligatoria.



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