53 Domingos

Una nueva película de Cesc Gay, que es un sello creativo más que un nombre en el vasto universo de directores de la producción española. Un creador de historias, que desde lo íntimo, exploran las relaciones humanas de manera profunda pero no sacra.


5 Butacas





Tres hermanos y una cuñada, ese es el elenco básico de esta película casi de cámara en la que brilla un actor de gran registro y habitual en las producciones de este director, como es Javier Cámara.

El escenario, casi con exclusividad un pequeño departamento, de clase media, en el que viven la cuñada (que es una especie de testigo y facilitadora de una reunión de hermanos que siempre pelean) y el hermano menor de esa familia.

Son Alexandra Jiménez y Javier Cámara el matrimonio que hace de anfitrión.

Queda claro que como hermano menor no es el más escuchado, y que no se siente cómodo cada vez que tiene que reunirse con sus hermanos.

El mayor, interpretado por otro eficaz actor, Javier Gutiérrez, es un personaje interesante, empleado gracioso de un suegro abogado millonario, y soporte casi de mayordomo de una esposa consentida, nunca tiene tiempo pero nadie sabe bién por qué.

Y la hermana del medio, interpretada por Carmen Machi, estudiosa, meticulosa, y demasiado reprimida en sus cosas para estar libre de condicionamientos en esas reuniones.

Hay que hablar del padre, que vive solo y ya no puede estar solo por lo avanzado de su edad.

La excusa es el cambio de una bombita, la del plafón del baño, que titilaba y lleva así varios días sin que ninguno la vaya a cambiar. No van, no se ocupan, salvo poniendo plata y la hermana del medio yendo a hacer algunas cosas.

Nos queda claro que esa es la superficie, que esa reunión entre ellos, llena de chicanas y de facturas cruzadas, no es lo que verdaderamente importa, tienen que hablar y ponerse de acuerdo entre ellos sobre cosas que son difíciles hablar, difíciles para todos, y parece más difíciles para ellos por sus personalidades.

Es una obra de teatro hecha film, hay mucha carga de texto y buenas actuaciones para sostener ese ritmo, pero adolece de falta de ritmo de imágenes y situaciones.

El rol de la cuñada, que tiene la característica de mirar a cámara como una relatora de lo que está sucediendo y nos va describiendo los personajes antes que los conozcamos, se va desdibujando hacia la mitad del relato, y es una pena porque sus aportes le daban frescura a la primera parte del relato.

Pierden tanto tiempo en discusiones que olvidan lo importante, y lo importante se va a precipitar de una manera dura hacia el final de la película, lo que nos plantea esa realidad como frecuente en nuestras vidas, perdemos tiempo en cosas que no valen la pena.

Hay otro recurso, interesante, y es que el hermano mayor, del que nadie espera nada, escribió una novela, a pesar de notárselo vago y poco instruido, escribió una novela que le tomó 53 domingos hacer y que fascinó al hermano menor y no le gustó nada a la del medio.

En definitiva, una película corta, sobre las emociones y las relaciones en una familia, con un mensaje interesante hacia el final.

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