Rental family
Qué buena es esta vuelta de Brendan Frazer al cine! Está eligiendo bien sus roles, y explora de manera muy arriesgada y muy sincera nuevos canales de expresividad para su madurez y su cambio físico.
De aquél de aquellas comedias románticas y La Momia, hasta este que vemos en esta película, hay un recorrido extraordinario y arriesgado.
Ya lo había insinuado con "La ballena" y en este relato vuelve a dar una vuelta de rosca a su carrera.
Esta película podría haber sido un bodrio en las manos equivocadas, pero un buen guion, una buena dirección, y sobre todo un buen elenco, la ponen en un gran lugar, una comedia con algo de melancolía y mucho de relaciones humanas, en un contexto cultural, Japón, tan distante y tan poco visitado para nuestra cultura.
“Rental Family” se inspira en negocios reales como Nihon Kokasei Honbu (Corporación Japonesa de Eficiencia) que permiten a los clientes alquilar actores para interpretar a invitados a bodas, padres distanciados, parejas románticas, etc. Así como lo oyen.
Y es algo que se tolera, y si se sabe, si disimula.
Brendan Fraser interpreta a Phillip Vandarploueg, un actor de mediana edad que se mudó a Japón para protagonizar un anuncio de pasta de dientes hace siete años, apareció posteriormente en una serie de producciones de segunda categoría y ahora lucha por encontrar trabajo.
Esa interpretación es todo lo que está bien. Es emotiva, dan ganas de abrazarlo todo el tiempo, es un tipo que no tiene adónde volver, un solitario con ganas de querer y que lo quieran en una ciudad que maneja otros cánones para los vínculos.
Se suma a una empresa para hacer roles menores, como asistente en un velorio, como marido falso de una japonesa gay que tiene que fingir un casamiento heterosexual para independizarse de su familia.
Hasta que finalmente, Phillip consigue dos trabajos que plantean serios dilemas morales. Se hace pasar por un periodista que escribe un artículo para una revista sobre un actor legendario, aunque prácticamente olvidado, llamado Kikuo, que está empezando a perder la memoria y una madre soltera lo contrata para que se haga pasar por el padre de una hija a la que nunca ha conocido —Mia, de 11 años — para aumentar las posibilidades de que Mia ingrese en una prestigiosa escuela secundaria que influirá enormemente en su futuro.
En ambos casos se involucrará de manera total, acorde a esa personalidad que le adivinamos y en ambos casos hará cosas por fuera del rol.
Esta película tiene momentos de Capra, de emoción pura, y no los esconde, no los disfraza, los expone y los entreteje de tal manera que nos envuelve esa sensación hermosa de sentirnos conmovidos.
Además nos hace asomarnos a una cultura de la que tanto tenemos para aprender y tan pocas cosas tenemos en común.



Comentarios
Publicar un comentario