Crime 101
De pronto, una sorpresa agradable. Confieso que no iba con mucha expectativa a ver esta película, como siempre pasa, el título, el afiche, los actores (muchos y buenos) y el tema que sugería todo ese combo. Pero me equivoqué, Crime 101 me entretuvo, y mucho.
7 Butacas
Es un melodrama del mundo del hampa centrado en un misterioso ladrón (Chris Hemsworth), un detective de policía obsesionado con atraparlo (Mark Ruffalo en un rol bastante parecido hasta físicamente con el que hizo en Task) y una agente de seguros (increíblemente diáfana Halle Berry) cuya compañía debe pagar indemnizaciones a las personas a las que el ladrón ha robado, generalmente millonarios excéntricos que no saben todo lo que tienen hasta que lo pierden.
El número del título hace referencia a la autopista 101 en el sur de California, la principal vía que lleva al ladrón a sus objetivos. Tiene además dos persecuciones de coches de primera categoría; muy bien filmadas, y un guion repleto de personajes secundarios memorables, entre ellos un joven psicópata ambicioso interpretado por Barry Keoghan; un anciano jefe del crimen interpretado por Nick Nolte (es tan bueno volver a verlo); y una joven de buen corazón interpretada por Mónica Bárbaro (Joan Baez en “ A Complete Unknown ”) que se enamora del ladrón sin saber a qué se dedica.
Es una película de género y esos homenajes están presentes en todo el relato, hay mucho de clásico en la manera de filmarla.
La película nos sumerge en la historia sin preámbulos y nos deja descubrir lo que sucede. El personaje de Hemsworth, Mike Davis, conduce por Los Ángeles siguiendo a unos delincuentes que transportan joyas valiosas a un comprador criminal. Su plan es interrumpir el intercambio y quedarse con las joyas, y lo consigue, hasta que la situación da un giro inesperado y queda tan impactado que se ve obligado a abortar la misión. Esto no le agrada a su protector, una figura legendaria del hampa conocida solo por su apodo callejero, Money (Nolte).
Aunque Money le asegura a Mike que no está en problemas por no haber cumplido con lo prometido, le encarga el siguiente gran golpe, el robo de joyas guardadas en la bóveda de una joyería de lujo, a otro de sus hombres, Ormon (Keoghan), un joven engreído con el pelo rubio y puntiagudo y, al parecer, con serios problemas de autocontrol. Nunca se profundiza en los detalles de la operación de Money, pero de sus conversaciones con Mike y Ormon se deduce que es una figura paterna siniestra para chicos problemáticos, a quienes manipula para convertirlos en leales soldados personales.
Todos los personajes van a interactuar de manera clásica pero efectiva, no importa que podamos anticiparnos, si está bien hecho está muy bien.
Hemsworth es de esos actores que arrancaron por su facha, pero son buenos! Le meten matices a sus personajes y son bien capaces de entregarnos un buen personaje en medio de algo muy convencional.
Hay también varios pasajes en los cuales los personajes no van a actuar de acuerdo a la moral o al deber ser, la agente de seguros por ejemplo, ese personaje de Berry, arranca su frustración porque no la hacen socia de esa oficina de aseguradores, ya pasó el tiempo de su juventud, y aunque cerró muchos buenos contratos, ya no ofrece a los socios la fantasía que ofrecía, y esa frustración la hará plantearse de manera potente si está haciendo lo correcto.
Todos se lo plantearán en algún momento, sobre todo cuando, a los que hay que proteger, son unos salames.
Un buen entretenimiento, bien narrado, y con giros, sobre todo al final, que la hacen muy atractiva y llevadera.



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