La caja azul
Si ponemos en una coctelera todos los lugares comunes de un pretendido thriller con ambición de ser "psicológico" y con tendencia intelectual, nos vamos a servir algo parecido a esta película.
2 Butacas
Rodada en Vancouver para MGM Amazon arranca con una escena tan poco creíble, tan comedia en algún punto, que parece que estamos viendo una de Torrente.
Luisana Lopilato protagoniza (y produce) y lo hace con buenas intenciones, pero tan adentro de los mandatos, que termina por salir una película que parece una caricatura de una de verdad.
El tema de la caja azul, que es un argumento que ha funcionado en otras películas del género, esas gentes que se reúnen alrededor de un objeto que adentro tiene algo que está pensado para ellos, acá se mezcla con una especie de app de citas, y lo debilita tanto, que nos olvidamos enseguida que es el título de la película.
Un millonario huraño ha perdido a sus padres (Gustavo Bassani) y vive recluido en su cabaña de campo, con sus caballos y sus recuerdos. Como se murieron en un accidente de auto no ha vuelto a manejar ni a subirse a uno desde ese momento.
Un viejo empleado fiel de la familia (quizá el único personaje bien hecho por Jean Pierre Noher) lo estimula a bajarse la app para conocer a alguien y obviamente va a conocer a LL que en la primera escena nos dejó claro que se dedica con un novio a estafar con estilo, vaya uno a saber cuál estilo.
En definitiva, se conocerán, contrario a lo que podría pensarse y como si se tratara de la cláusula de un contrato de Lolita Torres no habrá escenas sexuales entre ellos, ni siquiera un beso, y todo viajará por un tedioso camino de lugares comunes.
Ni siquiera se aprecian los paisajes canadienses, ya que, por alguna razón, decidieron disfrazar todo de la patagonia se supone que argentina, con lo cual no nos queda ni eso.
Hacia el final una serie de revelaciones y cambios en el guión intentan darle un sentido a todo, nadie es como parecía y todos tienen algo que esconder hasta que, en unos pocos minutos, todo se resuelve de la manera más obvia.
En fin, acá funciona otra cosa evidentemente, nombres, capacidad de producción, influencias, pero la historia no sostiene nada de esto.



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