Anatomía de un instante
Un momento, una imagen televisiva tensa, en blanco y negro, confusa, Televisión Española estaba en vivo en el hemiciclo de las Cortes, el Congreso español, cuando un coronel, de nombre Tejero, entraba a los gritos pistola en mano bautizando en ese momento con su apellido al instante histórico, arrancaba el Tejerazo.
7 Butacas
Es 1981 cuando ocurre, y España tiene una democracia débil todavía. Todo está débil, también la economía y el tejido social.
Tan bien lo sabemos, los 40 años en el caso español, de dictadura no son fáciles de dejar atrás. Murió Franco, pero eso no significa que el franquismo haya muerto.
Tantos años mandando, los militares no estaban dispuestos a dejar el futuro en manos de unos políticos improvisados.
Ese instante, ese minuto, esa foto del momento de los gritos y los tiros, y la actitudes que los legisladores toman en ese momento, son la materia prima extraordinaria para un escritor, Javier Cercas, y para su pluma magistral.
Ese libro, que repasa las vidas de cada uno de los protagonistas, Tejero, los generales que lo mandan, Adolfo Suárez (el presidente de la transición) el Rey Juan Carlos y el líder del partido Comunista español, se detiene una y otra vez en esa foto, en los que se tiraron al piso a pesar de tener lengua filosa, los que se escondieron y los que permanecieron sentados erguidos en sus escaños.
Los que hicieron frente a la bravuconada y los que no.
Ese libro es la base de esta miniserie de 4 capítulos que Movistar estrenó hace unas semanas y que es un deleite por lo bien que está construida.
Con actuaciones y transformaciones físicas muy logradas, Álvaro Morte (el profesor) como Suárez, Eduard Fernández en otro muy logrado papel, como el líder del PC Santiago Carrillo y Manolo Solo como el General Gutiérrez Mellado, se llevan cada uno un episodio entero de la trama, para desembocar en la negociación final que termina con intento de golpe de estado.
Es bien difícil llevar un libro tan minucioso a una historia televisiva, pero se logra muy bien en esta miniserie, que tiene además una muy cuidada recreación de época, con todos sus detalles.
Tiene que recurrir a la voz de un narrador, un periodista que está cubriendo los hechos, porque de lo contrario se nos haría muy difícil hilar la manera en la que los temas son abordados por el relato en formato libro, pero esta voz que permanentemente nos indica cosas, puede ser algo tediosa.
Es un gran ejercicio de repaso de la historia reciente, bastante común en la producción española.



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