Criminal record T2

La verdad nunca descansa, pero tampoco alcanza con encontrarla. Esta serie tiene siempre una capa de información que no se comparte con el espectador, siempre hay alguien que sabe un poco más, y lo que nos gustó en la primera temporada, en esta no logra el mismo efecto porque ya conocemos el truco.


6 Butacas



La primera temporada de Criminal Record sorprendía porque evitaba el camino fácil. No era otra serie policial construida alrededor de un asesino ingenioso o de un detective atormentado. Su verdadero interés estaba en algo mucho más incómodo: cómo una institución puede fabricar una verdad y defenderla durante años, incluso cuando las evidencias empiezan a desmoronarse.

La segunda temporada conserva esa mirada. Y, pero no tanto, sus virtudes.

El eje vuelve a descansar sobre la extraordinaria tensión entre la joven detective June Lenker, interpretada por Cush Jumbo, y el veterano Daniel Hegarty, al que Peter Capaldi convierte, otra vez, en uno de los personajes más fascinantes de la televisión reciente. Hegarty nunca termina de ser héroe ni villano. Es, simplemente, un hombre convencido de que hizo lo correcto, incluso cuando las consecuencias lo desmienten.

Ella detective, insistente, desconfiada, él, de inteligencia, siniestro a veces fascinado de alguna manera por la desobediencia de ella, la quiere lejos, pero sabe que le sirve cerca.

Ese es el gran mérito de la serie: desconfiar de las respuestas simples.

En tiempos donde muchas ficciones policiales necesitan acelerar el ritmo para no perder la atención del espectador, Criminal Record apuesta por algo mucho más difícil: construir tensión a partir de conversaciones, silencios y decisiones burocráticas. Aquí un informe puede resultar más explosivo que una persecución.

La serie sigue explorando con inteligencia el peso de los prejuicios, las lealtades dentro de la policía y la dificultad de corregir errores cuando toda una estructura institucional depende de que esos errores jamás sean reconocidos. Nunca cae en el panfleto. Plantea preguntas antes que dictar sentencias.

Peter Capaldi vuelve a ofrecer una actuación extraordinaria. Con apenas una mirada o una pausa antes de responder, transmite la complejidad de un personaje atrapado entre el deber, el orgullo y la culpa. Cush Jumbo, por su parte, sostiene con enorme naturalidad el crecimiento de June Lenker, una protagonista cuya fortaleza reside justamente en no convertirse nunca en una heroína infalible.

La principal falla de esta temporada pasa por el ritmo. Nos vuelve a exigir paciencia. Hay episodios donde la investigación parece avanzar en círculos y algunos conflictos secundarios no alcanzan el mismo nivel de interés que la trama principal. No todos los desvíos encuentran una recompensa equivalente.

Pero esa lentitud también forma parte de su identidad. Criminal Record entiende que la verdad rara vez aparece en un golpe de efecto; suele emerger lentamente, desgastando certezas hasta dejar al descubierto aquello que nadie quería mirar.

Apple TV+ sigue consolidando un catálogo donde la calidad pesa más que la cantidad, y esta serie es un buen ejemplo de esa filosofía. No busca competir con el espectáculo de los grandes thrillers contemporáneos; apuesta por la inteligencia del espectador.

En un género saturado de detectives geniales y criminales extravagantes, Criminal Record recuerda que el misterio más difícil de resolver suele ser el que nace dentro de las propias instituciones. Y que, a veces, descubrir la verdad no alcanza para reparar el daño.

Habrá conflicto racial, muy presente en Londres hoy, habrá cuestiones de género y redes sociales desbocadas, muy actual y muy real.

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