La deuda
Un joven ya no tan joven acompaña a una señora muy grande, que es un personaje entrañable y sin ningún tipo de filtro para responder, en lo que parece ser una de esas películas en las que esa relación será el foco central, y hablarán de la historia entre ambos, y los que ya no están, y demás.
6 Butacas
Pero no, en los primeros minutos aparecen en ese diálogo unos detalles que nos van a ir dando una pista que la tensión pasará por otro lado.
La abuela vive en un piso en un edificio que quieren demoler, resiste ahí, pero arrastra una vieja deuda (importante) que si no es cancelada en una semana significará el desalojo.
La película cambia, enseguida nos dice de lo que va a ir, cuando una mañana mientras están en una sala de auxilios pasándole oxígeno su hijo posa la vista en un desfibrilador, el más portátil de todos los aparatos que están en esa sala.
Y cuando sale caminando muy despacio de la mano con su madre, un auto llega a toda velocidad con un chico desvanecido. No entendemos bien esa escena, qué tiene que ver, hasta que minutos después la policía arresta a Lucas, nuestro protagonista.
Finalmente aunque no lo vimos, robó ese aparto que no pudo salvarle la vida a ese niño que entró en emergencia.
Ahora tenemos a Lucas preso y a la abuela sola en ese departamento.
No puede estar sola, no puede estar preso.
A partir de ahí la película se pone interesante, el se escapará, y en esos días mientras durmiendo en cualquier lado necesita procurarse el dinero que permita que no desalojen a su madre, y necesita por alguna razón cerrar cosas que le están pasando relacionadas con sus culpas.
Irá a ver a alguien que le sugirieron estando preso (un rol corto pero siempre efectivo de Luis Tosar) para hacerle unos trabajos bien pagos, y se relacionará con una enfermera del hospital adonde lo mandan desde la cárcel (Susana Abaitua) y buscará a la madre de ese niño que falleció por su culpa indirecta (Itziar Ituño) para abrir una ventana de relación con ella que va mucho más allá de lo que hubiera querido.
Al final consigue ese dinero, pero todo se va a complicar de una manera irreversible.
El actor es también el guionista y director de esta película que tiene una duración ideal de 109 minutos, se llama Daniel Guzmán. Un tipo para seguir, de la muy buena y amplia producción española, con buena mano y mejor calidad interpretativa.
No abusa de ningún recurso, no busca golpes bajos. Está bien
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