sábado, 28 de enero de 2012

Sherlock Holmes A game of shadows


Sherlock Holmes

A game of shadows

Las franquicias son un gran interrogante en la industria del cine. Pueda tratarse de franquicias en las que conocemos lo que viene, porque tratamos con una serie de libros (Harry Potter, Millenium) o como en este caso, que se va armando a medida que los resultados lo disparan.

Holmes en su segunda incursión de gran escala es un fiasco.

Fiasco grande, intuyo que no solo para los amantes del género y del maestro de la deducción.

Creo que para el espectador que nunca lo leyó, que no sabe de su existencia, también.

Cada vez más caricaturesco y más centrado en la pareja protagónica (es cierto que son personajes fuertes, que son el centro de la escena en los libros, pero hay una historia!!) en el “juego de sombras” es difícil adivinar cuál es el misterio a resolver, cuál es la trama, y que esta atrape.

Mezcla de conflictos internacionales, la pasión de Sherlock por su eterno rival (q quién consideraba más brillante que él mismo) y poco más, la historia en sí misma se diluye tantas veces en el relato, que a los 20 minutos uno ya prescinde de ella.

El director y el guionista, dejan lo mejor que tiene el personaje, su extraordinaria capacidad de deducción, para un para de tramos en la historia, al final, para justificar sus actos y el curso que toman los acontecimientos, pero lo hacen a manera de “racconto explicativo”!! no como parte central del carácter del personaje.

Que yo recuerde Holmes no tiene siquiera vestigios de amante apasionado como se insinúa al comienzo. Este que construye Downey Jr, es demasiad físico, un tanto payasesco y parece más un atleta que una mente privilegiada.

Su creación está muy cerca de los excesos, y Holmes, al menos el Holmes que yo leí en mi adolescencia, dejaba esos excesos para su intimidad, no eran parte de su personalidad mundana.

Hay poco de la esencia de Holmes, y más de “dos tipos audaces” o la intención de crear una pareja de héroes que se transplantan a la Inglaterra del 1800 y pico y solo cambian de ropa.

Con otras sagas, y creo que esta viene para quedarse, incluso con aquellas que, como señalaba al principio, son fieles a una serie de libros ya publicados, se intenta con un cambio en el director, para que, sin perder las características de los personajes y siendo fieles al texto, se recree la mirada sobre el relato, haciéndolo más oscuro, más detallista, más de acción, o con el foco en el conflicto psicológico.

Guy Ritchie es un excelente director, sabe cómo contar una historia de acción, bizarra y absurda, con personajes de gran carácter, pero convengamos que es difícil bancarse una maratón de sábado con sus películas, a la tercera, vamos a sospechar que son todas iguales. Hay que ver el cine de este joven inglés cada dos años, para volver a sorprendernos.

Abusa de todos sus trucos de manera insoportable.

Si los productores pretenden seguir, al menos hay que cambiar al director.

Y volver a la fuente de los personajes!!

Quiero decir, es lícito recrear, reinventar mediante la introducción de sutilezas, pero queda poco de los originales, y creo que de eso se trata una película que tiene como título “Sherlock Holmes y algo…”. Es sobre Sherlock Holmes!!

Hay tendencia al lucimiento de los desvíos actorales de los dos personajes centrales, a las caricaturas exageradas, y los personajes son ricos si esos mohines, sin los guiños de ojo, sin las picardías y sobreentendidos. Para qué eligen ese camino?

El otro tema que me disgusta es la historia en sí misma. En las librerías se consigue una obra completa de Connan Doyle con 4 tomos, no pueden abrevar en alguna de las maravillosas historias allí contadas para hacer el guión de la versión cinematográfica? Cuál es la idea de “inventar” una trama para que solo esté al servicio del lucimiento de dos actores y que casi no tenga conexión con las historias originales? Allí está todo!! Para qué inventar!

Está claro que no me gustó.