lunes, 13 de enero de 2014

American Hustle

American Hustle



Multinominada, mimada, promocionadísima, es uno de esos tanques con destino de gloria. De gloria efímera, pero gloria al fin, de esa que hace que se pueda seguir creyendo en el cine como industria.
Un par de puntos muy fuertes, elenco de jóvenes estrellas muy parejas en su calidad interpretativa, buena puesta de época, una gran banda de sonido que todo lo suaviza y un guión que, es más esmerado que efectivo. Esto nos ofrece American Hustle.
Nos introduce en un mundo de fines de los años 70 en Estados Unidos, un universo norteamericano que se despereza de dos grandes derrotas morales (Vietnam y Nixon) y coquetea con los bordes en los negocios.
Terreno fértil para que el personaje que compone Christian Bale, un joven ambicioso que ya no tiene suficiente con un buen negocio de tintorerías y vidrierías y quiere ir por más, metiéndose en el corazón de las falsificaciones de arte y los préstamos por afuera del sistema.
Una estudiada estrategia para que los que tienen mucho que esconder se endeuden en sus tintorerías y no con los bancos.
Pero ese negocio a escala explota cuando, por perder la cabeza por el personaje que compone Amy Adams (fuerte y enorme interpretación) la escala sube y sube, al encontrar a la perfecta socia para las tramas y los embauques.
La trama se espesa y se pone más compleja cuando entran en escena un agente especial de FBI (un muy ambicioso personaje compuesto por Bradley Cooper) el alcalde de New Jersey (Jeremy Renner) y toda una galería de marginales peligrosos, entre los que se destaca Robert De Niro haciendo (ya lo vimos) de un capomafia dueño de casinos.
La historia se sostiene, pero no es deslumbrante. No ofrece sorpresas. No deja pensando. No nada, en otras palabras.
Quiero decir, olvídese de las sorpresas al final, del tipo Sexto Sentido o Los sospechosos de siempre, hay algo, alguito de incertidumbre, pero no más que lo que podemos ver (incluso menos) en algunas series de tv.
Lo que quiero decir es, no veo más que un buen capítulo de Los Simuladores de Szifrón, me explico mejor?
El combo es interesante por esos factores extra historia que consigné al comienzo, desde ese punto de vista no defrauda. No es para menos, es un elenco muy valorado, con jóvenes caras bien consideradas por la crítica y queridos por el público, y hay esmero de producción, lo que falta es la historia.
El director, David O Russell, ya es un mimado de la crítica y es, sin la estatura todavía de los Spielberg de este mundo, uno de esos nombres que tenemos que empezar a incorporar en nuestras reseñas.
En definitiva, con El lado luminoso de la vida, El ganador, y Tres reyes, ya se hizo un merecido lugar entre los buenos narradores de historias.
Esta película tiene mucho recorrido por delante.

Pero nos olvidaremos pronto de ella.

Saving Mr Banks

Saving Mr Banks



Esa belleza de contarnos la gestación de una historia. Lo que no conocemos, ese viaje desde los tironeos interiores y la majestuosidad de una película grande de la industria, es lo que nos cuenta Saving Mr Banks.
Se puede decir que es una película tierna. Porque es tierna la mirada, y porque nos introduce en un mecanismo fuerte y frío, como es la producción de películas en una gran industria, pero desde la mirada de la pasión y las obsesiones.
Son la pasión y la obsesión de un creador, Walt Disney y la pasión y las obsesiones de la escritora inglesa creadora del libro Mary Poppins.
De eso va esta película.
Que tiene un tono muy tranquilo, muy principios de los 60, pasteles de colores y música suave, palmeras de California y flema inglesa, y que en todo momento se ajusta a este registro. Tanto, que nos lleva a esa atmósfera y nos hace pensar por un momento (a mí me lo produjo) que hubiera estado bueno vivir por esos días en ese lugar.
La historia no es para nada pretenciosa, aunque tiene un giro creativo interesante.
La autora del libro, Mary Poppins (encarnada por Emma Thompson) resiste durante 20 años el embate de Walt Disney (Tom Hanks) para filmar la película.
Ella sabe que Walt la quiere, pero está demasiado abstraída en su mundo en los suburbios de Londres y sus libros como para notar que algo está pasando del otro lado del Atlántico.
Tampoco cree ni le gusta lo que hacen en Estados Unidos con las historias.
Pero sus finanzas no están bien, y su agente la convence de darle una chance a ese proyecto, de visitarlos en Burbank, de trabajar con los guionistas de manera de controlar cada aspecto, y de ver finalmente y si todo resulta como ella quiere, de firmar la autorización para filmar.
Eso es la película. Ni más ni menos que eso. Ese viaje desconocido. Ese momento en el que un escritor tiene que trabajar sobre su imaginación y compartir un trabajo creativo con un equipo que estuvo tan lejos de sus sueños primeros.
Y está muy bien resuelto!
Puede ser una película morosa. Demasiado tranquila para el ritmo de estos días. Demasiado discursiva. Pero es intensa. Aunque no deja de ser sutil en ningún instante.
Hay un enorme acierto en elegir a Tom Hanks como Walt Disney. Quiero decir, Tom es Walt. Tiene un enrome carisma, es poderoso, tiene magnetismo, poder, pasión. No podría haber estado mejor elegido.
Entre ellos dos, Walt y la escritora, habrá guerra, celos, zancadillas, ternura y emoción.
Todo el tiempo la película nos llevará en flashbacks al origen de todo, a los momentos escondidos detrás de esa historia que exorciza la niñez de a autora y redime.
El pasaje de una mente a la pantalla y de la pantalla a los corazones de millones de chicos en todo el mundo es el argumento central  de Saving Mr Banks.
Y desde este blog saludamos estas películas, que quizá no llenen salas, pero que son tan saludables.


Prisoners

Prisoners



Se habló mucho de esta película por lo perturbadora.
Y no es ocioso hablar de ese detalle, ya que es, a mi entender, lo que sostiene la tensión narrativa.
Es decir, es ese sentimiento que produce que el protagonista pierda de vista por una semana a su hijita de 7 años de manera misteriosa, lo que sostiene un relato que no tiene demasiada originalidad, pero que resulta efectivo.
Hugh Jackman, que está muy bien, es el padre que una mañana de acción de gracias pierde a su hija casi en el living de su casa. Se perderá con otra amiguita.
Esos son los momentos claves del film. Ese pasaje de pensar que se trata de una travesura a la desesperación por no encontrarlas, tiene una duración adecuada y está muy bien logrado. Ese instante en el que nos damos cuenta que esta vez es distinto y que algo extraño está pasando, es clave para que toto el tiempo estemos pendiente de los detalles que se irán sucediendo.
Cuando este momento inicial está resuelto, se incorporará a la historia un investigador con algunos rasgos interesantes, obsesiones, y una soledad que nos hace pensar que no tiene otra cosa que hacer en la vida que dedicarse 100% a sus casos.
Un sospechoso (gran trabajo de Paul Dano) y un entorno familiar extraño, pistas que se abren y se cierran muy rápido, y un paciente crecimiento de una historia que se va desenvolviendo muy bien, si efectos especiales ni cuestiones tiradas de los pelos, para que el contenido y la forma concuerden, y se todo creíble.
En el medio, la desesperación de un padre, la búsqueda de respuestas por propios medios, la crítica al trabajo de la policía, que siempre parece que va varios pasado más atrás y resulta morosa e insoportable. Un ambiente rural agresivo, unas historias de vida grises y complejas.
Lo mejor que tiene esta película son esos momentos iniciales, como expresé más arriba, y un final que, si bien entra algo tironeado, mantiene un elemento sorpresa.

Y eso es bueno siempre.

martes, 7 de enero de 2014

Parkland

Parkland



En Noviembre de 2013 el mundo se sacudió con la noticia del asesinato de JF Kennedy. Terminaba con su muerte una historia de cambios radicales en cuestiones de derechos, de intentos de equilibrar poderes, de un nuevo diseño del equilibrio de poderes del mundo, que hubiera sido tan soñado como difícil de adivinar.
También terminaba Camelot, ese cuento de príncipes valientes rubios y católicos y glamorosos del que todos estaban enamorados.
Al cumplirse 50 años de ese día, se hicieron recordatorios y homenajes de todo tipo y en todo el mundo. Esta película, Parkland, se inscribe en esta lista.
Producida por Tom Hanks y Bill Paxton, se centra en esos hechos que son poco conocidos, nada habituales en los relatos, que tienen que ver con los instantes posteriores al asesinato.
Es decir, por las notas, otras películas (cómo olvidar JFK de Oliver Stone!) nos aproximamos a los días previos, los preparativos, los temas en los que JFK estaba trabajando, sus miedos, sus amenazas, sus amoríos, Jackie, pero no se había hecho un pormenorizado recuento de lo que sucedió una vez que los disparos acertaron y la limusina descapotable corrió por la calle Elm para llevar a JFK al hospital.
Y ese hospital es Parkland.
Y todo en ese hospital fue caos, desconcierto, tristeza e impotencia. Hermosa y respetuosamente contado en esta película.
No es un gran relato. Es más, es bastante mezquino de novedades, de nueva miradas, en términos generales se parece bastante a un documental (además tiene el buen tino de mezclar imágenes ficcionadas con las reales) pero es efectivo.
No hay manera de no meterse en esa tensión de los minutos posteriores.
No hay manera de no hacer fuerza sobre el pecho del presidente muerto en la camilla para hacer los masajes cardíacos que lo traigan de vuelta a la vida.
Esos detalles, las peleas con los policías de Texas por el cuerpo, el forense, la “huida” con un cajón cerrado y la odisea por escapar de ese territorio hostil y caluroso, la soledad extrema de una Jackie desolada (ya no era nadie, no tenía ni derechos ni privilegios), el desconsuelo del servicio secreto al saber que por primera vez en la historia murió su objetivo de desvelos. Está todo, y está bien contado.
Y la línea más interesante, sobre todo pensándola desde los tiempos actuales de cronistas espontáneos, de Twitter y redes sociales, es la que protagoniza Abraham Zapruder.
Zapruder estaba feliz. Le acababa de dar asueto a todo el personal de su negocio para que salgan a ver al presidente y su esposa en su caravana.
Todo era alegría.
Tanta, que decidido a inmortalizar el momento, tomó su cámara súper 8 (sofisticada para la época) y trepó a una columna para tener mejor ángulo de filmación.
No sabía, nunca imaginó, que esas imágenes serían junto creo que con las de la golpiza a Rodeny King, de las más famosas de la historia moderna.
Los balazos en cada cuadro, filmados desde un ángulo inmejorable.
Esa historia, la de su decencia, la del acoso de los medios por obtener la cinta, la del FBI y el servicio secreto y la de una vida que cambió para siempre en un instante, es de lo bueno que tiene el film, además de estar interpretado Zapruder de manera magistral por (cuándo no?) Paul Giamatti.
También es muy buena la historia que se desarrolla a partir del hermano de Lee Oswald, y el final de la película, con el paralelo entre el entierro de JFK y el del mismísimo Oswald, asesinado horas después por Jack Ruby, en un desierto cementerio de las afueras ya que ninguno quería aceptar el cuerpo, y ayudado por los ocasionales reporteros gráficos que estaban haciendo su trabajo.

Se cruzan historias menores, pero significativas, es una buena manera de contar un suceso tan contado por tantos, desde una perspectiva distinta. Es un buen logro esta película. Vale la pena a pesar de conocer de memoria los hechos. 

The Butler

The Butler



Es una película de Lee Daniels, un esmerado director, escritor y productor muy de moda desde que soñó Preciosa, la multipremiada película del año 2009.
La temática de “El mayordomo de la Casa Blanca” como la conocimos en Buenos Aires, es la temática de la lucha de la comunidad negra norteamericana por sus derechos a través de las décadas. Pero contada en versión edulcorada.
A la película, si bien el argumento es bien interesante, le sobran el comienzo y varios de sus golpes de efecto.
Amplío. ¿Tiene sentido para ilustrar la infancia desdichada del personaje central, mostrar cómo asesinan al padre en un campo de algodón?  Si es que en verdad sucedió, no hay nada que nos indique que es lo que en verdad le haya sucedido al padre de Cecil Gaines, el mayordomo real sobre cuya vida se hizo este film.
Quiero decir, es suficientemente potente un argumento que nos muestra un ciclo histórico a partir de los detalles de la vida de un hombre, y sobre todo, si ese hombre se convierte nada menos que en un mayordomo de la intimidad de los presidentes de Estados Unidos durante 37 años! ¿Para qué revolver en esas escenas que nos predisponen tan mal con todo el relato?
Hay cosas destacables sin embargo. Las dos buenas actuaciones de Forest Whitaker y Ophra Winfrey, componiendo al mayordomo Cecil y a su esposa. Hay una ambientación excelente y una banda de sonido que acompaña muy bien y crea buenos climas.
También están muy bien los presidentes que aparecen, encomendados como cameos a grandes nombres de la pantalla americana, como el Nixon que compone John Cusack o el Einsehower que compone Robin Williams.
Y definitivamente son buenos hallazgos los compañeros de trabajo en la Casa Blanca, encabezados por Cuba Gooding (cuándo encauzará su carrera?) y Lenny Kravitz!!
Con estos mismos elementos y algunas pocas correcciones, estaríamos hablando de una película memorable, pero la introducción innecesaria y algunos toques de melodrama explícito en los que cae el director, con referencias de patriotismo innecesarias y sensiblerías, hacen que se desvíe una buena historia, a un panfleto por la reivindicación de los derechos de los afroamericanos, pero desde los cánones de la sociedad WASP. Así de confuso.