jueves, 26 de mayo de 2016

The Witch

The Witch (una leyenda de Nueva Inglaterra)

Expectativa desmedida para un filme apenas modesto




4 Butacas


Preferí ver esta película sin la excitación de la crítica cuando la estrenaron hace unos meses en la cartelera porteña. Por varias razones, pero fundamentalmente porque se hablaba de nuevo terror, de una nueva manera de asustar sin recurrir a los efectos clásicos, sin golpes visuales ni sonidos estridentes. 

Un terror sugestivo. Psicológico, moral.

No pude percibir nada de eso.

The Witch dice basarse en leyendas históricas, y desde ese punto de vista creo que si hay que reconocer un trabajo cuidadoso y esmerado. Porque la historia del creyente inmigrante agricultor que se establece como colono en la zona de Nueva Inglaterra allá por los comienzos del 1600 parece verosímil.

Los temas que hablan, el lenguaje, la reproducción de época, la soledad, las inmensidades de una tierra yerma que tardará años en ser fértil, las leyendas propias de la ignorancia, la religiosidad extrema. Todo eso está muy bien contado, lo que no hay es historia. 

Y mucho menos hay una nueva manera de hacer terror.

No encontré nada de eso en el relato. Ni un solo segundo de ponerme al borde de la silla, ni una mínima gana de levantarme de la silla.

Una voz, la del padre colono (un fanático religioso que es expulsado de una comunidad rural por ese fanatismo y tiene que irse a vivir solo con su familia al límite de un bosque enorme y misterioso) es el único elemento interesante en el devenir de la historia. Por su profundidad y su potencia.

Pero no mucho más que eso.

La fotografía es una buena aliada de la historia, en tonos exasperantemente grises, pero no así la música, que son sus disonancias hace más ruido que armonía conductiva.

En definitiva, nada de lo que se adivinaba o lo que yo al menos esperaba a partir de el buen despliegue publicitario que vino antes y durante la exhibición.

Nada pero nada.

Dan ganas de volver a ver las de Peter Cushing o Christopher Lee de "El mundo del espectáculo"

lunes, 23 de mayo de 2016

The Adderall diaries

The Adderall diaries

Y si nuestro pasado es un relato ficcionado? Y si el coro de miradas nos devuelven algo que no nos gusta?



6 Butacas



Todos acomodamos nuestro pasado a un relato que nos conforma. Es la clave para entender esta película nada complaciente que tiene a James Franco (entrampado en esa máscara de desaliño e indolencia que parece componer siempre) y a Ed Harris como pareja protagónica.

El relato se construye con imágenes en Súper 8 mezcladas con la realidad presente, pero vamos descubriendo que esos fragmentos siempre muestran una parte de los sucesos, que de alguna manera fueron construyendo el presente de un escritor maldito, exitoso, que se las arregló para construir una realidad literaria basada en sus experiencias como hijo abusado y sometido.

Pero a poco que la película va creciendo, con la excusa de la presión por la edición de un nuevo libro y un repentino interés por destrabar un bloqueo creativo a partir del seguimiento de un juicio por asesinato (una suerte de "a sangre fría" que todo lo resuelva) vamos descubriendo que las cosas no son como se nos presentan, sino que hay un sustrato escondido mucho más complejo, mucho más triste, que el autor/protagonista ha omitido o torcido deliberadamente.

No es una película fácil. Se presenta como un modelo clásico de contar una historia con el recurso de los flashbacks permanentes, pero iremos descubriendo también a partir de algunos excesos (de sustancias, de autodestrucción) la naturaleza perversa de ese escritor protagonista, con una sonrisa tierna y desamparada que compone Franco.

No hay golpes bajos (y podría haber sido un recurso valorado en este tipo de películas) tampoco hay estridencias ni piruetas narrativas. 

Pero tampoco hay demasiadas sutilezas estéticas y la directora cae en algunos clichés que podrían haberse ahorrado, ya el texto, la historia es suficientemente poderosa.

En definitiva, una película con mucha búsqueda, que tiene un nudo interesante, eso de que no siempre los demás ven lo que nosotros queremos con toda fuerza que vean, más en el caso de un escritor que puede poner en palabras esas intenciones, pero que desde el punto de vista de la realización, no termina de encontrar el tono.


domingo, 22 de mayo de 2016

Marseille

Marseille

Una fallida House of Cards a la europea.




4 Butacas




Anuncia algo así Netflix, una especie de House of Cards en Europa, una producción de contenidos (cada vez más necesaria) para ese público. Pero no lo logra. No logra un producto atractivo, ni bien narrado ni verosímil, a pesar de los millones en danza y del enorme (en todo sentido) Gerard Depardieu en la pantalla.

La historia de un político tradicional, alcalde de la bella ciudad de Marsella durante 20 años (Robert Taro interpretado por Depardieu) es sobre la que se construye la narración.

Es un buen político en medio de un barro que incluye marginalidad, drogas, corrupción y cambios de bandos de todos.

Una historia familiar que no logra despegar en cuanto a un dramatismo que nos permita adivinar cómo influye esto en la vida del político. 

Un candidato de su propio riñón que hará lo posible para un día abandonarlo y una cantidad de historias cruzadas nada memorables y algo trilladas.

En definitiva, un intento fallido. Ninguna de las varias historias que intenta entrecruzan es del todo verosímil, ninguna logra una estatura dramática que nos atrape, y ninguna lidera de manera armónica el relato.

Las actuaciones son obvias, caricaturas.

Solo la belleza fotográfica de la ciudad, algunos viejos reflejos del viejo actor y un poco de glamour francés.

Nada más.

Intento fallido.



lunes, 16 de mayo de 2016

Zoolander 2

Zoolander 2

A veces lo bizarro se descontrola y el exceso de cameos no siempre suma



5 butacas



Es cierto, es una franquicia que funciona a base de carisma y de parodia, pero cuando no hay nada nuevo, el guión no sostiene y uno no espera sorpresas, el director (Ben Stiller) tiene que recurrir a cuestiones que intentan ser transmedia, y todo se hace un poco más confuso.

Es un producto 100% Stiller, que produce y también hace parte del guión, y eso es un sello, una marca. El tipo es bueno. Pero al intentar exprimir un poco más el producto, no siempre lo que se logra es virtuoso.

La primera parte de esta película fue un buen producto. Una sátira feroz a la tontera del mundo de los súpermodelos, de su oquedad y su vacío. Noto contado desde una brillante pantalla que destila y chorrea millones en locaciones y elenco.

Pero eso que funcionó aquella vez, que nos dejó divertidos por un rato, al querer rescatarlo tal cual funcionó pero 15 años después, nos deja pensando en que no todo es trasladable.

Para darle impacto se agrandó el elenco, con el ingreso de Penélope Cruz y la vuelta de Will Ferrell, y se incluyó a una gran cantidad de figuras del mundo de la moda y de la canción de gran popularidad para que, en esos segundos, armen un collage que refuerce el relato (que no puede ser más de lo que es).

Algunos guiños al signo de los tiempos, los cambios en ese mundo de la moda que parodian, y las actuaciones del cuarteto protagónico que funcionan. Todo sasonado con gran despliegue de producción y aparato de comunicación de refuerzo.

El cine? mmm la película tiene un formato que es cierto, es celuloide, va en pantalla gigante, pero está atravesada por una modernidad que me hacen dudar de su valor cinematográfico.

De todas maneras seguro que recaudó y funcionó en algunos públicos.

Hay 10 o 15 minutos de buena factura.

lunes, 2 de mayo de 2016

Happy Valley (BBC Serie)

Happy Valley (Serie BBC)


Incómoda, desapacible, gris, buen exponente de la buena narrativa británica.





                                                          7 Butacas

Happy Valley jamás hace honor a su título, no habrá tragua en esos días grises, no habrá casi risa ni respiro para nadie.
Es una comunidad pequeña, en la que hay un alto conocimiento mutuo, pero que está inundada de los males de las grandes ciudades, las miserias y los óxidos que corroen todos los engranajes de ese mecanismo que alguna vez, seguro, funcionó como comunidad.

En ese valle hermoso (pero quedado en el tiempo) que alguna vez fue seguramente próspero en chimeneas y que ahora es rural, Yorkshire Valley, una comunidad tiene una sargento que la cuida y que hace demasiado bien su trabajo. Catherine Cawood es la policía, magníficamente interpretada por Sarah Lancashire, en el mejor registro de la tradición actoral británica.

Una vida marcada por una tragedia personal, que iremos desentrañando a lo largo de los 6 capítulos que conforman la primera temporada, y un personaje de ese pasado que vuelve a torturar sus días y hacer que todas las heridas vuelvan a abrirse.

En medio de ese dolor, un caso aparentemente inconexo, un contador pusilánime que cree que tiene derechos para con su jefe, y que, en un arranque de locura (esos momentos sublimes en los que los más débiles hacen cosas inesperadas) organiza a un grupo de malvivientes para realizar un secuestro.

Es tan potente la narración, que podemos prescindir del misterio.

Porque está todo a la vista, los datos, las imágenes, las pistas. Quiero decir, no estamos ante un misterio de difícil resolución, que tiene que apelar a nuestro mejor entender los trucos de las narraciones del género. Estamos ante un desgarrador relato en el que la protagonista se irá desmoronando a pura fuerza de recuerdos, de cosas no cerradas, de intriga y desesperación.

Mientras todo esto se sucede de manera frenética, sin dar tregua, se va desarrollando una investigación de un secuestro que tiene también derivaciones insospechadas.

La clave es la manera cruda y despiadada de los británicos para desarrollar estas historias.

El clima incómodo, los cielos grises, las vidas rurales, apartadas de toda sofisticación, las camperonas para cubrirse del frío, los amoríos, la moral.

Es una buena serie.

Corta, contundente, entretenida.

Nada condescendiente con el espectador, y eso nos gusta.