lunes, 4 de mayo de 2015

The Forger

The Forger



El falsificador es John Travolta, un grueso Travolta metido a la piel de un falsificador de arte que arranca la película preso.

Tiene que salir 10 meses antes de cumplir su condena, no entendemos bien el apuro hasta que producida su salida nos enteramos que su hijo adolescente está enfermo de cáncer y que deberá hacer un trabajo para poder devolver la plata que le costó su salida anticipada (también se corrompen jueces allí donde todo funciona)

Esta es la trama principal de esta película que tiene a Christopher Plummer eterno y a un joven interesante, Tye Sheridan como el hijo de Travolta.

Su hijo vive con su abuelo, con lo cual tendremos tres hombres, tres generaciones, que se irán uniendo al objetivo de mejorar los últimos días del joven, o los primeros de su tratamiento como mejor lo veamos, y conseguir la plata rápido y sin riesgos.

Para eso Travolta tendrá que falsificar nada menos que un Monet, robar el original y listo.

La película tiene dos registros, uno dramático, en el que nos metemos en la historia padre hijo, y uno casi de comedia (sin llegar a serlo) que tiene que ver con la manera de resolver el robo.

Es poco creíble ese aspecto de la película, y quizá sea demasiado peso para el guión que se crucen tantas historias con tanto para contar.

También aparecerá una mujer policía que casi complica todo y una "Bucket List" de los deseos del joven enfermo.

Mucha cosa junta que se resuelve bien, pero que toca distintas cuerdas que van desde el drama a la comedia lisa y llana que quizá confundan.

Es entretenida, no más que eso.

This is where I leave you

This is where I leave you



Hay un aroma de comedia inglesa que perfuma todo. Y todo lo cambia desde el punto de vista del espectador. Sencillamente porque uno se confunde por los estereotipos y lo que se sabe en la previa.

Uno sabe en la previa que en una película en la que Jason Bateman y Tina Fey encabezan, habrá ironía, caras, buenos diálogos, y todos los condimentos de la buena nueva comedia americana. Pero resulta que el guión se pone inteligente, se pone mordaz, se pone más ácido de lo que esperamos (con algún toque de humor negro) y entonces nos confunde.

El resultado es bueno, es una película interesante que deja para el final los trucos de guión más potentes, pero que de alguna manera se queda a mitad de camino entre los dos lados del océano Atlántico.

Una muerte de un padre de familia es la excusa para juntar a su viuda (Jane Fonda en todo su esplendor de señora de casi 80 años!) y a todos sus hijos en la casa familiar. Son judíos, harán una ceremonia que durará 7 días, y tendrán que convivir.

El pasado, sus viejas peleas, sus recelos, sus secretos pactos, sus novias cruzadas, sus miedos, todo se jugará de nuevo en el clima de despedida de su padre, pero con la mirada de la adultez  y algunas sorpresas.

Así planteada la película se plantea como interesante. Y lo es. Aunque cinematográficamente no aporte demasiado. Es muy teatral y se nota.

Jason Bateman hace de es personaje que tan bien le queda, el buen tipo que es engañado de la peor manera, sonrisa melancólica y desventuras. Tina Fey en el papel que también la identifica, y lo logra de manera convincente.

Corey Stoll (Peter Russo de House of Cards!) será otro hijo y el cuarto un ascendente Adam Driver a quien veremos pronto en la séptima entrega de Star Wars.

El director Shawn Levy, viene de hacer la 3 de Una noche en el museo, conoce el oficio y es efectivo. 

Es una comedia de esas que más que risas, pretenden sacarnos miradas reflexivas, y en eso es efectiva.