lunes, 19 de septiembre de 2016

El ciudadano ilustre

El ciudadano ilustre

A lo García Márquez, el escritor que hizo de su pueblo un universo

7 Butacas



Daniel Mantovani es el escritor argentino ganador del Premio Nobel de literatura. Un escritor algo cabrón, que creó un universo alrededor de un pueblo, un remoto lugar perdido en el globo, escenario de historias y de personajes, que lo ayudaron a, desde ese punto cardinal y sus habitantes, contar el mundo.

Hasta ahí la presentación a trazo grueso del personaje. 

Escritor de élite, consagrado y en una cima mundial, desde la cual dicta con su personalidad y sus convicciones, lo que está bien y lo que está mal, lo que debe hacerse y lo que no, y desde donde se da el lujo de rechazar las cosas que cualquier mortal se moriría por aceptar.

Construyó en soledad una moral, y es devoto de ella.

Su mundo transcurre entre esos placeres secretos, esas rebeldías que disfruta en solitario, en su alejada casa de Barcelona.

Hasta que una invitación altera su rutina, el intendente de Salas, su pueblo natal de la provincia de Buenos Aires, lo invita a pasar una semana para declararlo ciudadano ilustre.

Le hace gracia, hace mucho que dejó cree que para siempre ese lugar, pero algo lo motiva a volver.

Y vuelve.

Y al volver, vuelven los viejos amores, los viejos rencores, y las viejas marcas en el alma en una geografía que ahora es hostil y que parece haberse quedado congelada en el tiempo.

Esa es la historia.

Un hombre exitoso, que ha conocido el mundo, de vuelta al lugar del que partió y que lo ve volver, no desde el recuerdo dulce del que vuelve a sus raíces, sino de la amarga sensación de aquél que huyó y que hizo de esa huída, el relato más redituable de su vida.

No será fácil esa semana.

Se enfrentará a fantasmas, a enemigos reales, a gente que lo venera y muchos más que apenas saben de su existencia, entre ordeñe y faena de ganado.

No será nada fácil la vuelta.

Los directores Gastón Duprat y Mariano Cohn, son los mismos de la maravillosa "El hombre de al lado", son originales, cuentan bien y crean climas, pero en esta no logran la tensión narrativa que uno espera.

Es correcta, pero no sobresalta como si lo hizo la anterior.

Oscar Martínez es el centro de este universo, y compone a un escritor duro, frío de tanto profesionalismo y con la cuota de cinismo necesaria para no quererlo nunca, la misma que se adivina en la última y cómplice mirada a cámara con que cierra la película.

El reparto está muy bien, sobre todo los anónimos habitantes de Salas, no tanto Dady Brieva, que se esfuerza en componer a un sórdido amigo de la juventud, y que será importante para el desarrollo narrativo, hubiera preferido a Daniel Aráoz, pensando en la anterior colaboración con la pareja de directores.

De todas maneras es una película interesante y bien contada.

Toda la reconstrucción de la vida pueblerina es de un acierto fenomenal.

Julieta

Julieta

Pedro, el que conoce a las mujeres tanto como Woody Allen


8 Butacas


No hay manera de escaparse de la pegajosa atracción de una película de Almodóvar. Haga lo que haga, sus imágenes cuidadas, las melodías cursis que son banda de sonido de las situaciones más simples y complejas, las miradas, los tonos y sus acentos.

Todo lo sabemos, todo está siempre ahí, pero la clave, lo que nos hará volver a elegirlo una y otra vez, será cómo decida mezclar todo eso.

Cuando cuenta historias desde la perspectiva de una mujer, es sin dudas, el mejor de los ángulos que puede ofrecernos.

Porque sabe, conoce, interpreta como nadie ese universo de culpas, de excesos contenidos, de lágrimas y de cosas jamás contadas. 

Porque sabe mostrar lo que sienten cuando se enamoran y cuando dejan de amar.

Y cuando quieren demasiado, tanto, que duele eternamente.

Esta vez es una historia de madre e hija, de sus encuentros y desencuentros. 

De las decisiones que una hija toma cuando entra a la edad adulta, apartando a su madre de su vida, y del vacío que esto produjo en una madre, que parece no haber entendido nunca lo que pasó.

A punto de empezar una vida nueva con una nueva pareja en Portugal, Julieta frena en seco y se queda en Madrid. Algo no le contó a su nuevo amor, un silencio que lleva años y que por alguna razón empuja para salir.

Un cruce casual en la calle con una amiga de su hija Antía, un nuevo despertar de las ganas de volver a verla después de mucho y un diario, que se irá construyendo con la historia que a modo de flashback nos trae un relato tan impecable como difícil.

Almodóvar cuenta historias que no tienen ni principio ni final, los títulos con los créditos pueden sobrevenir en cualquier momento, porque la historia va fluyendo como fluye la vida. Esto quizá sea un problema para los amantes de las historias lineales.

Cuenta sentimientos, hechos que se explican desde esos sentimientos. Que solo pueden entenderse desde esas pasiones.

Todo en su particular manera de contar es caprichoso, pero de tan meticuloso, de tan esmerado, de tan artesanal, es no solo necesario y personal, sino que es indispensable.

Madre e hija no se cruzarán en toda la película, solo el dolor volverá a unirlas, pero no seremos tan afortunados de verlo. Aunque como nos llevó hasta allí el manchego, hará que no sea tan indispensable.

Ternura, desesperación, hormonas, arrebatos, amor, todo al servicio una vez más de una historia poderosa, contada con maestría.

Adriana Ugarte y Emma Suárez logran dos interpretaciones sublimes. Femeninas en extremo.

Siempre es un placer verte

Born to be blue

Born to be blue

De la sutileza de su sonido a la montaña rusa de su existencia. Chet Baker






6 Butacas

Quien se haya topado con un disco de Chet Baker alguna vez, quien se haya dejado llevar por la suavidad de su trompeta inigualable, conoce lo que es flotar entre nubes suaves. Transportarse con acordes que de sutiles parecen quebrarse, emocionarse con su voz a punto de quebrarse siempre, como si una fuerza lo tironeara para llevarlo lejos a cada acorde.

Toda esa inmensa paz, ese sosiego, provenían de un músico extraordinario que llegó a convertirse en mito, a fuerza de pelear un lugar en el mundo exclusivo de los negros y en la costa opuesta. Llevó la improvisación del jazz de los clubes de Nueva York (por esos fatigados años 60 el Birdland era la cúspide) a la costa oeste, más cercana a otros ritmos.

Las drogas duras, la heroína, se le pegó en la piel desde esos días en los que tenía que demostrarle a Gillespie, a Miles Davis, que él tenía un lugar en ese olimpo, y no se le despegó más.

Esta biopic centra la historia (siempre en esa decisión se encierra el intento argumental central de los autores) en los días en los que Chet se limpia, se recupera, empieza de nuevo después de tocar fondo.

Se deja cuidar por una novia demasiado buena, vuelve a casa de sus padres para desintoxicarse, vive en una camioneta una vida sin sobresaltos y vuelve tímidamente al centro de la escena, a la música.

El trabajo interpretativo de Ethan Hawke en la piel de Baker es impecable, y las escenas musicales, están enlazadas con la sutileza de la trompeta mágica y la melodía que todos queremos escuchar.

Si bien es una película para un público muy conocedor de la vida de este monstruo de la trompeta, para los que no conocen la profundidad de su historia, sus luchas constantes contra los excesos, puede verse sin problema.

Tiene la cadencia necesaria para que haya armonía con su música y elige quizá la mejor época en la vida del músico, para no deprimirnos demasiado.

Está muy bien narrada.

Deja afuera los pasajes más crueles, como su muerte en Amsterdam cayendo de un balcón, y sus miserias.

Está bien

Evaristo

Evaristo

Iba a ser una fiesta, pero fue solo una buena tarjeta de invitación

4 Butacas



Me entusiasmó un documental para pantalla grande sobre la vida y hazañas de Evaristo Meneses, el pardo, uno de los héroes de la alicaída Policía Federal Argentina.

A fuerza de haber leído sus actos heroicos en las páginas de la primera Fierro de comienzos de los años 80, y de haberlo confirmado con historias que le escuché a mi viejo, tenía ganas de verlo, de cruzarme con sus fotos, con testimonios de los que lo conocieron, con imágenes de la época, con una reconstrucción de sus días.

Una campaña tímida de prensa de hace un par de semanas me trajo la novedad y ahí fui a buscarla. El Complejo del INCAA Gaumont la exhibió por una raquítica semana, no llegué, y me la procuré con link para los críticos.

La expectativa para verla se desplomó apenas transcurrieron los primeros minutos. Anodinos. Débiles.

Un documental que no encuentra su cauce en ningún momento, plagado de lugares comunes, sin material documental de peso, con una música que no acompaña y unas imágenes de Buenos Aires que desconciertan.

A mitad de camino entre hablar del personaje, de la historia y de la historieta, ya que la película parece no decidirse nunca a cuál de los Evaristos va a contar.

Ya a los pocos minutos uno descubrirá que no podrá abarcarlos a todos y unos minutos más tarde, que los testimonios que se documentan tampoco podrán abarcar a uno solo.

Una pena.

Lo bueno son los testimonios de Sampayo y Solano López, de Oscar Steimberg (mi profesor en la UNLZ por los 80) y algunas pocas imágenes más.

Una decepción.

Una sobreexpetativa que debo aprender a manejar.

lunes, 12 de septiembre de 2016

Genius

Genius

Una de escritores, de buen clima, pero superficial


6 Butacas


A días de la gran depresión en los Estados Unidos, una firma de editores famosa, Scribner, tiene a su más dedicado y sutil editor y buscador de perlas literarias trabajando como siempre, rutinariamente, leyendo y leyendo manuscritos y tachando y corrigiendo.

Ese tedio, de todos los días lo mismo, atrapado ocasionalmente por una buena historia, está muy bien interpretado por el siempre correcto Colin Firth.

En esa rutina un aspirante a escritor espera casi sin ninguna expectativa, que una vez más rechacen un manuscrito suyo. Es Thomas Wolfe, y sabe que allí han publicado Ernst Hemmingway y Scott Fithgerald, con lo que sus esperanzas son bien pocas.

Pero todo cambia, se transforma, cuando envalentonado por su respuesta ante una nueva negativa, encuentra que esta vez sí, quieren publicarlo.

Finalmente una mirada entrenada e inteligente se ha dejado seducir por las 5000 páginas de su manuscrito. Solo le pide que lo acorte.

Esa tarea, que será permanente ante la voluptuosidad de un escritor sin límites, es la clave de esta película.

Que no hace sermones, que no ofrece fórmulas mágicas, que no redime las inconductas de esos genios de la palabra, sino que cuenta de alguna manera el costado fabril de esos libros que nos deslumbran.

La cuestión industrial del proceso creativo.

Esa relación, que será sólida al comienzo, y se irá corroyendo a medida que avanza el relato, como consecuencia de las pasiones y los divismos, es la clave de esta película.

Bien interpretada, con el soporte de Jude Law como Wolfe y Nicole Kidman y la reaparecida Laura Linney como las esposas de ambos, es una buena película para aproximarnos a esa mirada, la del otro lado de la fantasía. Y no hace más que eso.

Es definitivamente para los amantes de cierta literatura.


domingo, 4 de septiembre de 2016

Maigret

Maigret

En el tiempo en que teníamos todo el tiempo del mundo


6 Butacas


Cómo me entusiasmó ver a Rowan Atkinson en la piel del Inspector Maigret!

Desde el afiche de esta producción para televisión del estudio Ealing (un clásico de todos los tiempos del cine británico) el llamado fu irresistible, aunque al rato ya quedara poco del impulso inicial.

Es tan cuidada la producción, la reconstrucción minuciosa de la París de la posguerra, las actuaciones, el buen manejo del tiempo y las pausas, solo le faltó un guión!!

Y no es poca cosa, porque es la clave de una buena historia de detectives, un guión que nos sorprenda, que nos mande a pasear mientras pasan cosas que no podemos percibir de entrada. Mientras nos muestra a los posibles asesinos sin que nos demos cuenta.

Lamentablemente no pasa, y nos quedamos en los detalles disfrutables, prefiero eso esta vez.

Es disfrutable Atkinson y su profundidad para interpretar a Maigret, sus pausas, su dominio de la situación, su caracterización, pipa incluida.

Y es disfrutable la atmósfera de época, el leguaje pausado, como trasladarnos a una época en la que había tiempo para todo y todo se podía hacer.

Pero el nudo de la historia es flojo, 5 asesinatos de mujeres de mediana edad en las calles solitarias y bohemias de Montmatre, un caso que no se resuelve, y un detalle que desencadena el final.

Se podría haber hecho mejor, y seguro tenía destino de serie.


Money monster

Money monster

Una anécdota posible en el País de los desesperados


4 Butacas



Un show televisivo desde cuya pantalla un especialista en mercados levemente superficial y divo (George Clooney tomándose el pelo como casi en todas sus últimas intervenciones en la pantalla) es el escenario exclusivo de esta película que nos expone no solo a la crueldad de la timba con las acciones, sino que también nos lleva a ver el costado anónimo de los desesperados y el show, que como siempre, debe seguir.

Es en una noche como otra, con el típico clima del set de tv cuando faltan segundos para que empiece el show, que la productora general descubre por una de las cámaras, que hay un intruso en el estudio (ella es la siempre potente Julia Roberts).

Ese aparentemente inocente muchacho de los mandados, traerá consigo dos cajas con bombas y una pistola en su campera, porque lo que va a hacer es justicia por los 60 mil dólares (que es toda su fortuna, por cierto) que acaba de perder por la recomendación del especialista.

Lo toma de rehén entonces, le exige explicaciones, y como todo debe ser televisado, el programa se convertirá en un reality show en el que está en juego nada menos que la vida del protagonista.

El problema con la película es que apoco que transcurren las primeras imágenes, notamos como que la tensión nos suficiente, y quizá el humor subyacente tampoco, con lo que nos despistamos acerca de qué tipo de relato estamos viendo.

La historia se devela en los primeros minutos, con lo que va a ser todo un desafío mantener el clima, y finalmente no se logrará.

Una pena, porque la historia, la anécdota central, no es mala, y los actores elegidos tienen el oficio necesario para que lo disfrutamos, pero no sucede.

Wii para una tarde de lluvia.