lunes, 26 de diciembre de 2016

The night of

The night of

Un Turturro excelente para una historia gris, que arrebata cualquier esperanza de encontrar justicia en un sistema penal difícil




8 Butacas



The night of es una historia que bien puede ser contada en una película de una hora y media. Un joven musulmán, vecino de Queens, buen hijo, excelente estudiante, vive desde su niñez (allá por los días del atentado a las torres) con el estigma de su religión y de su color de piel, lo que lo convirtió en blanco de burlas y sospechas.

Con esos ingredientes fue forjando una personalidad medida, y compleja, pero que siempre estuvo contenida por su familia.

Una noche, la noche en la que todo cambia, la necesidad de sentirse parte de un todo que le es ajeno, ir a una fiesta, lo pone en un modo extraño, deja por unos minutos fatales el "deber ser" que lo contiene y como si fuera un adolescente (que ya no es) le lleva el taxi a su padre sin su permiso para ir a la fiesta redentora.

En ese viaje extraño, incómodo pero que quiere seguir, se subirá una chica, con la que tendrá una noche de desenfreno como jamás tuvo, que incluirá alcohol y drogas y sexo y fantasía.

Pero al despertar esa madrugada, desnudo y en la cocina de la casa de ella, descubrirá lo peor, y a partir de ese descubrimiento, su vida cambiará para siempre.

Un asesinato brutal, una series desgraciada de acontecimientos que debemos recordar muy bien, y una espiral de hechos sin sentido, que lo irán hundiendo en la peor de las pesadillas.

Una vez en la cárcel se cruzará con el personaje de John Turturro, un abogado de prostitutas y dealers de baja monta, que al verlo en una celda se le acerca para tomar el caso.

A partir de esta relación, la serie se mete con el tema central, más allá de la desgracia personal del protagonista y del personaje complejo y entrañable que compone Turturro, se irá desgranando una ácida crítica al sistema penal norteamericano, que llena cárceles de presos y que ofrece acuerdos en los casos más escabrosos, con tal de ahorrar el dinero que insume un juicio por jurados.

Esos vericuetos, esos vicios, que tan bien explotan los abogados como Turturro, hacen un subtexto dentro de la serie que es muy interesante, y a la vez, frustrante.

Por lo demás, buen guión, buen relato en términos de mantener un suspenso y un tono narrativo que deja ben abiertas todas las pistas posibles, y una Nueva York gris y humeante, de márgenes y de racismo y de crueldad, una ciudad de solitarios, que le agrega dramatismo a la serie.

Muy buena, bien actuada, sostenida en buena parte por un John Turturro enorme, en colaboración con su amigo, muerto ese año, James Gandolfini, que fue el productor de la serie.

Vale la pena cada capítulo.

lunes, 19 de diciembre de 2016

The Affair

The Affair

La serie que arranca ahí adonde la mayoría solo terminan


9 Butacas


Un escritor de poco volumen, de esos empedernidos trabajadores en novelas eternas, que goza de la comodidad que le brinda haberse casado con la hija de un escritor famoso (y su billetera dura pero generosa), hace en familia (esposa y 4 hijos) su tedioso y complejo viaje de veraneo a casa de sus suegros en Montauk, allí, en el glamoroso confín del estado de Nueva York.

Sus vidas transcurren entre la locura de los hijos adolescentes y sus respectivas crisis de mediana edad, nada nuevo hasta acá, hasta que, en un parador a la puerta del pueblo, famoso por sus langostas, un cruce de miradas con la camarera del lugar, cambiará esas vidas para siempre.

Ese comienzo, si bien es poderoso, no deja de ser un comienzo como tantos otros, de no ser por la novedad que plantea esta fabulosa y compleja.

Cada capítulo está dividido en mitades exactas, con la mirada sobre los mismos hechos, de cada uno de los protagonistas, lo que hace que el ejercicio sea interesante y desafiante.

Todos vemos la realidad a través de nuestro prisma, nuestros valores, nuestro código para entender el mundo. Nos detenemos en detalles, en colores, en olores. Y somos capaces de contar lo mismo de manera diversa.

Ese es el atractivo central de The Affair, una magistral manera de contar.

La historia, si bien hasta acá alcanza, implica un nivel extra de lectura, ya que a la dificultad de ir viendo cómo ese romance se va convirtiendo en algo más serio, cómo se trastocan y se hacen más complejas las vidas de los protagonistas y de los mundos que los rodean, en medio de todo ese dolor y esa pasión, se va tejiendo muy pacientemente un relato policial apasionante, que recién comprendemos al final de la segunda temporada.

Un mecanismo paciente de construcción de una historia en la que, el motivo central de la serie, que es el romance entre Noah (el escritor) y Alison (la camarera) pasa a un plano secundario pero central a la vez, ya que fue ese primer paso apasionado, el que desencadenó los hechos posteriores.

Buenas interpretaciones (la pareja central son dos actores ingleses de gran registro) buena trama, buena banda de sonido, y sobre todo, un guión impecable.

De verdad es difícil dejar de verla, salirse de la silla, desentenderse de lo que sufren y gozan esas vidas cruzadas por la aventura, la toma de riesgo y el egoísmo.

Son seres complejos, que ante la adversidad, buscan los límites, se expanden, sufren y se devoran de manera violenta.

En la segunda temporada, a la compleja maquinaria de contar, se agregan las miradas de los esposos abandonados y engañados, con lo que la trama gana en frescura y dinamismo.

No hay respiro en The Affair, que empieza allí donde todas las historias terminan.

lunes, 12 de diciembre de 2016

Sully

Sully

Contar, siempre contar

7 Butacas


Hace unos años una noticia insólita nos llamaba la atención, una avión lleno de pasajeros, despega de La Guardia y tiene un aterrizaje forzoso en medio del río Hudson, ante la mirada atónita de los habitantes de Manhattan.

8 años después, el viejo contador de historias, el mejor hacedor de biopics del cine, el contador de cuentos Clint Eastwood nos ofrece su mirada de esos hechos.

Y está bien que lo haga, porque sabe cómo se hace, y porque no envejece, sino que se vuelve más sabio. 

Le saca a esta historia, que tiene tanto de heroísmo personal como de linealidad, un plus inesperado, y hace que nos peguemos a la silla.

No es grandilocuente, no hubo siquiera muertos, todo salió bien, y sin embargo, el bueno de Clint se las ingenia para poner el foco en lo que pudo no haber salido tan bien, y nos lleva de lleno a la miserable discusión de los organismos reguladores y las compañías de seguro, que cuestionaron duramente al héroe, el piloto, porque su decisión les costó una aeronave.

Ese proceso, contado sin estridencias, es el nudo del relato.

Otra vez, es una película menor, no hay grandes despliegues, no hay llantos, no hay notas altas, hay una historia (de la que además conocemos el final!!!) bien contada.

Y bien actuada.

Tom Hanks es un héroe, le creemos su interpretación, y nos transmite cosas.

Alto entretenimiento en manos de los que saben contar.

Redención: Los casos del departamento Q

Redención: Los casos del departamento Q

Buen guión y el eficaz ritmo narrativo escandinavo


8 Butacas



Ya habíamos hablado de "los casos del departamento Q", esa especie de cloaca de desclasados, de marginales brillantes adentro de la policía danesa, capaces de desempolvar los casos más absurdos y traerlos a la actualidad para desentrañarlos, ponerlos patas para arriba, y resolverlos.

Con la eficacia de la máquina de contar historias policiales escandinava, y el aporte de los guionistas de la saga Millenium, "los casos del departamento Q" se toman un año para producir un capítulo, lo que da como resultado un acabado fino de gran calidad.

Porque hay producción, porque hay buena calidad técnica y actoral, pero sobre todo, porque hay un guión que todo lo sostiene.

Así fueron, Misericordia, Profanación y este, Redención, como títulos sugerentes, cargados de religiosidad y el fanatismo que connllevan, y poderosamente atractivos.

La dupla de detectives, Carl Mork y Assad, sono no solo una pareja étnica dispar, sino que además, al venir de mundos religiosos distintos, le agregarán a cada historia una mirada potente, discusión entre sus propias maneras de entender lo que está sucediendo, y gran dramatismo.

El departamento Q, planteado como una especie de gran archivo de casos, es el lugar para que estos dos detectives que purgan pasados, encuentren precisamente en esos viejos expedientes de casos sin resolver o mal resueltos, una conexión con el presente que los redima de sus fantasmas personales.

En definitiva, un buen ejercicio narrativo para los que disfrutamos de esta manera de contar las historias policiales, más sórdida, menos contemplativa, más emocional, e incómoda, desde el idioma que nos plantea desafíos de atención, hasta la falta de sol en cada escena.

Imprescindibles.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Café Society

Café Society

No hay remedio para los melancólicos. El Allen del corazón ataca de nuevo.


8 Butacas


No hay manera de escapar del embrujo de una historia de amor contada por Woody Allen. Tampoco hay manera de salir ileso. Algo siempre nos va a desafiar, a confundir, a incomodar.

Un neoyorquino de pura cepa, en busca de su destino, decide dejar la inconfundible alteración permanente de la familia judía de Nueva York, para probar suerte del otro lado, en California, adonde van los soñadores y hace calor todo el tiempo.

Es el personaje (si, claro, alter ego del señor Allen) bien interpretado por Jesse Eisenberg, que va en busca de un trabajo con su tío, el señor agente de grandes estrellas de los años 30 de Hollywood, esos años en los que creció el propio Allen mirando cine de continuado.

Ese personaje, distante al principio, que tiene poco en común con la parte de la familia que se quedó en NY, no le dará una bienvenida inmediata, pero a poco que pasen los días, lo incorporará a su oficina y a su vida.

Allí conocerá el mundo de las estrellas de cine, de los negocios, de los productores, de la noche falsa, de las mansiones, de los millones y también conocerá a Vonnie, la hermosa joven secretaria interpretada por Kristen Stewart.

No habrá manera de escaparse al imán de su mirada tierna.

Y ella, del romanticismo, del esmero, de la torpeza y la ternura del personaje de Jesse Eisenberg.

Irán construyendo un enamoramiento a fuerza de contraste con el glamour de esa oficina, y sus escapadas a la playa, a caminar la arena descalzos y a comer en un bodegón de cuarta.

Pero el amor tiene esos giros. Y a poco que la historia entre ellos está por concretarse, ella le confiesa que tiene novio y que no sabe qué va a pasar con él y con su futuro.

Habrá enredos, habrá malos entendidos.

Seguirán su camino separados, les irá muy bien en la vida de manera separada.

Tendrán hijos, amigos nuevos, pero cuando se vuelvan a ver, solo por un segundo, todo volará por el aire de nuevo.

Sin fisuras, descorazonada, intensa, esta última película de Allen va por ese camino que queremos tanto, el de los desencuentros y el de la felicidad a medias. El de las tensiones y la maravilla del jazz y de las personas que piensan demasiado.

No soy nada objetivo con Allen.

Tampoco quiero serlo.

viernes, 4 de noviembre de 2016

Billions

Billions

El bien, el mal, los poderosos, una mujer y un ajedrez perfecto y preciso. Buena inversión









Es que Billi
ons, apuesta de contenido de Showtime, es tan poderosa en su construcción, tan precisa y verosímil y a la vez tan sorpresiva, que en los 10 capítulos de su primera temporada no solo gusta, sino que deja esas ganas de seguir mirando tan movilizante.

Damian Lewis (lo vimos hace poco en Out kind of traitor) es Bobby Axelrod, un billionario jóven, impetuoso, inescrupuloso, agresivo, brillante. Y a la vez un padre de familia ejemplar, buen esposo, amigo y filántropo de primer orden. Hecho de muy abajo.

Paul Giamatti será Chuck Rhodes, un fiscal de distrito sur de Nueva York, ambicioso, criado en cuna de oro y haciendo curso de honores para coronar su vida como senador o ministro.

Y entre ellos, Wendy Rhodes, psicóloga esposa del fiscal, que trabaja full time para arreglar las cabezas de esos brokers agresivos y despiadados, que ganan fortunas y viven sus vidas de manera vertiginosa.

Son poder, puro poder. Poder económico, poder político, poder absoluto.

Son también egos enormes, personajes que valen su peso, capaces de generar amores y odios, capaces de modificar vidas de varias personas con sus decisiones.

Entre ellos hay una tensión, y el fiscal, al conocer datos (no pruebas todavía) de que en varias compras hostiles que generaron ganancias enormes, la base de las decisiones fueron informaciones malhabidas de adentro de las compañías involucradas, emprenderá una cacería para ponerlo bajo arresto. 

Esa cacería, ese juego perverso de gato y ratón, en el que los roles van cambiando todo el tiempo, es la base de esta poderosa serie de 10 capítulos.

Vamos a aprender a conocerlos, a saber sus costados buenos y virtuosos, sus emociones, sus motivaciones, y sus traiciones.

Todo se complicará en la medida que vayan subiendo la apuesta, uno para encarcelar al otro y en el medio, todo tipo de juegos, mentales y de los otros.

Todo es sutil, pero a la vez es despiadado.

Y el complemento ideal es Wendy, que con su rol adentro de la organización que persigue su marido, estará todo el tiempo debtatiéndose entre su deber ético como profesional y su matrimonio.

Es muy buena la serie, que no decae nunca, y plantea en cada capítulo una encrucijada nueva, recreando situaciones de gran veracidad y filmada con un ritmo increíble.

Las actuaciones, las de los protagonistas y las del elenco, están bien a la altura del relato, y la banda de sonido, en especial el tema de cierre de cada capítulo, son de lo mejor.

Una buena, muy buena combinación, que espero se plasme en otra temporada, que entiendo que están en producción, ya que el final de esta en el capítulo 10, plantea un final abierto.

Vale la pena.

lunes, 24 de octubre de 2016

La leyenda de Tarzán

La leyenda de Tarzán

Una vuelta de tuerca romántica y con tecnología bien usada, para la historia de siempre



6 Butacas


Tarzán ya es John Clayton cuando comienza la película, está casado felizmente con la bella Jane y han dejado atrás el mundo que los unió para vivir apaciblemente en la mansión que le pertenece a su familia, como herederos de Lord Greystoke.

Pero algo está ocurriendo en el Congo Belga, un inescrupuloso hombre de negocios está formando un ejército paralelo (20000 hombres) y fortificando una ruta de negocios vinculados a los diamantes, que necesitan de la urgente atención del gobierno británico y el de los Estados Unidos, de inmediato.

Curioso giro de la historia. Los dos gendarmes mundiales deben recurrir a Tarzán, que está casi retirado, para que esa incursión para salvar a ese hermoso pueblo de la tiranía (les suena?) no sea un fracaso.

Así empieza la película.

Más allá de estas cuestiones idelógicas, la película está muy bien filmada.

El reparto es más que justado (un buen Tarzán, en la creación de uno de los hijos de Stellan Skarsgard, una hermosa Jane, la ascendente Margot Robbie, y un villano a prueba de balas compuesto por Christoph Waltz con un Samuel Jackson como yanky divertido pero letal) y la tecnología está absolutamente ajustada y usada sin estridencias para beneficio de la historia.

Todo lo demás lo sabemos.

Se puede ver.

Toro

Toro

Tres hermanos al margen de la ley, un malo muy malo y lo obvio


5 Butacas


Hay algo de barroquismo innecesario en el estilo de filmar del director, y eso no es bueno. Porque se puede con un guión flojo, pero no con el exceso de virtuosismo para cubrir los baches.

Se puede compensar con buenas actuaciones, con música, con edición, para hacer que una película resulte interesante. Pero no ocurre en Toro, que si bien tiene algunos intentos y un par de buenas actuaciones, hay momentos en los que intenta suplir agujeros de la historia con esmeradas tomas y música y rebusques, pero eso no alcanza.

Es la historia de tres hermanos que trabajan para un capo de una ciudad costera (en Andalucía), una ciudad que es chata escencialmente, pero que tiene un submundo ligado a la pesca, y a los negocios tradicionales que son conducidos con mano dura por el personaje que interpreta José Sacristán (tantos buenos recuerdos...).

Algo sale mal, uno de los tres hermanos es herido mortalmente, uno va preso (Toro, el más joven) y el tercero, un díscolo que se hace trampa hasta a sí mismo, vive con ese pesar mientras su hermano menor purga condena. Este personaje lo interpreta el prolífico y profesional Luis Tosar (a quién vimos en 100 años de perdón, rodada en Buenos Aires).

Algo quedará roto entre todos ellos, y los años de condena de Toro apaciguan las cosas, pero no los recuerdos.

Bastará un disparador (nada menor, el hermano díscolo se queda con plata del jefe y le secuestran a la hija) para que todas esas viejas cuentas quieran cobrarse.

Y se desatará la guerra entre todos.

Hay un nuevo cine español que se mete con estos policiales bien ambientados, con ritmo, adaptados a la cultura española y con temáticas interesantes.

Pero esta película no está a la altura de esto nuevo y bueno que está pasando.

El guión es demasiado trillado, no hay sorpresas ni giros nuevos. Sabremos siempre lo que va a pasar, y encima hay actuaciones exageradas, lo que le quita brillo y credibilidad.

Arranca bien, se desvanece y se hace menos creíble a medida que avanza.

Y además está hablada tan cerrada que necesita subtítulos.

Una pena.

La punta del iceberg

La punta del iceberg

Se plantea como un thriler de oficina, pero no logra ni tensión ni sorpresas


3 Butacas


Solo la buena cosa de ver un rato a Maribel Verdú (cada vez más huesuda) que es una buena actriz, y una promesa de relato en los que suponemos que van a pasar cosas. Pero a los 10 minutos ya sabremos, por indicios, por tono, por falta de sorpresa, que no va a suceder nada.

Es interesante el escenario de una gran empresa para ubicar una investigación de muertes sospechosas, y eso es el disparador.

Una empresa grande, supuestamente tecnológica, que corre detrás de objetivos muy desafiantes y estresantes, y tres ejecutivos de una de las filiales, que, tendremos que descubrir por qué, se suicidan en la oficina en el lapso de meses.

Allí enviarán a la Verdú desde la central, para investigar qué pasa, y no pasará nada.

Todo será explícito, todo se dirá en voz alta, todo irá transcurriendo casi tal como nos imaginamos que puede suceder, entonces no hay misterio, no hay sorpresa, y las cosas suceden como creemos que van a suceder, por lo que ya no tiene mucho sentido seguir mirando.

Es definitivamente mala.

Al menos desde lo estético hay algo de cuidado y no han recurrido a desnudos innecesarios o cuestiones de mal gusto visual, pero nada más.

El guión es muy pero muy flojo.

miércoles, 19 de octubre de 2016

Free state of Jones

Free state of Jones

Bien contada historia y oportuna, sobre la temática racial



7 Butacas



Ese es el telón de fondo de esta historia ubicada en el centro de la cruenta guerra civil de los Estados Unidos.

En la lucha Norte-Sur, un soldado enfermero, que asistía sin pelear, aunque sabía hacerlo, al verse tocado profundamente por una muerte cercana, decide desertar de una guerra que no lucha con convicción, y se aísla en un pantano para no ser colgado por desertor.

Otro buen rol para Matthew McConaughey, que compone a Newton Knight, el desertor que, escondido con negros escapados de plantaciones y de crueldades, va reclutando en ese lugar inaccesible para la caballería, a un pequeño ejército de desclasados, que se irá haciendo cada vez más poderoso.

Tan poderoso, que toma con arte de guerrilla varios condados, hasta dictar una constitución propia.

Esa es la anécdota central, una historia adentro de otra historia que la contiene. La vida de un hombre que arranca como desertor, pero que se termina convirtiendo en un líder indiscutible.

Podría haberse quedado ahí, pero el director avanza con el tema que aún subyace fuerte en esa sociedad, la cuestión racial.

Y lo hace desnudando que, a pesar de Lincoln (ya sin él) y las nuevas leyes de sufragio universal y abolición de la esclavitud, el establishment se las arreglará para seguir explotando y seguir oprimiendo.

Así, la aparición de KKK, los abusos, los asesinatos, y hasta un caso que se irá intercalando en el relato, como es un juicio 80 años después, en el estado de Mississippi, le hacen al ñieto del protagonista por haberse casado con una mujer blanca, pero siendo blanco él (rubio) pero con 1/8 de sangre negra, ya que su abuelo rehizo su vida con una esclava a la que salvó del oprobio.

Muy interesante historia, bien contada y explotada, con una buena actuación del protagonista y varios subtemas que se van tejiendo de manera inteligente.

La duración es el único punto flojo.

Concussion

Concussion

Smith se destaca en una historia real de un deporte que conocemos poco



6 Butacas



Peter Landeman es el director de aquella muy buena película que fue Parkland, y en Concussion, también se mete con un hecho real (Parkland era el nombre del hospital al que llevaron a JFK después de los disparos, y adonde murió) y también crea una atmósfera de interés cinematográfico con una historia que nos es muy lejana, pero que por esa capacidad del director, podemos seguir con atención.

A veces pasa, y cuando sucede es mágico, que un director logra, a fuerza de buena tensión narrativa, que nos interesemos por un tema que a priori está lejos de nuestros intereses culturales o como en este caso, deportivos.

Concussion es la historia de un médico, un estudioso africano nacionalizado en USA (buena interpretación de Will Smith, que está para mucho más que para la comedia) que comienza a interesarse por el deterioro en la salud (con síntomas muy particulares) de estrellas del fútbol americano.

Es un patólogo muy especial, y a partir de esas señales que va encontrando en los cuerpos que llegan a su mesa de trabajo, puede inferir que hay algo que está complicando a todos los jugadores.

Lo estudia a su costo y llega a la conclusión que los repetidos golpes en la cabeza de los jugadores de fútbol americano, van produciendo heridas permanentes que son irreversibles, y que hay que llamar la atención sobre esto.

Por supuesto que toda la poderosa maquinaria del deporte más popular en USA se opondrá, y que a fuerza de seguir adelante a costa de perderlo todo, le darán la razón.

Es una historia simple, ajena, pero muy bien contada. Se puede ver sin ser especialista.


Eddie the eagle

Eddie the eagle

En clave de humor, una biopic tierna



6 Butacas



Esos personajes efímeros, que destellan unos días con alguna situación inesperada, un heroísmo repentino, una cruzada, un detalle. Ese es Eddie the eagle, un inglés obsesionado con ser olímpico, a cualquier precio y en cualquier disciplina, que al final, lo logra.

Esta película británica rescata, con el humor característico y corrosivo de los isleños, la vida y los avatares de Michael Eddie Edwards, un corajudo y obsesivo inglés cuyo sueño de ser olímpico se realiza en las olimpíadas de invierno de 1988 en la que participa en salto en esquí.

Toda la película es un gran homenaje a los que nunca dejan de creer en ellos mismos, en la capacidad de superar todos los obstáculos y en encontrar en el camino a los compañeros correctos.

Eddie crece en un hogar trabajador en Inglaterra, y sin recursos se las arregla para intentarlo todo para lograr su sueño de ir a una olimpíada. Y como hace todo relativamente mal, se complica mucho su niñez y adolescencia.

Con torpeza, con tropezones, descubrirá un día que lo puede intentar en una disciplina en la que el equipo olímpico inglés nunca tiene buenos candidatos, que es el salto de altura con esquíes.

Se va solo a preparar a los alpes y allí, sin un peso y durmiendo de prestado, logra marcas que lo hacen clasificar para las olimpíadas de Calgary de 1988.

Su desempeño en los saltos, pero mucho más su carisma en unos juegos en los cuales la televisión hace una gran diferencia, lo convierten en popular primero y leyenda después, aun sin lograr medallas significativas.

Es una película muy llevadera, entretenida, que cuenta con el soporte actoral de Hugh Jackman y que con unas imágenes muy cuidadas y una gran reconstrucción de época, se hace muy llevadera.

Es para pasar un buen rato con una historia real, contada con humor inglés.

lunes, 17 de octubre de 2016

Our kind of traitor

Our kind of traitor

Un Le Carré más accesible, menos críptico y el recuerdo de Hitchcock


6 Butacas

Son poderosas las historias de John Le Carré, tanto, que a veces tienen tantas puntas para seguir que nos perdemos en la maraña que proponen.

Siempre plagadas de intrigas, de gente que sabe más de lo que aparenta, de traiciones, muchas veces requieren de saberes previos o información que no abunda.

Y nos hace trabajar.

Esta vez, la historia tiene un origen que a su medida es un gran homenaje al maestro del suspenso. 

Porque utiliza uno de sus recursos preferidos, un tipo común, con una vida normal, se ve envuelto en una gran intriga en cuestión de minutos y de manera imprevista y por lo general, no querida.

Ewan McGregor es un profesor de poesía en la universidad de Londres, y pasa unos días de vacaciones con su esposa, una exitosa abogada, en algún exótico lugar. Una noche, en un restaurante exclusivo, comparte cena ocasionalmente con un grupo de exaltados rusos millonarios y desde ese momento, una sucesión de hechos inesperados, cambian el curso de sus apacibles vidas de manera definitiva.

Es que el ruso más exaltado, que habla a los gritos y descorcha botellas de 15 mil euros (siempre correcto Stellan Skasgard, River) le pedirá un favor inesperado, que entregue en su País de origen, un pendrive al servicio secreto británico.

En ese pendrive estarán datos importantes sobre las maniobras de lavado de dinero de la mafia rusa en Europa.

A partir de ese momento, involucrado involuntariamente en el proceso, todo se complicará peligrosamente, y el tranquilo profesor se verá en medio de dos poderes que se desconfían demasiado.

Esto es lo interesante de la historia. No requiere de saberes previos, de alta política, son dos grupos de poder que usan un eslabón débil, para negociar.

La historia fluye bien, los papeles están correctos (está muy bien Damian Lewis como Héctor, el oficial del servicio secreto de su majestad que se la juega sin permisos para seguir con el caso) pero tiene el problema de sobreactuar algunos pasajes, como que el profesor de una escena a la otra se arme para defenderse. No es algo que hagan todos los profesores de poesía, convengamos.

Pero se puede ver.

Es distinta, dentro de un género que siempre es atractivo, pero que no ofrece cosas nuevas.

The Shallows

The Shallows

Vuelta de rosca al eterno tiburón hambriento en clave video clip.



6 Butacas

Lo que mejor le va a esta película es la belleza de sus imágenes y el ritmo de clip musical que hace que por varios momentos, prescindamos del suspenso.

Y lo que tiene peor es eso mismo. A veces, la imagen es tan poderosa en términos de belleza y plasticidad, que no nos tensiona imaginarnos al enorme tiburón allí, a metros de la protagonista.

Es un mal camino comparar aquél tiburón (que nos hizo hasta dudar de Mar del Plata) de fines de los 70, con este.

Allí hubo una historia, un entramado político, social, historias de vida de los abnegados que en contra de todo y de todos se embarcaron para cazarlo, y era de las primeras veces que nos asustábamos y saltábamos de la silla con un fenómeno cercano, no con monstruos marinos, sino con uno que nos podíamos encontrar en cualquier playa (aunque esto no fuera cierto).

Allí, la música de John Williams desde sus primeros acordes en el crepúsculo, nos puso al borde de la butaca. En esta, signo de los tiempos, la música juega en clave de complicidad con el universo juvenil que intenta captar.

No está mal la película, si ponemos a un lado el recuerdo de aquella de Spielberg y nos sumergimos en las nuevas claves del relato.

Acá hay dos protagonistas igual de potentes, la bella Blake Lively, a quién todos reconocen como la chica de Gossip Girl, y el bicho.

Solo ellos dos.

Y un inmenso marco natural en algún secreto lugar de México.

Esa batalla desigual, ese duelo, es el centro del relato y está bien logrado.

El director, un catalán que ya tiene rodaje en Hollywood (es el responsable de varias de la saga de Liam Neeson por ejemplo) tiene oficio y lo pone al servicio de una historia que es bien simple y que intenta hacer foco en lo poderoso de esa lucha nada pareja.

Por supuesto que hay una historia personal en el fondo, pero no importa nada. Solo los queremos ver a ellos dos en un duelo húmedo y desigual.

Es muy para pochoclo, para ver con hijos adolescentes.

lunes, 19 de septiembre de 2016

El ciudadano ilustre

El ciudadano ilustre

A lo García Márquez, el escritor que hizo de su pueblo un universo

7 Butacas



Daniel Mantovani es el escritor argentino ganador del Premio Nobel de literatura. Un escritor algo cabrón, que creó un universo alrededor de un pueblo, un remoto lugar perdido en el globo, escenario de historias y de personajes, que lo ayudaron a, desde ese punto cardinal y sus habitantes, contar el mundo.

Hasta ahí la presentación a trazo grueso del personaje. 

Escritor de élite, consagrado y en una cima mundial, desde la cual dicta con su personalidad y sus convicciones, lo que está bien y lo que está mal, lo que debe hacerse y lo que no, y desde donde se da el lujo de rechazar las cosas que cualquier mortal se moriría por aceptar.

Construyó en soledad una moral, y es devoto de ella.

Su mundo transcurre entre esos placeres secretos, esas rebeldías que disfruta en solitario, en su alejada casa de Barcelona.

Hasta que una invitación altera su rutina, el intendente de Salas, su pueblo natal de la provincia de Buenos Aires, lo invita a pasar una semana para declararlo ciudadano ilustre.

Le hace gracia, hace mucho que dejó cree que para siempre ese lugar, pero algo lo motiva a volver.

Y vuelve.

Y al volver, vuelven los viejos amores, los viejos rencores, y las viejas marcas en el alma en una geografía que ahora es hostil y que parece haberse quedado congelada en el tiempo.

Esa es la historia.

Un hombre exitoso, que ha conocido el mundo, de vuelta al lugar del que partió y que lo ve volver, no desde el recuerdo dulce del que vuelve a sus raíces, sino de la amarga sensación de aquél que huyó y que hizo de esa huída, el relato más redituable de su vida.

No será fácil esa semana.

Se enfrentará a fantasmas, a enemigos reales, a gente que lo venera y muchos más que apenas saben de su existencia, entre ordeñe y faena de ganado.

No será nada fácil la vuelta.

Los directores Gastón Duprat y Mariano Cohn, son los mismos de la maravillosa "El hombre de al lado", son originales, cuentan bien y crean climas, pero en esta no logran la tensión narrativa que uno espera.

Es correcta, pero no sobresalta como si lo hizo la anterior.

Oscar Martínez es el centro de este universo, y compone a un escritor duro, frío de tanto profesionalismo y con la cuota de cinismo necesaria para no quererlo nunca, la misma que se adivina en la última y cómplice mirada a cámara con que cierra la película.

El reparto está muy bien, sobre todo los anónimos habitantes de Salas, no tanto Dady Brieva, que se esfuerza en componer a un sórdido amigo de la juventud, y que será importante para el desarrollo narrativo, hubiera preferido a Daniel Aráoz, pensando en la anterior colaboración con la pareja de directores.

De todas maneras es una película interesante y bien contada.

Toda la reconstrucción de la vida pueblerina es de un acierto fenomenal.

Julieta

Julieta

Pedro, el que conoce a las mujeres tanto como Woody Allen


8 Butacas


No hay manera de escaparse de la pegajosa atracción de una película de Almodóvar. Haga lo que haga, sus imágenes cuidadas, las melodías cursis que son banda de sonido de las situaciones más simples y complejas, las miradas, los tonos y sus acentos.

Todo lo sabemos, todo está siempre ahí, pero la clave, lo que nos hará volver a elegirlo una y otra vez, será cómo decida mezclar todo eso.

Cuando cuenta historias desde la perspectiva de una mujer, es sin dudas, el mejor de los ángulos que puede ofrecernos.

Porque sabe, conoce, interpreta como nadie ese universo de culpas, de excesos contenidos, de lágrimas y de cosas jamás contadas. 

Porque sabe mostrar lo que sienten cuando se enamoran y cuando dejan de amar.

Y cuando quieren demasiado, tanto, que duele eternamente.

Esta vez es una historia de madre e hija, de sus encuentros y desencuentros. 

De las decisiones que una hija toma cuando entra a la edad adulta, apartando a su madre de su vida, y del vacío que esto produjo en una madre, que parece no haber entendido nunca lo que pasó.

A punto de empezar una vida nueva con una nueva pareja en Portugal, Julieta frena en seco y se queda en Madrid. Algo no le contó a su nuevo amor, un silencio que lleva años y que por alguna razón empuja para salir.

Un cruce casual en la calle con una amiga de su hija Antía, un nuevo despertar de las ganas de volver a verla después de mucho y un diario, que se irá construyendo con la historia que a modo de flashback nos trae un relato tan impecable como difícil.

Almodóvar cuenta historias que no tienen ni principio ni final, los títulos con los créditos pueden sobrevenir en cualquier momento, porque la historia va fluyendo como fluye la vida. Esto quizá sea un problema para los amantes de las historias lineales.

Cuenta sentimientos, hechos que se explican desde esos sentimientos. Que solo pueden entenderse desde esas pasiones.

Todo en su particular manera de contar es caprichoso, pero de tan meticuloso, de tan esmerado, de tan artesanal, es no solo necesario y personal, sino que es indispensable.

Madre e hija no se cruzarán en toda la película, solo el dolor volverá a unirlas, pero no seremos tan afortunados de verlo. Aunque como nos llevó hasta allí el manchego, hará que no sea tan indispensable.

Ternura, desesperación, hormonas, arrebatos, amor, todo al servicio una vez más de una historia poderosa, contada con maestría.

Adriana Ugarte y Emma Suárez logran dos interpretaciones sublimes. Femeninas en extremo.

Siempre es un placer verte

Born to be blue

Born to be blue

De la sutileza de su sonido a la montaña rusa de su existencia. Chet Baker






6 Butacas

Quien se haya topado con un disco de Chet Baker alguna vez, quien se haya dejado llevar por la suavidad de su trompeta inigualable, conoce lo que es flotar entre nubes suaves. Transportarse con acordes que de sutiles parecen quebrarse, emocionarse con su voz a punto de quebrarse siempre, como si una fuerza lo tironeara para llevarlo lejos a cada acorde.

Toda esa inmensa paz, ese sosiego, provenían de un músico extraordinario que llegó a convertirse en mito, a fuerza de pelear un lugar en el mundo exclusivo de los negros y en la costa opuesta. Llevó la improvisación del jazz de los clubes de Nueva York (por esos fatigados años 60 el Birdland era la cúspide) a la costa oeste, más cercana a otros ritmos.

Las drogas duras, la heroína, se le pegó en la piel desde esos días en los que tenía que demostrarle a Gillespie, a Miles Davis, que él tenía un lugar en ese olimpo, y no se le despegó más.

Esta biopic centra la historia (siempre en esa decisión se encierra el intento argumental central de los autores) en los días en los que Chet se limpia, se recupera, empieza de nuevo después de tocar fondo.

Se deja cuidar por una novia demasiado buena, vuelve a casa de sus padres para desintoxicarse, vive en una camioneta una vida sin sobresaltos y vuelve tímidamente al centro de la escena, a la música.

El trabajo interpretativo de Ethan Hawke en la piel de Baker es impecable, y las escenas musicales, están enlazadas con la sutileza de la trompeta mágica y la melodía que todos queremos escuchar.

Si bien es una película para un público muy conocedor de la vida de este monstruo de la trompeta, para los que no conocen la profundidad de su historia, sus luchas constantes contra los excesos, puede verse sin problema.

Tiene la cadencia necesaria para que haya armonía con su música y elige quizá la mejor época en la vida del músico, para no deprimirnos demasiado.

Está muy bien narrada.

Deja afuera los pasajes más crueles, como su muerte en Amsterdam cayendo de un balcón, y sus miserias.

Está bien

Evaristo

Evaristo

Iba a ser una fiesta, pero fue solo una buena tarjeta de invitación

4 Butacas



Me entusiasmó un documental para pantalla grande sobre la vida y hazañas de Evaristo Meneses, el pardo, uno de los héroes de la alicaída Policía Federal Argentina.

A fuerza de haber leído sus actos heroicos en las páginas de la primera Fierro de comienzos de los años 80, y de haberlo confirmado con historias que le escuché a mi viejo, tenía ganas de verlo, de cruzarme con sus fotos, con testimonios de los que lo conocieron, con imágenes de la época, con una reconstrucción de sus días.

Una campaña tímida de prensa de hace un par de semanas me trajo la novedad y ahí fui a buscarla. El Complejo del INCAA Gaumont la exhibió por una raquítica semana, no llegué, y me la procuré con link para los críticos.

La expectativa para verla se desplomó apenas transcurrieron los primeros minutos. Anodinos. Débiles.

Un documental que no encuentra su cauce en ningún momento, plagado de lugares comunes, sin material documental de peso, con una música que no acompaña y unas imágenes de Buenos Aires que desconciertan.

A mitad de camino entre hablar del personaje, de la historia y de la historieta, ya que la película parece no decidirse nunca a cuál de los Evaristos va a contar.

Ya a los pocos minutos uno descubrirá que no podrá abarcarlos a todos y unos minutos más tarde, que los testimonios que se documentan tampoco podrán abarcar a uno solo.

Una pena.

Lo bueno son los testimonios de Sampayo y Solano López, de Oscar Steimberg (mi profesor en la UNLZ por los 80) y algunas pocas imágenes más.

Una decepción.

Una sobreexpetativa que debo aprender a manejar.

lunes, 12 de septiembre de 2016

Genius

Genius

Una de escritores, de buen clima, pero superficial


6 Butacas


A días de la gran depresión en los Estados Unidos, una firma de editores famosa, Scribner, tiene a su más dedicado y sutil editor y buscador de perlas literarias trabajando como siempre, rutinariamente, leyendo y leyendo manuscritos y tachando y corrigiendo.

Ese tedio, de todos los días lo mismo, atrapado ocasionalmente por una buena historia, está muy bien interpretado por el siempre correcto Colin Firth.

En esa rutina un aspirante a escritor espera casi sin ninguna expectativa, que una vez más rechacen un manuscrito suyo. Es Thomas Wolfe, y sabe que allí han publicado Ernst Hemmingway y Scott Fithgerald, con lo que sus esperanzas son bien pocas.

Pero todo cambia, se transforma, cuando envalentonado por su respuesta ante una nueva negativa, encuentra que esta vez sí, quieren publicarlo.

Finalmente una mirada entrenada e inteligente se ha dejado seducir por las 5000 páginas de su manuscrito. Solo le pide que lo acorte.

Esa tarea, que será permanente ante la voluptuosidad de un escritor sin límites, es la clave de esta película.

Que no hace sermones, que no ofrece fórmulas mágicas, que no redime las inconductas de esos genios de la palabra, sino que cuenta de alguna manera el costado fabril de esos libros que nos deslumbran.

La cuestión industrial del proceso creativo.

Esa relación, que será sólida al comienzo, y se irá corroyendo a medida que avanza el relato, como consecuencia de las pasiones y los divismos, es la clave de esta película.

Bien interpretada, con el soporte de Jude Law como Wolfe y Nicole Kidman y la reaparecida Laura Linney como las esposas de ambos, es una buena película para aproximarnos a esa mirada, la del otro lado de la fantasía. Y no hace más que eso.

Es definitivamente para los amantes de cierta literatura.


domingo, 4 de septiembre de 2016

Maigret

Maigret

En el tiempo en que teníamos todo el tiempo del mundo


6 Butacas


Cómo me entusiasmó ver a Rowan Atkinson en la piel del Inspector Maigret!

Desde el afiche de esta producción para televisión del estudio Ealing (un clásico de todos los tiempos del cine británico) el llamado fu irresistible, aunque al rato ya quedara poco del impulso inicial.

Es tan cuidada la producción, la reconstrucción minuciosa de la París de la posguerra, las actuaciones, el buen manejo del tiempo y las pausas, solo le faltó un guión!!

Y no es poca cosa, porque es la clave de una buena historia de detectives, un guión que nos sorprenda, que nos mande a pasear mientras pasan cosas que no podemos percibir de entrada. Mientras nos muestra a los posibles asesinos sin que nos demos cuenta.

Lamentablemente no pasa, y nos quedamos en los detalles disfrutables, prefiero eso esta vez.

Es disfrutable Atkinson y su profundidad para interpretar a Maigret, sus pausas, su dominio de la situación, su caracterización, pipa incluida.

Y es disfrutable la atmósfera de época, el leguaje pausado, como trasladarnos a una época en la que había tiempo para todo y todo se podía hacer.

Pero el nudo de la historia es flojo, 5 asesinatos de mujeres de mediana edad en las calles solitarias y bohemias de Montmatre, un caso que no se resuelve, y un detalle que desencadena el final.

Se podría haber hecho mejor, y seguro tenía destino de serie.