lunes, 17 de octubre de 2016

The Shallows

The Shallows

Vuelta de rosca al eterno tiburón hambriento en clave video clip.



6 Butacas

Lo que mejor le va a esta película es la belleza de sus imágenes y el ritmo de clip musical que hace que por varios momentos, prescindamos del suspenso.

Y lo que tiene peor es eso mismo. A veces, la imagen es tan poderosa en términos de belleza y plasticidad, que no nos tensiona imaginarnos al enorme tiburón allí, a metros de la protagonista.

Es un mal camino comparar aquél tiburón (que nos hizo hasta dudar de Mar del Plata) de fines de los 70, con este.

Allí hubo una historia, un entramado político, social, historias de vida de los abnegados que en contra de todo y de todos se embarcaron para cazarlo, y era de las primeras veces que nos asustábamos y saltábamos de la silla con un fenómeno cercano, no con monstruos marinos, sino con uno que nos podíamos encontrar en cualquier playa (aunque esto no fuera cierto).

Allí, la música de John Williams desde sus primeros acordes en el crepúsculo, nos puso al borde de la butaca. En esta, signo de los tiempos, la música juega en clave de complicidad con el universo juvenil que intenta captar.

No está mal la película, si ponemos a un lado el recuerdo de aquella de Spielberg y nos sumergimos en las nuevas claves del relato.

Acá hay dos protagonistas igual de potentes, la bella Blake Lively, a quién todos reconocen como la chica de Gossip Girl, y el bicho.

Solo ellos dos.

Y un inmenso marco natural en algún secreto lugar de México.

Esa batalla desigual, ese duelo, es el centro del relato y está bien logrado.

El director, un catalán que ya tiene rodaje en Hollywood (es el responsable de varias de la saga de Liam Neeson por ejemplo) tiene oficio y lo pone al servicio de una historia que es bien simple y que intenta hacer foco en lo poderoso de esa lucha nada pareja.

Por supuesto que hay una historia personal en el fondo, pero no importa nada. Solo los queremos ver a ellos dos en un duelo húmedo y desigual.

Es muy para pochoclo, para ver con hijos adolescentes.

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