viernes, 2 de mayo de 2014

La mejor oferta


La mejor oferta

Con un libro original del gran Giuseppe Tornatore, esta es una película para ver muy tranquilos. Es decir, su discurrir es plácido, sin sobresaltos, sin estridencias, no desafía por lo veloz de su narración, pero si lo hace por lo ambiguo, por la belleza de las imágenes y por los diálogos llenos de encanto.
Es una de esas películas que pueden ser “leídas”. Esto es, son tan fieles al formato de novela, principalmente en la manera morosa y detallada en que están filmadas, que bien puede tratarse de un libro que llega a nuestras manos para ser disfrutado, y que, aunque sepamos o intuyamos el final, nos va a gustar el viaje.
Es este el caso. Tornatore nos mete de lleno en el mundo de los grandes remates de arte, los anticuarios millonarios capaces de dictaminar en uno segundos el valor de una pieza que tenemos olvidada en un cajón y volvernos millonarios poseedores de un tesoro que conocen pocos. Geoffrey Rush es Virgil Oldman, uno de los mejores. Excéntrico, culto, maravilloso, meticuloso.
Su mundo es un mundo de cosas que se pueden anticipar, solitario, pulcro, millonario.
Solo hay un detalle del que nos daremos cuenta muy rápido, no ha entablado relación con ninguna mujer en su vida. Hasta que una llamada, un encargo  de valuar una colección privada, una voz en un teléfono, hace que todo ese andamiaje pacientemente construido a lo largo de una vida y una reputación, comience a crujir.
Esa mujer, esa voz en el teléfono logrará lo que nadie había logrado nunca, meterse de manera sutil en sus horas, hasta lograr sacar lo que ni siquiera Virgil sabía que tenía.
Entonces ese juego de llamados, de sombras, de ocultamientos, de miradas y sutilezas, será el desencadenante de una intriga que iremos descubriendo poco a poco.
Todo en esta película se va descubriendo de a poco, sin sobresaltos, nos permite madurar cada detalle, entenderlo, hacerlo jugar con nuestra propia moral y nuestro propio juego mental.
Hacia el final, que debe precipitarse, habrá sorpresas y ternura.
Es un policial clásico, un juego de intrigas, una película de amor? Es todo eso, bien contado, muy europeamente narrado y para ser disfrutado muy tranquilos.
Buen ejercicio de literatura filmada, muy bueno.

Frozen ground


Frozen ground

Sería una gran película, porque realmente tiene lo que una película policial tiene que tener, una buena historia, un relato entretenido, una ambientación especial, pero los dos actores principales, para mi gusto, hace tiempo que le quitan brillo a todo lo que encaran.
Y encima están juntos.
No hay manera de creerse esas caras que intenta Nicholas Cage cuando parece que se preocupa por un tema o se conmueve, y lo mismo ocurre con los excesos de John Cusack y su composición de un asesino carnicero.
La historia es buena, si uno supera estos dos pequeños detalles de omnipresencia en pantalla.
Está ambientada en Alaska, lo que la hace atractiva ya que es un mundo que por lo general no exploramos, con sus costumbres alteradas por el frío y sus soledades.
Es una historia real, lo que la hace más interesante y es también una de esas historias que uno mira para sacarse de encima miedos atávicos.
Desapariciones a lo largo de muchos años, que por una circunstancia pueden ser revisadas y reconectadas, hasta dar con el carnicero que después de violar, mata a sus víctimas como si fueran alces o renos, en medio de un bosque desierto y congelado.
Todo lo tenemos a la vista casi desde la primera escena, sabremos quién es quién, qué hace y qué lo motiva a hacerlo, lo que vamos a ir descubriendo en la película, y desde es punto de vista es una buena vuelta de rosca a este relato, es cómo atraparlo. Es decir, está toda la evidencia dando vueltas, pero es insuficiente como para que la justicia la acepte, entonces habrá que buscar la vuelta para lograr una conexión o una confesión.
Esa es la tensión central del filme, y está bastante bien lograda, de no ser por el detalle que comenté al principio, sus dos protagonistas.
Hay una interpretación interesante de una joven actriz que trabajaba para Disney (Highschool Musical) se llama Vanessa Hudgens, y está bastante bien en el papel de una pequeña prostituta que escapa del cazador.

Plan de escape


Plan de Escape

Están los dos Rocky y Terminator, o Arnold y Sly, en el momento de su carrera en el cual, si bien hay que seguir pagando cuentas y divorcios, los dos pueden elegir las cosas que encaran.
Y no tienen pretensiones. Es decir, se nota que no están en la búsqueda de ese rol que los haga aparecer como actores del método para futuras generaciones, o los haga trascender o sorprender.
Nada de eso, en Plan de escape, serán otra vez dos héroes con identidades falsas, dos maestros de la simulación que se esconderán la verdad todo el tiempo, compartirán peligros y aventura, y se darán la mano al final feliz, como dos caballeros que han vivido demasiado.
Y hay tiros y piñas y malos malísimos y situaciones de máximo estrés, como no puede ser de otra manera.
Sly es dueño de una empresa privada que se dedica a testear las prisiones de máxima seguridad en todo el mundo. La empresa es él mismo, que se hace introducir en los penales de manera encubierta para simplemente buscar la manera de escaparse.
Y así lo hace, cobrando fortunas cada vez que encuentras fisuras hasta que una bella señorita, haciéndose pasar por agente federal lo tienta con mucho dinero para que se introduzca en una verdadera fortaleza que ni siquiera sabe en qué lugar se encuentra, para escaparse.
Allí lo llevarán sin que pueda saberlo y se encontrará con la más compleja maquinaria de encierro.
Y con Arnold, que luego sabremos, también esconde más de lo que deja ver en esa cárcel.
Lo demás, lo imaginamos. Hay amistad, hay golpes, hay estrategias de escape, hay tiros, hay malos muy malos y hay siempre una luz al final del túnel.
Gran acción, como no puede ser de otra manera, guiños permanentes a sus carreras y sus trabajos y sus ganas de estar juntos en la pantalla, y esa sensación de que, a los 60 largos pueden con las piruetas, las caras y la sabiduría.
Es muy entretenida.

Elysium


Elysium

Es un futuro no demasiado lejano, y el mundo superpoblado ya no puede ofrecer una vida digna, ni siquiera para aquellos que, arriba en la pirámide social, disfrutan como han disfrutado toda la historia, de algunos beneficios.
Pero claro, la tecnología ha avanzado mucho, y con ella la conquista del espacio. A no tantos minutos de la tierra, 18 para ser exactos, se erige Elysium, una ciudad entera a varios kilómetros de distancia de la tierra, en donde todo es paz, riqueza y armonía.
Los de arriba y los de abajo contrastados de una manera brutal y salvaje.
Dos mundos, separados como nunca antes, con gente dispuesta a todo para acceder y gente dispuesta a todo para proteger.
Aunque lo que más buscan los de abajo, más allá del confort, es una máquina preciada y fabulosa, una especio de cama solar en la que, al acostarnos, es capaz de detectar cualquier enfermedad que tenga un cuerpo y curarla en el acto.
Entonces, cada vez que una nave no autorizada aterriza de emergencia en esa tierra prometida, en la mayoría de las veces será para salvar la vida de un chiquito, de un adulto, que al irrumpir en alguna casa logra acostarse en la camilla preciada.
Todo está codificado, todo está automatizado, y Matt Damon, muy bien en la piel de estos héroes que se encuentran por circunstancias inesperadas en situaciones de salvar al mundo, será el encargado de un viaje, una travesía que cerrará el mejor capítulo de su vida.
Buen elenco, que incluye a una malvada Jodie Foster, que para hacer de mala tiene esos ángulos filosos en su mandíbula (como no se dieron cuenta antes!!) y Diego Luna, y más actores para darle vida a un relato de ciencia ficción, pero que además tiene de interesante que juega en el guión con algunas fantasías muy de nuestra época de cómo imaginamos ese futuro caótico que nos espera muy cerca.
Es para ver.

Anchorman 2


Anchorman 2


Ahora en los años 80, el mítico presentador Ron Burgundy se mudará de su San Diego natal, el lugar que lo vio brillar, al corazón del mundo, a Nueva York, que está alumbrando al primer canal de noticias que estará al aire durante las 24 horas.
Con una excelente ambientación, banda de sonido y mucha adrenalina de comedia de gags y situaciones, la segunda parte de “el presentador” se muestra como un entretenimiento sin pretenciones.
Es Will Ferrell, es Steve Carrell, es Paul Rudd y la máquina de hacer reír que encarnan desde que son los reyes de la nueva comedia norteamericana.
Se toman el pelo todo el tiempo, a ellos mismos, a los noticieros, a los creadores de los noticieros, a los empresarios que son dueños de medios y pretenden buenas coberturas para sus negocios.
Al resto de las cadenas, que se trenzan en una batalla desopilante en pleno centro de Manhattan, con la aparición en cameos de grandes de la pantalla.
Es para divertirse.
Eso si, requiere sintonía con este modelo de comedia, mucha sintonía y conocer el registro, si no se tiene eso no la vean, todo es tan absurdo, tan poco lineal y clásico, que no hay manera de disfrutarla.