domingo, 29 de enero de 2017

Hasta el último hombre

Hacksaw Ridge (Hasta el último hombre)

La conciencia y una masculinidad distinta en la guerra según Mel Gibson




7 Butacas

Siempre provoca, Gibson se las arregla para meterse con cosas que molestan y lo hace de modo visceral y a fondo. 

En esta película, su quinta como director, toma una historia real, de las miles que una guerra tan cruenta y masiva como la segunda guerra seguro todavía,  más de 70 años tiene guardadas para ser contadas.

Es la historia de Desmond Doss, hijo de un veterano de la primer guerra, un muchacho de clase trabajadora que ve que todos sus amigos se alistan para ir a defender el modo de vida norteamericano, sin demasiadas explicaciones y sin pensamientos profundos, hay que ir, porque es lo correcto, entonces, a pesar de haberse enamorado y de tener convicciones religiosas muy fuertes, se alista en el ejército de los Estados Unidos para servir, desde su particular manera de sentir el servicio.

Pero esa manera, fuertemente influenciada por lo vivido en su hogar con su padre, único sobreviviente de un grupo de amigos que pelearon en Francia, y por las creencias religiosas inculcadas en el seno familiar.

Quiere ir a la guerra, quiere alistarse y aprender, pero quiero servir desde otro lado.

Quiere ayudar como medico, como enfermero en el campo de batalla.

Y eso implicará no completar el entrenamiento que tiene que ver con la razón de ser central de la guerra que es quitar la vida del enemigo.

La película entonces plantea una incomodidad que se irá desarrollando de manera más o menos bien resuelta, la del soldado que quiere ir al frente, pero que no está dispuesto a entrenarse en el uso de armas.

Es que todo lo central de esa formación militar está centrado en precisamente eso.

Lo presionarán, lo humillarán para sacárselo de encima, pensando que un soldado que no dispara no tiene lo que se necesita para ir al frente. Le harán hasta una corte marcial, pero no lo disuadirán de lo que cree que es lo correcto, que es ir para servir cuando todos flaqueen.

Es interesante el relato y construcción de la personalidad del objetor de conciencia, del hombre de convicciones fuertes que no cree en esa violencia como motor de la contienda.

Gibson se mete entonces con la contracultura, con lo marginal, en medio de la maquinaria feroz de la guerra.

Y lo hace recurriendo a una técnica narrativa simple, la guerra se cuenta así, de manera simple, y con la habilidad de filmar escenas de batalla con una veracidad y un realismo que pocas veces vimos en el cine. Así como es el, visceral y ampuloso.

Pero en este caso, ver tripas volando y gran sonido de tiros y explosiones que lastiman, no es ocioso, es necesario para entender el dolor y la utilidad del protagonista en el campo de batalla.

Hará lo suyo, volverá al infierno a por sus compañeros que sufren y agonizan, y allí recibirá el respeto que le habían negado hasta llegar al campo de batalla, y será un héroe verdadero y patriótico.

Una vuelta de tuerca a los relatos de hombría bélica, un buen relato contado con pasión y buenas imágenes.

Demasiado para una película de guerra.

viernes, 20 de enero de 2017

Nieve negra

Nieve negra

Pretende, intenta, pero se queda corta en casi todo.


5 Butacas


En este Butaca al Centro celebramos cada nuevo opus argentino (bueno, casi todos). Porque hay todo y de sobra, talento, historias, paisajes, habilidad para contar y grandes interpretes.

Por eso la expectativa, y más cuando entre los involucrados está Ricardo Darín, es alta.

Nieve negra es una película que hubiera funcionado excelente hace 15 o 20 años. Por esos días en los que no había series, no había tanta oferta en streaming y había que ir al cine para ver historias complejas con giros psicológicos y cuestiones de familia.

Lo que quiero decir es que en los primeros días del 2017 estas películas tienen que tener esto en cuenta, hay que contar mucho en una hora y media (quizá el punto más destacable del film, su duración exacta) porque estamos muy habituados ahora a ver cuestiones más complejas, más intrincadas, resueltas con los modelos en formato serie, y eso es una nueva vara que hay que tener en cuenta a la hora de contar.

Entonces Nieve negra, que es una buena historia, se parece mucho a una película basada en algún libro menor de Stephen King, filmada en los años '90.

No nos vamos a sorprender con casi nada, y hasta los giros que pretenden ser sorpresivos, resultan obvios.

Los puntos a favor son algunos buenos momentos de cinematografía, en términos de filmación y paisajes (las escenas con drones en carreteras nevadas son, aunque muy del cine norteamericano, muy logradas) y el color general de la película, opresivo, complejo, gris, plomizo, están bien logrados.

No es buena la elección de la actriz protagónica, más para hermana menor de Sbaraglia que como su esposa, y de Luppi como actor de soporte. Aunque por lo que hemos sabido de su personalidad fuera de la pantalla en los últimos años, nos ayuda a odiar un poco más al personaje de sorete que encarna.

Los dos protagonistas, Darín y Sbaraglia están bien, por la complejidad y la economía de gestos, Darín hace algo distinto a lo que acostumbramos a ver en sus composiciones (no hay sonrisa Darín) y Sbaraglia está bien en su doble moral constante.

En definitiva, un thriler psicológico que se convierte en historia previsible, contada a la manera de película de los sábados de "El mundo del espectáculo" que no tiene en cuenta lo que hoy estamos consumiendo por otros formatos.

Es cierto, el cine debe ser fiel a sí mismo, pueda tomarse esas licencias, pero para que nos conmueva o atrape, necesita ser superlativo en eso.


viernes, 13 de enero de 2017

Hell or High Water

Hell or High Water

Un western que cambia caballos por autos y camionetas, pero con la esencia intacta y los caminos polvorientos



7 Butacas



Una historia simple, la vida de dos hermanos marginales, pobres en un estado rico. Pobres hijos de pobres y nietos de pobres. Una historia que conocemos. Los dos anduvieron la vida por los márgenes, el hermano mayor, un tercio de su corta vida en prisión, el menor (bien Chris Pine) de pocas palabras y muchos problemas, una madre enferma, hijos que no ve y una esposa a la que le debe mucha plata de cuota alimenticia.

Así se presentan los dos hermanos que, al estilo del western clásico, irán por pueblos adormecidos del corazón del estado de Texas, asaltando pequeñas cantidades de billetes de bajo valor en bancos de perezozas medidas de seguridad.

Mucho polvo, carreteras, y sol abrazador.

Esas vidas, en medio de un estado rico cuyo paisaje lo dominan pozos petroleros de grandes corporaciones, son las que nos presentan muy emparentadas con los clásicos personajes que veíamos en aquellas películas con los héroes de sombrero y revolver siempre listo, en los Sábados de súper acción de nuestra niñez.

Hombres con barba de días, medio sucios y transpirados, capaces de hacer lo peor, pero con algún motivo siempre.

Del otro lado, una pareja de Rangers, a punto de jubilarse un Jeff Bridges magnífico, con su compañero indio (a quién gastará bromas toda la película) y un solo objetivo, adelantarse al próximo golpe de los hermanos, para atraparlos y retirarse con gloria.

Y esa cacería, remolona, paciente, será el nudo central de esta buena película de género, que no sorprende nunca, sino por su apego al formato clásico.

Un final clásico, con un dato feroz, la escena de la reacción de los vecinos (todos armados!) ante el último asalto, desenfundando sus armas y disparando a los ladrones, es de una actualidad (el debate sobre la tenencia de armas en USA) y violencia increíbles.

No hay moralejas, no hay heroísmos exacerbados, no hay mensajes, hay un western clásico y caluroso.

Y es lo que queremos ver.

martes, 3 de enero de 2017

Captain Fantastic

Captain Fantastic

Con un rumor lejano de "La balada de Jack and Rose" un disparador de reflexiones acerca de cómo criar a los hijos. A no asustarse, no hay bajada de línea.




8 Butacas



Es un matrimonio que decide criar a sus 6 hijos en absoluta armonía con sus creencias y convicciones. Lejos de todo lo que consideran nocivo. En un ambiente de máxima pureza y encuentro de almas.

Así suena idilio, la comunidad organizada, los campamentos de El Bolsón. Pero con un dato importante, no son solo ellos, la pareja, que busca el amor libre y la aventura comunitaria, es el proyecto familiar entero que se sostiene en el tiempo.

Es vida se construye con laboriosidad en un bosque en el estado de Washington, no el de la capital, el Washington de la costa oeste, en medio de la más absoluta hermosura natural.

Y se construye con paciencia y laboriosidad, porque no será la crianza de contestatarios holgazanes, será una crianza de trabajo arduo y cotidiano de cuerpo e intelecto, en días en lo que todo está ajustado a una rutina, entrenamiento duro para sobrevivir en el ambiente más hostil que ofrece la naturaleza, y entrenamiento autodidacta intelectual.

Riguroso.

Aunque hay lugar para los juegos, y para la música.

Esa vida soñada se ve alterada definitivamente con el agravamiento de la salud de la mamá de los chicos.

Habrá que internarla, tratarla en un hospital, y el padre (magníficamente interpretado por un Viggo Mortensen cada vez más dúctil)  se pondrá todo el trabajo al hombro y resistirá hasta donde pueda.

Ella muere, y ese viaje a la ciudad, ese lento camino hasta llegar al funeral, será para todos una experiencia única.

Porque pondrá a prueba todo lo que aprendieron, toda su naturaleza y su voluntad, al ser expuestos a todo lo que desconocen, desde lo más insignificante como comer por primera vez un pollo que mató y cocinó alguien que no son ellos mismos, hasta las más elementales pautas de convivencia hasta amorosa, al encontrarse el adolescente del grupo por primera vez frente a una chica.

No se nada de la vida. No se nada que esté fuera de los libros, se confiesa luego de frustrarse.

Se las arreglaron para sobrevivir con muchas más armas que el resto, preparados para todo, pero no para la hostilidad de la vida fuera de sus normas.

Sin educación formal, es decir sin los títulos formales de la escuela, pero con una formación brillante y erudita, son todos fenómenos extraños para una sociedad no acostumbrada a lidiar con diferentes.

Hechos que no pueden manejar, básicamente inspirados por los abuelos de los chicos, llevarán el relato a momentos de decisiones importantes.

Es una historia poderosa, bien contada, con algunos pocos innecesarios golpes de efecto, pero de gran trabajo actoral de todos los miembros de la familia, Viggo y los chicos, y un libro potente.

No hay manera de escaparle a la reflexión acerca de cómo lo estamos haciendo nosotros mismos con nuestros hijos, en qué medio ambiente, con qué libertades, con qué base de sentimientos e ideales los formamos o intentamos educarlos.

Son esos ideales, muchos de ellos adolescentes, llevados a la práctica como proyecto familiar.

El tema es que también, en algún punto, y esto es lo interesante  de la película, nos hace pensar cuánto de egoísmo hay en un proyecto tan cerrado y tan disciplinado de crianza, que se extiende mucho más allá de la niñez. Es un sistema que cierra, que funciona, mientras todos sigan las reglas, que son abiertas, que son libres, pero que están para ser seguidas y alguien las decide.

Muy interesante como relato, bien resuelto, y con un final más interesante todavía.

lunes, 2 de enero de 2017

The Accountant

The accountant

Bien en el comienzo, barroca en el medio, demasiado gringa en el final


5 Butacas



Vemos con frecuencia esa modulación en varias películas de la gran industria del entretenimiento. Un arranque prometedor, en el que se van exponiendo las características de los personajes, un promediar de historia un poco más flojo, con la aparición de elementos que están como insertados a la fuerza en la historia, y un final con demasiadas cuestiones sin resolver, pero espectacular.

El personaje que interpreta Affleck (interpreta es un exagerado elogio) es un adulto parco y de pocas palabras. Un contador. Un obsesivo de los números y las cuentas.

Autista en su niñez, abandonado por su madre, es el mayor de tres hermanos problemáticos, uno normal y una hermana con más trastornos de personalidad que él mismo.

Un padre severo, militar, que le enseñará a pelear para defenderse.

Y un médico no tradicional, que lo guiará por el camino del foco en sus fortalezas para vencer los estragos de su condición.

Hasta ahí es interesante.

Lo duro de criarse con su padre, abandonar a la hermana en una institución, el viajar constantemente por países y situaciones diversas.

Todo eso forjará la personalidad del protagonista, que se recibe de contador con honores y se recluye en una pequeña oficina de pueblo desde donde ayuda a la comunidad con sus cuentas.

Pero descubriremos que es una fachada y que en realidad, su extraordinaria capacidad para trabajar con los números, lo hizo convertirse en el especialista en libros y en evasión, de cuanto malo ande dando vueltas por el mundo.

A partir de este punto, y cuando al sentirse amenazado por alguna fuerza de seguridad que intuye tras sus pasos, decide tomar la asesoría de una gran empresa para descubrir un fraude, comenzarán a aparecer datos nuevos, muchos, diversos, que en teoría deberían enriquecer la historia, pero que en este caso, no hacen más que complicar las cosas.

Entonces, de la nada, lo veremos a Affleck portar ametralladoras de gran porte, hacer frente a amenazas de gran tamaño, y ya no sabremos si es el autista recuperado o James Bond!

Toda la historia entonces cobra otra dimensión, y lo que prometía se desvanece de manera definitiva.

Un bodrio. Que no salva ni el bueno de JK Simmons en otro de sus buenos papeles, ni las dos protagonistas femeninas.


One of us

One of us (Serie BBC One)

Un Fuenteovejuna escocés, un drama sin respiro y un asesinato doble que da origen a la peor pesadilla


7 Butacas



Bienvenidas las buenas historias de BBC One, tan bien contadas, tan respetuosas de la inteligencia de los espectadores.

A diferencia de buena parte de sus primas americanas (no todas por supuesto) en la BBC se permiten libros morosos, que se explayen en sentimientos y que no necesariamente hagan obvio lo obvio.

One of us es la historia de dos familias vecinas, que viven en medio de la nada en el campo escocés, muy cercanos en un tiempo, muy lejanos en el momento de los hechos.

Un doble crimen de una pareja joven, un asesino que roba además las cosas de la casa, y sale en medio de una tormenta feroz, a robar un auto para terminar su trabajo, a toda velocidad conduce hasta la casa de los padres de la pareja.

En medio de ese aguacero tiene un accidente, en la puerta de entrada de la chacra en la que viven las dos familias, padres del novio y de la novia.

Todos muy juntos, todos grandes ahora, todos con cosas no dichas que se irán descubriendo a lo largo de los 4 intensos capítulos de la serie.

El asesino, malherido, es descubierto por un error, un mensaje entre sus ropas, con lo que todos descubren que es quien mató a sus hijos brutalmente.

Está moribundo, pero en medio de la noche, aparece muerto con la garganta cortada en medio del establo en el que lo habían dejado.

A partir de esa nueva muerte, se desatará un infierno entre las familias, entre los que están y los ausentes, entre las distintas maneras de mirar las cosas, lo que está bien y lo que está mal, el sentido de justicia.

Todos tienen razones para hacer lo que hicieron, iremos sospechando de todos y cada uno de ellos, hasta que, hacia el final, las historias se irán develando, y el pasado viene con fuerza para indicarnos las razones ocultas y complejas que llevaron al insospechado instigador a hacer lo que hizo.

Un rompecabezas que se arma con paciencia y con esmero, un relato poderoso que tiene la virtud de las buenas narraciones inglesas, con actuaciones medidas y sobrias, y sin menospreciar la inteligencia de los que miramos.

Vale la pena, es uno de esos relatos en los que todos fueron culpables, para que nadie sea.