domingo, 31 de enero de 2016

Irrational man

Irrational man



Woody Allen y sus fantasmas, su método, sus bandas de sonido, sus lados más oscuros, sus giros insospechados, sus diálogos inteligentes hasta el absurdo. Siempre Woody, demos gracias por eso.

Es cierto, es un realizador increíblemente prolífico, está en sus 80 años, y aunque pensemos que es la última, su creatividad es inagotable.

Irrational man es, después de una de esas películas extrañas con que matiza su producción (Magia a la luz de la luna) o las fuertes Blue Jasmine (hermosa) o Midnight in Paris, que lo reconcilió con el éxito de taquilla, es una película de esas en las que todo puede pasar, sin sobresaltos, sin estridencias, pero con una marcha firme hacia el abismo o el absurdo.

Joaquín Phoenix es un profesor universitario de filosofía, vacío de sentido y de entusiasmo, enredado en los libros, papers y clases de los maestros de la filosofía, es esperado en Newport, en una de esas exclusivas universidades de la costa este de los Estados Unidos.

Es esperado precedido por sus andanzas y sus excentricidades de hombre soltero y vacío.

Su desesperanza y sus vicios.

Cuando comienza a dar clases, vive romance con dos mujeres al mismo tiempo, pero que le llegan de manera distinta.

La bella Emma Stone, que es su alumna más destacada (y enamorada) y una colega también desencantada de su matrimonio, profesora de química.

Un hecho fortuito (muy Allen) lo hará escuchar una conversación que lo motivará a tomar acciones, a pasar de la filosofía a la acción.

Un dilema moral, también tan propio de su cine. Y el acto que lo consuma.

Y luego, una espiral de complicaciones derivada de un asesinato.

Que será la perdición, pero que por un momento le devolverá al cansado profesor, la energía que creía perdida.

Reflexión sobre el vacío, las relaciones, la filosofía, la moral y la vida. El amor y el extraño mundo de las sensaciones.

Woody Allen produce una película por año, siempre. Unas están allá arriba, son hermosas visualmente, taquilleras, logra que actores y actrices se luzcan componiendo personajes inolvidables. Todas tienen algo en común, la honestidad del que cuenta historias sin otra pretensión que esa. Contar una historia que te desafíe, que te movilice, que te haga reír de a ratos, pensarte en esos zapatos, cambiarte el humor.

Y lo logra con creces.

Algo que te devuelva las ganas de vivir, de enamorarte, de escuchar música, escribir poemas, aunque el gatillo, el motor, venga de tu lado más oscuro.

Ben por Allen, por su pluma, por sus actores y sus bandas de sonido.

Bien por el cine.

jueves, 28 de enero de 2016

No Escape

No Escape



Owen Wilson es un viejo conocido en la comedia, entrañable a veces con su nariz partida y sus voces de tipo bueno y querible. Buen padre, buen dueño de perro (nota para cinéfilos), entonces, cuando lo vemos sufrir, cuando nos damos cuenta que no va de comedia la cosa, nos pasa lo mismo que cuando vimos a Francella en El Secreto de sus Ojos, nos parece una cosa seria.

Y si, No Escape es eso, una cosa seria.

Una familia americana, viaja a un país lejano lejano asiático en busca de futuro laboral. Nada raro hasta ahí. Tercer mundo, cuarto mundo para gringos que todo lo que no sea Wall Mart les parece exótico.

Van los cuatro, papá Owen, mamá Lake Bell (muy bien) y sus dos pequeñas hijas.

Cuando llegan todo les parece un poco bizarro, desde el ocasional compañero de viaje (Pierce Brosnan) y su chofer nativo, hasta el hotel al que llegan y en el que nada funciona.

Pero a la mañana, dispuesto a caminar varias cuadras para comprar un diario en inglés y mientras espera que alguien de su empresa lo venga a buscar, papá sale a caminar y a los pocos pasos se desata una guerra, que descubrirá que lo tiene como un protagonista central, y en la que la espiral de violencia callejera, urbana, salvaje que se desata nos hace saltar de la silla.

No hay otra manera de explicar la locura fanática que con la crueldad de las imágenes y las sensaciones que la película desarrolla.

Una verdadera coreografía de la maldad, y en medio de todas esa locura, como en las películas de Hitchcock en las que una persona normal, se ve envuelta en una espiral de cosas que no puede manejar y se complican segundo a segundo, una familia que debe hacer cosas tremendas (tre men das) por salvar su pellejo.

Mucha tensión, adrenalina, momentos en los que preferiremos no mirar la pantalla, para esta historia simple, nada ambiciosa, que nos atrapa de entrada.

Atrapante. Sencilla, pero atrapante.

She's funny that way

She's funny that way



Cómo que no es de Woody Allen? uno puede preguntarse sin temor a equivocarse. Si está Nueva York, están los portazos, los enredos, el toque de humor judío, los diálogos filosos y las situaciones que nos dan verguenza ajena. Está la rubia, el que parece histérico, al que todo le sale mal, la belleza. Pero no, no es Woody, es Peter Bogdanovich dirigiendo.

Resulta que este veteranísimo director, actor, escritor, en definitiva, activo de la industria, tomó un rato para dirigir un guión que también escribió, y que si bien no tiene gran despliegue cinematográfico (podría bien se una obra de teatro) se las ingenia para explotar situaciones y guión picante e inteligente.

Pero claro, no es Woody Allen, y entonces, todo conspira. Porque para esto, no hay como ese señor.

En la comedia, un famoso director de teatro (Owen Wilson) está por empezar los ensayos de una pieza para Broadway y en la noche previa al comienzo de la actividad, solo en el hotel, llama a una call girl para que le haga compañía a la noche.

Pasan la noche juntos, y a partir de esa noche, todo será una sucesión vertiginosa de enredos y cruces de parejas.

Con el recurso narrativo de contar una historia de vida en una entrevista, la protagonista nos contará por todo lo que pasó en unas semanas. Una especie de Boeing Boeing ambientada en Manhattan.

Es cierto, es dinámica, está bien narrada y el guión es interesante, pero se queda en todo a mitad de camino. Los personajes no terminan de explotar (y el reparto es muy bueno, incluye a Rhys Ifans, Cybill Shepherd reaparecida, Jennifer Aniston) y nos quedamos con las ganas de algo más.

Arranca algunas risas.

lunes, 25 de enero de 2016

Sicario

Sicario



Despiadada, intentando alejarse de la mirada estereotipada y condenatoria de Hollywood, Sicario es una continuidad de tantas películas que hemos visto abordando la temática del narcotráfico, pero a la vez es distinta, superadora.

Porque recrea un clima de tensión en medio de la informalidad y porque dispara una encrucijada moral para la protagonista (una flaca Emily Blunt en un papel definitivo para su carrera) que debe avalar con su presencia un procedimiento reñido con la ley.

Una policía de elite, líder de equipos tácticos del FBI es reclutada para formar parte de un grupo especial, multidisciplinario y multi agencia, para una misión en el corazón de Ciudad Juárez.

A partir de ese momento todo lo que ella conoce como normal, procedimientos, cadena de mando, legalidad, se subvierte y muta de manera brutal. Dejándola al principio llena de dudas y luego, cuando esas dudas se convierten en realidades, en medio de una crisis de moral y de deber ser.

Que la Blut lleva muy bien en su desarrollo y clima, hasta convertirse en una delicada sombra de la buena agente que fue. Se siente usada para cubrir de legalidad una operación de asesinato, que se mete en las entrañas de uno de los jefes narcos para liquidarlo junto con su familia.

Así de duro, ojo por ojo, se verá entonces desprotegida en medio de un sinsentido legal, pero con la determinación de cambiar el rumbo de las cosas. Tensión permanente que le aporta los mejore momentos a su actuación.

Por lo demás, violencia no explícita pero bien llevada, con climas de tensión increíbles potenciados por una banda de sonido especialmente compuesta que es poderosa, y actuaciones de dos viejos lobos de estas lides, como son Benicio del Toro (que hará del agente Alejandro, el biligue que todo lo sabe) y Josh Brolin (el más latino de todos los actores norteamericanos sin dudas) que serán los dos misteriosos comandantes de esta fuerza especial sin reglas y con recursos ilimitados.

Se sale de la mirada edulcorada porque plantea que también desde el estado de derecho se juega fuerte y sin reglas y que no todos los agentes reclutados son los mejores de la clase, y también porque se mete (o lo recrea muy bien) en ese mundo de disparos permanentes a la luz del día, en el que la vida no vale nada y en el que cadáveres mutilados colgando de puentes son parte del paisaje.

Cuidarse de todos, desconfiar de todos, y en medio de esa tensión tratar de llevar algo de cordura, será el desafío de la protagonista.

Muy buena.

lunes, 18 de enero de 2016

Bron / Broen Season III

Bron / Broen Season III




Maravillosa. Ese es el calificativo para esta serie danesa de profundidad y realización electrizante. Las dos temporadas anteriores (malamente recreadas por otras producciones en USA) conocidas masivamente como "El Puente", nos presentaron a la inusual Saga Noren y a Martin, la pareja de detectives que investigaron dos crímenes inusuales, en serie, complejos, en sendas temporadas.

Aprendimos a conocer a Saga (magnífica Sofía Helin) sus obsesiones, manías, su particular forma de ver al mundo (muy particular) y aprendimos a conocer a su entorno y el funcionamiento de la policía de Dinamarca y sus vecinos de Suecia.

En esta tercera temporada (sin Martin, porque Saga lo mandó a prisión por 10 años por haber vengado por su propia mano al asesino de su hijo) pero con su recuerdo, y con personajes más y más complicados, y con una trama que atrapa desde el capítulo uno, no exagero si escribo que esta temporada es mejor que las dos anteriores y que no hay manera de no desesperarse a medida que pasan los capítulos por la certeza de un final en cuenta regresiva.

Todo está bien, la investigación, la complejidad de los personajes, las historias paralelas que resuelven y las que no se resuelven, la profundidad de la personalidad de Saga que aflora, la música, el ritmo, la fotografía de esa geografía despojada, gris y siempre fría.

Todo está bien.

No pueden no verla, no solo la recomiendo, la recomiendo mucho!


sábado, 16 de enero de 2016

The Intern


The Intern



Comedia muy liviana, muy liviana, como pluma, de una buena constructora de historias y con buen reparto.

Nancy Meyers ya mereció elogios en esta blog por su "Something is gota give" y por "The holliday" además de sus muchos logros como guionista.

Sabe contar historias, y las historias que cuenta siempre dejan alguna cosa. No demasiado, pero algo, como caramelitos.

Y además cuenta siempre con elencos que saben llevar los climas y las relaciones que crea para contar las historias.

En esta, una exitosa emprendedora joven (tremendamente expresiva Ann Hathaway) dirige su propia empresa de venta de ropa por internet y está en la cumbre de su progreso, todos la quieren, no tiene tiempo para nada y está empezando a sufrir los dolores de crecimiento cuando algunas cuestiones se empiezan a complicar al no poder estar en los detalles.

Robert de Niro (tengo que admitir que trabajó para este papel y vuelve a la comedia) que no para de trabajar, es un viudo jubilado que no sabe qué hacer con sus horas y aplica para un programa de pasantes jubilados para hacer algo durante todo el día y sentirse útil.

La interacción con sus compañeros de trabajo (a los que le lleva 50 años) y la mezcla de la experiencia y las nuevas costumbres y clima de trabajo son de lo más logrado del filme.

Logra algunos buenos momentos de comedia, no muchos, y la historia que se va tejiendo en segundo plano, que es la de la relación de la ejecutiva que parece muy segura pero que no tiene con quién hablar y este veterano que conoce por experiencia el mundo corporativo, no llega a una buena altura narrativa.

Ellos están muy bien. De Niro (poco frecuente en sus últimas películas) y Hathaway (que es adorada por la cámara).

Se pasa un rato, deja alguna moralina, pero nada más que eso.

Southpaw

Southpaw



Antoine Fuqua es un director que sabe. Lo conocemos de Día de Entrenamiento, El equalizador, es un tipo con oficio que suele tener a Denzel Washington como su actor fetiche.

Esta vez, si bien su especialidad son las películas con violencia e historias con algo de racismo, se mete con un un mundo igual de sórdido, igual de taimado, pero en lugar de trabajar alrededor de la desesperanza, lo hace girando en torno a la redención.

Es 100% una película de boxeo, intenta recrear ese mundo, pero teniendo en cuenta el negocio, no solo el honor y la historia de vida. Y lo hace muy bien.

Las escenas de las peleas (esenciales para esta historia) son de una calidad coreográfica notable y realmente ayudan a narrar la historia. 

Jake Gyllenhaal es Billy Hope, campeón muy reconocido y millonario, que vive alrededor de su esposa, Rachel Mac Adams y su hija llevando una vida apacible y confortable, midiendo sus próximos pasos de manera pensada y ya meditando un retiro.

Una noche, un episodio extraño en una gala benéfica, termina con el asesinato confuso de su esposa y con el comienzo de una espiral de deterioro que lo hará perder todo. Dinero, tenencia de su hija, todo.

Como tantas historias de boxeadores que conocemos, el origen pobre y la crianza en un barrio marginal son el cocktail con el que se preparó para la vida, entonces, la ira, que aflora en sus peleas, hace que sea un púgil tremendamente agresivo, y que descuide su defensa de manera incomprensible.

Hay en esa imagen mucho de lo que se intentará decir con el filme.

Una parábola del aprendizaje y de la revancha de la vida.

Hay que prestar mucha atención a la pequeña actriz que hace de la hija, se llama Oona Lawrence y es lo mejor de la película. No exagero.

Por lo demás, es requisito que el genero sea de su agrado para que pasen de los primeros minutos. No exagero, es una película de boxeo, dice cosas, insinúa, pero gira en torno a ese mundo y esos códigos y lenguaje.

Por eso, si son amantes del género, no se sorprenderán al ver todos los guiños de la especie. La vuelta a un gimnasio de barrio para volver a empezar, ponerse a las órdenes de un entrenador grande, que ya vió todo y que ahora solo quiere preparar a los chicos del barrio para salvarlos de la violencia de sus casas, un correcto Forrest Whitaker, y algo más pero no mucho más.

Hay que amar el género para sentirse a gusto.

Si no, pasen de largo.




miércoles, 13 de enero de 2016

Spotlight

Spotlight



Película obligatoria para mis amigos periodistas, cuenta con detalle obsesivo el proceso interno del diario The Boston Globe, hasta llegar a la publicación de una nota de gran impacto social en los años 90, la historia del ocultamiento durante años, por parte de la Iglesia Católica, de violaciones a menores por parte de sacerdotes.

Efectivamente está basada en una historia real, está bien contada y ambientada, pero el peso de la historia excede la narración, la desborda, hay tanto para decir, tanto para contar y expresar con palabras, que los hechos, las imágenes, parecen quedar en segundo plano.

Entonces el valor fílmico, la magia, se relega.

El peso de la historia es muy fuerte, los actores, algunos como Ruffalo (encabeza el reparto) intentando componer un personaje un tanto forzado, con un Keaton, Mac Adams, Slattery (inolvidable Roger de Mad Men) completando un elenco que da solidez a las palabras, pero que fluye entre textos sin aportes significativos.

Quiero decir, podrían haber sido actores de mucha menos talla y la historia se contaba con la misma contundencia, claro, sin aspiraciones a premios quizá.

El director, Tom McCarthy, es un tipo multifacético, que escribe, produce, dirige y actúa. Y ya nos había conformado con una maravillosa comedia Win Win y con The Visitor. Se nota su oficio en Spotlight, aunque no pueda escaparse de la trampa que le tienden los excesivos diálogos.

Están bien los climas, la época y muy bien lograda la tensión que se desarrolla a medida que van encontrando testimonios de abusos y sacerdotes involucrados. Muy bien.

Pero hasta ahí.

Me animo a decir que falta cine. Que es una historia para leer más que para ver.

A los amigos periodistas, quizá le falte algún guiño para disfrutarla con complicidad.


sábado, 9 de enero de 2016

Joy

Joy



Dirigida por David O Russell, que viene de meter varios goles seguidos con American Hustle y El lado bueno de las cosas, no logra con Joy una historia a la altura de sus pergaminos.

Tiene otra vez todo a mano, un gran elenco encabezado por Jennifer Lawrence (que ya empieza a repetirse) Bradley Cooper, Robert De Niro y entre todos Isabella Rossellini, buena mano para la cámara, buena banda de sonido, pero…en este caso no tiene guión.

O tiene un guión demasiado ajustado al gusto norteamericano, y eso no siempre funciona en otras plazas.

La chica emprendedora que con una familia disfuncional, que arranca con su negocio de garaje hasta convertirse en millonaria. 

Nada por ahí, nada por acá, nada más que lindas imágenes y unas cuantas buenas intenciones.

Salvan las papas el oficio del director, y algo de los intérpretes

Indudablemente hay química de pantalla entre Cooper y Lawrence, pero ni siquiera eso está aprovechado. Mucho menos De Niro.

La crítica es corta, como corta es la creatividad y sorpresa con el muy promocionado film. No está a la altura.

viernes, 8 de enero de 2016

Sherlock (BBC One Especial 2016)

Sherlock (BBC One Especial 2016)



MARAVILLOSA, no hay otra manera de calificar este regalo de año nuevo. Llevarnos con Holmes y Watson a 1890 y recrear una vez más, la maravilla literaria de Connan Doyle ahora en estado casi original.

Es que el creador de este fenómeno, un señor Moffat, encontró una fórmula, un clima, una picardía, un estilo narrativo, que es a prueba de épocas, tecnología y rigor literario.

Ya sabemos que en el pasaje del libro a la pantalla, la historia muta, que los olores, los colores, las voces que nos imaginamos al leer son otras seguramente en la imaginación del director, pero en este caso, estamos ante una realización tan poderosa, que a esta altura Holmes es una referencia.

Ineludible, fabulosa, pero una referencia.

A las tres temporadas anteriores de la BBC One se agrega este especial que es lo único que nos van a ofrecer en el 2016 hasta la llegada de la 5 temporada en 2017.

Es que las agendas de todos, pero sobre todo de Benedict Cumberbacht y Martin Freeman (Holmes y Watson) se convirtieron en algo endemoniado de trabajo y propuestas, en buena medida a partir de este suceso.

Y bien ganado que lo tienen.

En este regalo, La Novia Abominable, nos proponen un viaje a 1890, pero manteniendo el vértigo narrativo, la música (la misma que en la actualidad pero interpretada a la manera de la época!) los trucos, y la ironía, la bendita ironía que hace que cada diálogo sea maravilloso.

En ese viaje habrá, como siempre, un desafío a la increíble capacidad de Sherlock, intrigas, un caso (de esos casos, de los que solían aparecer en los libros, más inocentes, básicos, pero complejos sin la necesidad de recurrir a atajos) y aparecerán los mismos trucos que aparecen en la actualidad pero llevados a fines de 1800.

En definitiva, un entretenimiento en todos los planos y para todos los sentidos.

Hacia el final del capítulo cerraremos la historia con la brillante capacidad de Holmes para recrear y perderse en su Mind Palace, y todo cobrará sentido.

Grandes interpretaciones de los encargados de darle vida a Mycroft, Lestrade, etc. Todos están perfectamente armonizados.

Vayan a verla hoy mismo!

Y a esperar un año para verla de nuevo.

jueves, 7 de enero de 2016

The man from U.N.C.L.E

The man from U.N.C.L.E



United Network Command for Law and Enforcement era esa sigla que en español decíamos CIPOL y nos alegró tantas tardes. Fueron 105 episodios, del 64 al 68 y fueron guerra fría, glamour, armas raras, enormes computadoras y la pipa de Alexander Weberly.

La sequía creativa de Hollywood no es algo nuevo, y la asiduidad para desenterrar viejos clásicos y éxitos ya sea del teatro o de la televisión, tampoco es novedad. La novedad es que sean productos dignos, que sean fieles a la esencia original, y que puedan, aceptando los cambios lógicos, representar los valores y la atmósfera creativa que les dio origen.

En este caso, Guy Ritchie lo logra, y lo logra con creces.

Hay algo de psicodelia, hay algo naif, hay glamour, hay guerra fría, hay acción pero casi como extraída de esos episodios de la tele, es decir una acción fabulosa pero no sangrienta. Y hay un montaje y banda de sonido recomendables.

La estética se recrea de una manera increíble, desde la tipografía de los títulos hasta los montajes y divisiones de pantalla tan propios de los 60.

En definitiva, es un buen divertimento.

No esperen ver a Robert Vaughn como Napoleón Solo, David McCallum como Illya Kuryakin ni a Leo G. Carroll como Alexander Wberly, el jefe. 

Pero la elección del reparto está bastante bien, en el que se destacan Henry Cavill (si, Súperman) diciendo al mundo que puede ser el próximo Bond y Hugh Grant como el jefe del escuadrón.

En un mundo en guerra fría, las superpotencias tienen que donar a sus mejores hombres para, superponiéndose a sus rivalidades, luchar contra enemigos nuevos. Ese es el germen de esta agencia supranacional.

El argumento es básico, pero efectivo, las locaciones están buenísimas (Roma) y el ritmo de la acción es típico de Ritchie.

En definitiva, un buen pasatiempo y para los que tenemos más de 40 y pico, una vuelta a aquellas tardes de leche y vainillas.

lunes, 4 de enero de 2016

The Martian

The Martian



Atentos, hay belleza, hay ironía, hay trama (demasiado gringa, pero trama al fin) hay ciencia (parece que todo lo que se cuenta tiene respaldo científico) y hay un director que puede hacer que te pases estas dos horas conmovido por un viaje que cada vez parece tener menos de ficticio.

Ridley Scott (hace falta que diga Blade Runner o Allien? o Gladiator) nos lleva a marte, al planeta rojo, en una de las expediciones Ares y nos hace vivir con una tripulación chica, efectiva, muy profesional, que tiene que abandonar a uno de sus miembros en una tormenta poderosísima al creerlo muerto.

Matt Damon será entonces Mark Watney, que despertará solo despues de la tormenta y tendrá que arreglarselas para sobrevivir, racionando la comida, sembrando papas en marte! y haciendo la cantidad de cálculos inimaginables para poder subsistir.

Jessica Chastain (bella) Kate Mara y Michael Peña son los conocidos actores que dan vida a la mitad de la tripulación.

Jeff Daniels será el capo de la NASA y Christeen Wiig su PR.

El relato es épico, de supervivencia, de honor, de códigos, de entramado político, de patriotismo, pero está tan bien filmada que prescindimos de todo para relajarnos en esos paisajes marcianos y en la memoria de Ray Bradbury y tanta literatura juvenil.

Matt Damon es tan sólido como siempre, seductor, la cámara lo ama, y los efectos especiales están medidos, son armónicos.

Una sinfonía de pinturas superpuestas. Muy bien superpuestas.

Es buena

The Gift

The Gift



The gift es una de esas peliculitas sólidas, bien construidas, que tienen un severo bache en el centro de su estructura, pero que se las arregla para llegar a término de manera más o menos eficaz.

Ópera prima de un australiano, Joel Edgerton, escribió y coprotagonizó este relato que no por previsible deja de captar la atención.

El núcleo es, uno puede pretender dejar el pasado, pero hay que ver si el pasado no se las arregla para volver a uno.

Lo más llamativo es el actor principal, Jason Bateman, a quién en más de una oportunidad hemos elogiado como comediante, acá hace un papel oscuro, un tipo exitoso que, iremos descubriendo, no siempre usó lo mejor de sí para hacer que las cosas le sucedan.

Una mudanza, un cambio de ciudad por el trabajo, una casualidad en una tienda, y la vuelta a su vida de un viejo compañero de secundaria, al que el personaje de Bateman trató bastante mal en esos días de estudiantina.

Básico, obvio, bien trabajado de a ratos, con la buena presencia de Rebecca Hall como la esposa de Bateman y Allison Tollman, la increíble protagonista de Fargo, la serie.

Obvia, pero sin pretenciones.

sábado, 2 de enero de 2016

The revenant

The revenant




El problema con el director, Alejandro González Iñarritu, es que lo conocemos tanto, sabemos de su gusto por las historias que se cruzan, por los flashbacks nada ociosos, por su universo a veces mágico, sabemos tanto de él que cuando se decide a entregarnos una película lineal, básica, hacemos mueca y creemos que no es de su cosecha.

Definitivamente instalado en el corazón de la industria, hace rato que no es un outsider, y en esta película lo es menos.

Un Western frío, un duelo en la nieve, una cacería. De esto y no mucho más va el filme.

Bueno, ok, también de lo que lleva a un hombre a sobreponerse a todo, del amor filial y de los valores. Lo que ocurre es que de verdad, sabiendo todo lo que sabemos del mexicano, es difícil de clasificar.

Historia de frontera fría, indos, ingles e y franceses en búsqueda de pieles para comercio, fortín de civilización y los años 20. Hasta ahí nada raro. Un baquiano con hijo indio, Di Caprio esforzado por el Oscar, y un malo malísimo, bien interpretado por Tom Hardy.

Ataque de indios, ataque de oso (increíblemente filmado) destroza a Di Caprio y lo que sigue será una historia de vencer a toda la adversidad imaginable en pos de una venganza.

Vimos ya varias de las escenas de esta película en aquella Seraphim Falls, en la que Liam Neeson y Pierce Brosnan se persiguen sin tregua por la estepa nevada para vengarse uno del otro.

Lo que The Revenant tiene como rasgo sobresaliente es la fotografía y la destreza de la cámara. Hay tomas increíbles en paisajes más increíbles aún. Proeza del equipo de filmación haber estado en algunos de esos paisajes con esas tormentas difícil de simular.

Parte de esos hermosos paisajes son de nuestra Tierra del Fuego.

Después hay algo de épica, hay algo de crueldad, hay algo de honor, pero no hay mucho más.

Es tan lineal que duele los ojos.

No será lo más recordado del mexicano multipremiado (el año pasado el Oscar con Birdman).

También se extraña la música de Santaolalla y tampoco están en los guiones sus socios argentinos, Armando Bo por ejemplo.

En definitiva, una película de paisajes, lejos de Biutiful, Babel, 21 gramos, sus extrañas buenas películas anteriores.