lunes, 28 de noviembre de 2011

Our idiot brother


Our idiot brother

En el tono, en la vibración de las nuevas comedias norteamericanas, llega una con menos violencia y menos humor negro, pero con la comicidad, los sinsentidos y el humor adulto que requiere una buena historia.

Es uno de los pueblos rurales que rodean a la ciudad de Nueva York, donde todavía la gente vive como en comunidad. Ahí lo vemos a Paul Rudd con su puesto de vegetales orgánicos, cara de bueno, le vende todo a la gente muy barato y regala frutas. Llega un policía, que es conocido, le pide marihuana porque se siente deprimido, lo convence contándole que está triste, y él, le vende.

Claro, irá preso.

Se pasa un tiempo en prisión y para cuando vuelve, un poco antes de lo previsto (4 meses seguidos de buena conducta, el mejor de la cárcel) su pareja ya tiene otro novio y lo hecha de la granja en la que vivían. Le dirá sin piedad “hice algunos cambios desde que te fuiste…”

Lo peor, se quedará con su perro, llamado Willie Nelson.

No tiene otro lugar adonde ir que con su madre y sus tres hermanas en Nueva York.

Solo hay que oír la música, la canción con la que empieza la película como para entender que vamos a meternos hora y media en la vida de un buen tipo, demasiado bueno para vivir en este tiempo. Se oirá, “tie a yellow ribbon round the old oak tree…”

Vivirá con su madre (que no se despega de su copa de vino blanco) y alternativamente con sus hermanas. Y en esos rebotes por las casas y las vidas de sus tres hermanas, hará tantas cagadas, tantas, que descolocará la forma en la que viven para siempre.

Será el elemento disruptivo en el armado de sus vidas. La voz de la conciencia, a veces, la voz de la sabiduría otras tantas. Este hermano idiota que siempre quieren tener lejos, las ayudará a reencausar sus vidas.

Las situaciones están bien. Las actuaciones también (la de Paul Rudd es muy creíble) y el guión tiene chispazos de buenos momentos. Siempre sostenido por buenas actuaciones.

Para el final, una vez que como un ángel, cree haber terminado con su misión en la ciudad, se le escapará Willie Nelson para verse con una perra, que vendrá con su dueña corriendo a buscarla y allí adivinaremos que algo bueno va a pasar.

La perra en cuestión, se llama Dolly Parton, un gran dúo.

Es buena. Nos pone en el espejo frente a frente con esos seres que no tienen maldad, que no calculan, que andan despojados y son capaces de tomarse todo el tiempo del mundo para escuchar a un amigo.

En algún lugar, como Baby, mi viejo.

Father of the invention


Father of the invention

Raro encontrarse en estos días con un guión original de la factoría de Hollywood. Es original y a la vez es una de esas historias que ya vimos, la del que lo pierde todo, estuvo en la cima y vuelve por su revancha.

Kevin Spacey (qué bueno que vuelva a filmar con alguna regularidad!) es un inventor, toma dos cosas ya inventadas, que se usan normalmente para algo simple y las fusiona, las convierte en otra cosa totalmente nueva y eficiente.

Y es uno de los primeros en venderlas con los ciclos del estilo “llame ya” por TV, lo que lo convierte en un millonario. La cima. Lo tiene todo.

Hasta que uno de sus gloriosos inventos, una silla para hacer ejercicios en el piso que además se conecta a la TV y hace cambios de canales y sube el volumen con los movimientos de los ejercicios, al no estar totalmente probado, hace que a la gente que lo usa, cuando hace un movimiento desgraciado, se les ampute un dedo…

El resultado? 8 años de cárcel por algo así como falta de compasión por la gente.

La película empieza cuando Kevin sale de prisión. Sin un centavo y con la seguridad de que lo perdió todo.

Ahí nos metemos en un gran acierto de esta película, a lo largo de su reinserción en la sociedad nos vamos topando con un elenco excelente.

Verá a su hija, la hermosísima Camila Belle (solo recuerden su rostro cuando hizo de hija de Daniel Day Lewis en La balada de Jack y Rose) que vive con dos amigas, se sacó su apellido por la vergüenza, hace caridad, cose ropa y no quiere saber nada con la plata.

Su ex esposa, que todavía vive en su casa, casada nuevamente con un guardaparques negro, y admirador de Kevin, que malgastó en 8 años los 362 millones de dólares que le correspondieron por la mitad de la fortuna hecha (los otros 362 se fueron en juicios).

Le darán un trabajo en una cadena de retail, que perderá a los dos días, y deambulará buscando su lugar en la tierra, sin comprender demasiado nada, quizá buscando una nueva idea que lo devuelva al ruedo.

Pero el gran tema de le película es la relación con su hija. Todo lo que hizo en la vida tiene que ver con ella, pero no lo supo hasta que los golpes lo hacen ver las cosas con claridad.

Ese es el acierto (quizá el único) del guión.

Se irá a vivir con su hija (por 30 días, le dice) y allí estarán Heather Graham (también hermosa) que será una de esas rubias con bronca con la vida, se presentará como lesbiana y peleadora, y Donna, otra amiga más frágil, más naif, que será quién lo banque en la casa (solo ella).

La película usa un buen recurso para contar esa historia entre padre e hija, que son unos flashbacks muy bien logrados y convenientes, que nunca están demás, y que nos ayudan a entender buena parte de lo que les está pasando en este momento.

Encontrará de casualidad una idea, irá por ella, es lo único que sabe hacer. En el camino volverá a mentir, volverá a fallarles a todos.

Pero en el día de la presentación en sociedad de su nuevo invento, tiene un arranque de sinceridad (que casi hecha todo a perder) y descubre la verdadera razón por la que hizo las cosas en su vida.

Es entretenida, tiene demasiado mensaje pero está bien oculto en la narración y tiene buenas actuaciones.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Change Up


Change Up

Del joven director David Dobkin llegó a los cines esta buena muestra de este nuevo y glorioso humor norteamericano.

Bastaría señalar que es el mismo de Los Rompebodas, amigos con beneficios, o aquella en la que Billy Bob era el prometido de Susan Sarandon y a la vez profesor de educación física del hijo de esta.

Es un género o subgénero, o es una tendencia, no lo tengo muy claro todavía, pero así como podemos reconocer grandes tendencias y marcas en el humor americano de todos los tiempos (la enorme influencia de los tres grandes judíos Mel Brooks, Jerry Lewis y Woody Allen, cada cual en su senda) hoy tenemos que hablar de una serie de películas que usan y abusan del absurdo, que no tienen temas prohibidos, que se animan a las imágenes fuertes, que tienen un enorme cuidado de los guiones y están protagonizadas por una veintena de actores que crecen y crecen.

En esta, Change Up, se destacan Jason Bateman y Ryan Reynolds y la rubia Leslie Mann, y si es cierto que hoy todavía no los reconocemos de primera por sus nombres, apuesto a que apenas mostramos sus fotografías todos sabemos de quiénes estamos hablando. Sobre todo porque los tres han tenido pasos importantes por la TV.

En esta película el guión es fabuloso. Dos amigos, uno soltero y protagonista de una desastrosa vida diaria y el otro casado, tres hijos, con todo lo soñado a su alrededor, gran trabajo en un firma de abogados y a punto que lo hagan socio, hermosa mujer.

Son amigos, no se entienden del todo, pero son amigos de la vida y una noche se confiesan que envidian la vida que el otro lleva. El casado, eso de no tener obligaciones, horarios, y sobre todo (esto será una constante) el sexo siempre y con varias personas.

En cambio, su amigo descuidado, envidiará que lo esperen en una casa confortable, comer bien y a horario, tener un trabajo, ser respetado, y una esposa hermosa (de la que, obviamente, estuvo enamorado desde la universidad).

Se lo confiesan mutuamente a la noche, y cuando (como buenos amigos hombres que son) deciden cruzar la plaza para orinar adentro de una fuente, se paran frente a ella, empiezan a mear y por un extraño hechizo ambos dicen en voz alta y a la vez que le gustaría la vida del otro. Toda la ciudad se oscurece y si… al otro día despertarán en los cuerpos equivocados.

Así que no habrá otro remedio que vivir la vida del otro!

Es sencillamente hilarante lo que se crea a partir de esta situación. Los absurdos, los cambios de roles, la vida con los amigos y relaciones, eso de vivir en los zapatos del otro como se lo imaginaron tantas veces.

Es cierto que las cosas, como debe suceder, no son como las imaginaron, y la vida del otro no resulta ser tan fácil. Pero pasarán los días (la fuente es trasladada para restauración, y no hay posibilidad de volver a mear en ella juntos para deshacer el hechizo) y se irán acostumbrando a la vida nueva, y empezarán a disfrutar y hacer mejoras sustanciales. Nuevas miradas sobre las cosas, que se irán poniendo cada vez mejor.

Hay escenas, situaciones, diálogos, tan efectivos, que no puedo menos que recomendar enfáticamente que la vean.

Vale la pena cada minuto.

La advertencia es el registro en el que la obra se anota. Es de la nueva comedia gringa. Se ríe de si misma y del género y se aventura a cosas nuevas, a pasar los límites y eso la hace una aventura fascinante.

A buscarla ya!

Trespass


Trespass

El trío es impecable, Joel Schummaher director, Nicolas peluca Cage y Nicole labos Kidman. Buen guión, ritmo y oficio asegurado pero hay algo, algo oculto, en esta película, que no funciona.

Uno tiene la sensación que cualquier producto de Cage es tan industrial, que cuesta creérselo. Y lamentablemente me pasa con la mayoría de sus últimas películas.

Es cierto que el tipo le impone una impronta que pocos actores pueden darle a un relato. Tiene oficio, llena la cámara, es capaz de confundirse con máscaras interesantes, pero para mi gusto, hace berreta lo que toca.

La buena de Nicole es siempre hermosa, aunque uno ahora mira sus trabajos con la curiosidad de descubrir sus cambios físicos y de labios. Pero es una buena intérprete que, cuando baja a este tipo de productos, se pierde y mucho.

Son una familia adinerada, él comercia con diamantes, tienen una hija adolescente, conflictiva, la casa es enorme, muy tecnológicamente vigilada. Hay un dato, hay encapuchados y hay una toma de la casa.

El dato es la caja fuerte, los diamantes.

Iremos descubriendo una intriga que nunca quedará del todo clara. Una posible complicidad de una esposa desdichada y mal atendida, un deslumbramiento con el cuerpo de uno de los ladrones, que también muestran historias de perdedores y traiciones.

Todo como mucho y con la chance segura de diluirse en amagues.

No vale la pena.

No funciona.

Y es una pena.

Cage filma mucho, es difícil que vuelva a atraparme con un trabajo digno.