domingo, 8 de febrero de 2015

American Sniper

American Sniper



El francotirador es de Clint Eastwood, y eso hace que uno la mire con un ojo de enorme benevolencia, es como que se intuye que va a estar bien hecha, que va a ser fiel a una historia, que va a estar contada con todo lo que una historia tiene que tener.
Ya lo hizo tantas veces, con Bird, con Hoover. Tomará un lapso de la vida del protagonista y hará una maravilla con eso.
No es este el caso.
No porque la película no lo merezca, sino por la historia que elige. La historia reciente de un francotirador letal que actuó en las avanzadas de Irak con los marines americanos y que muere a manos incomprensibles hace tan poco, que uno tiene la sensación de por momentos estar viendo la CNN.
Y esto es muy adrede, hay un aire constante de realidad cercana, que ponen a la historia en un segundo plano.
Hay si un gran trabajo de Bradley Cooper recibido de actor hace un par de películas ya, pero que acá demás tiene que ponerse sobre los hombros la vida de un héroe moderno.
Para este blog, el problema insalvable es el contexto, los valores que enarbola, que son seguramente efectivos en territorio amigo pero que, a esta altura en que ya Combate no se emite más por las tardes, es un argumento vacío.
La vida de un rústico campesino, uno de los tantos red necks que abundan en los aeropuertos y en los locales de comidas rápidas, con sus vidas pueblerinas y religiosas, se ve transformada con la guerra y como tantos otros, cree encontrar el destino en las filas del cuerpo de marines americano, para dar la vida y llevar democracia a esos países indómitos.
Serán los atentados contra las torres gemelas de Nueva York lo que sirva como disparador, pero podría haber sido cualquiera, ahí se alistó para defender los valores de la democracia a miles de kilómetros de su tierra.
Eastwood se las arreglará para sugerir que no todo es heroísmo, que habrá injusticias y habrá quién, como el hermano del protagonista, solo quiere volver a casa y dejar atrás ese horror.
Los fantasmas de las contiendas, los sonidos de la muerte, la dificultad para ser padre y esposo en medio de sus misiones, serán el tema que hará de gran pegamento a esta historia.
Está bien contada, como no puede ser de otro modo, pero lo que cuenta es el problema. Si nos abstraemos un poco de eso que empalaga, la película está bien.
No es una película de guerra, es una biopic de alguien que hasta ayer era muy conocido en Texas pero no mucho más, un soldado anónimo, un héroe que a fuerza de puntería se ganó el nombre de “leyenda” y muere joven a manos de un activista cuando su vida parecía encaminarse.
Hay algo de tironeo en esta mirada del bueno de Clint, pero solo algo, no puede dejar de volcarse para el lado del cuento maravilloso de honor y valores supremos, y en eso radica su debilidad.


Gone Girl

Gone Girl


Retorcida historia de un matrimonio que se hace daño de manera irremediable. Hasta los límites de la muerte y la traición de fina factura.
La historia tiene tantos giros que por momentos nos desorienta.
David Fincher es un director de oficio (Seven es de su cosecha y la de Benjamin Button como muestra de su arte) y vuelca todo lo que sabe de historias aparentes y desenlaces insospechados en este relato que tiene de bueno que nunca nos da nada por sentado.
La vida de una pareja hermosa, perfecta, el bohemio escritor pintón que compone Ben Aflleck y la hermosa Amy, que arma Rosamund Pike (ya se la ha elogiado pertinentemente en este blog). Amy es la mujer cuya vida ha sido contada en libros de cuento, su madre, escritora, ha publicado cada detalle de la niñez de “asombrosa Amy” para deleite de millones de niñas y para sufrimiento de la Amy real, que vio como todas sus frustraciones se convirtieron en realidad en las páginas de los libros de su madre.
Esa vida de novela será clave en la ficción que monta con destreza para sostener un matrimonio que ya no es lo que era, pero que tiene que aparentar seguir siendo perfecto, y sus fobias y complejos.
Pero la cosa se complicará y mucho en un momento hasta dejarnos totalmente desorientados.
No es una gran película, pero está tan bien contada, con tanto oficio que, a pesar de lo mal actor que es Affleck, nos deja verla, nos hace meternos en las motivaciones y en los sentimientos de los personajes, hasta desorientarnos.
Para los que les gustan las historias truculentas, con finales variados, que tuercen el devenir en un momento para convertirse en otro relato distinto, es un buen ejercicio.

Larga. Demasiado larga.

Before I go to sleep

Before I go to sleep


Buena tirfecta de actores (Colin Firth, Nicole Kidman y Mark Strong) una trama interesante y relato íntimo para contar esta historia de confianza y desconfianza y de amor y desamor y de vilolencia.
Kidman se despertará todos los días sin memoria. Padece una rara amnesia que borra todo lo que el día anterior apenas le dejó vivir.
Vive en una vida tranquila con su esposo, Colin Firth, que parece amarla y protegerla, y está bajo tratamiento con el doctor que compone Strong (una que no hace de malo!!) sin que su esposo sepa.
El médico la llamará todos los días temprano a la mañana y le dirá lo mismo, las instrucciones para que recupere pedazos de su memoria a partir de seguir un diario, una especia de relato moderno, electrónico, en la memoria de una cámara de fotos.
A partir de ese ejercicio irá descubriendo que todo lo que sabe, principalmente de la boca de sus amado esposo, en realidad no es tan así, hasta poner en duda absolutamente todo lo que sabe de ella misma.
La película se presenta como un entramado, una especie de rompecabezas que tendremos que ir elaborando junto con la protagonista, sin dar nada por sentado, pero eso lo aprenderemos muy avanzado el relato, y eso está muy bien, pero hasta que ese momento de entender el juego llega, quizá se nos haya ido la atención.
Hay que ser muy buen director para sostener este tipo de historias, y en este caso falta un poco de esa pericia.

De todas maneras, la película está actuada con sobriedad y el relato es llevadero y además está resuelto en el tiempo justo, lo que hace que se banque bien.