martes, 28 de junio de 2016

To kill a Mockinbird

Matar a un ruiseñor

La maravilla de un relato clásico poderoso, tierno y enigmático





9 Butacas


Harper Lee adaptó su muy vendida y ganadora de un premio Pullitzer novela para la versión cinematográfica en 1962, la había publicado en 1960 y enseguida produjo una conmoción en la lectura. Lo que todos pensaban que iba a a ser un próximo paso seguri, que compren los derechos para filmarla, no entusiasmó a la industria, que no encontraba una historia de amor, o un guiño que justifique una producción.

Así que la película se la debemos a la aventura de un productor independiente (Allan Pakula) y al director Robert Mullingan (que unos años después nos regalara Verano del 42).

Con una maravillosa banda de sonido de Bernstein y la presencia (que le valió el Oscar) de Gregory Peck en la piel de Atticus Finch, la película nos lleva a la década del 30 en Alabama, pleno corazón de la disputa racial en los Estados Unidos, a la vida de un abogado viudo y sus hijos, que con su parsimonia, su sentido de justicia y su heroismo a toda prueba, aceptará la defensa de un joven negro acusado de una violación.

El relato es impecable. Es tan conmovedor y poderoso, que nos hace cambiar el chip de la velocidad enseguida, y nos entregamos a esa historia contada de manera más parsimoniosa, con tiempos de silencios y relatos parcos pero profundos, sin apuro alguno, dejando que la historia vaya transcurriendo a pesar de que podamos intuir para dónde va a ir todo el tiempo.

No importa, al estar contada desde la mirada de la hija de Atticus (Scout) todo se teñirá de inocencia, de melancolía y de juego. 

Pero el otro relato, el que vamos adivinando a través de esa mirada, es un cuento despiadado de odio racial y de clase, de depresión económica y de vidas rurales demasiado básicas y del intento de un padre sabio por educar valores a sus hijos a pesar de todo.

Y como en los relatos que valen la pena, no es una sola línea argumental la que tenemos enfrente, son varias historias que se van insinuando y se cruzarán al final, en una mezcla de preocupación y felicidad.

Los dos hijos de Atticus (Jen y Scout) están acompañados por Dill, otro vecino que solo se les une unas semanas en los veranos cuando va a casa de su tía, y que cuentan que está basado en la niñez de Truman Capote, que era amigo de la infancia de Harper Lee.

Es además el debut cinematográfico de Robert Duvall, que hace un personaje (Boo Bradley) que será ominpresente pero que aparecerá, sin hablar, al final de la película.

Es para verla y verla y verla.


La dama desaparece (libro)

La dama desaparece (libro)

El origen de una película extraordinaria, del período pre Hollywood de Hithchcock


Ya lo sabemos, en la Librería del Colegio (Alsina 500) hay tesoros, libros salvados de la oscuridad de cajas y baúles que esperan desde bibliotecas racargadas la mano salvadora. En mi afán por encontrar cosas viejas de Stefan Zweig me encontré con un título que me trajo recuerdos "La dama desaparece" de Ethel Lina White.

Y la memoria, que en estos casos funciona a la perfección, me trajo de inmediato "The Lady Vanishes" una vieja película de Hitchcock, de su etapa inglesa, que había visto y disfrutado hace muchos años ya.

Repasé el libro y en efecto, era la historia. Que compré de inmediato.

Ahí estaba esta narración intrigante, ambientada en un tren continental que cruza la Europa de pre guerra, pero que parece preanunciar que algo de magnitud está por suceder.

Personajes que tienen cosas para no contar, pasados y presentes complicados, una joven y adinerada pasajera que en cuestión de minutos ve desaparecer a una ocasional compañera de camarote.

Esa es la trama central de esta bellísima novela corta, que esta galesa que nació en 1876, ambientó en la centralidad de un continente cruzado por las intrigas.

Fue durante los años 30, una de las más reconocidas escritoras del género policial europeo, por lo que el enorme Hitchcock tomó su novela como guión original.

La película, protagonizada por Margaret Lockwood y Michael Redgrave, es una maravilla.

El libro, que se lee en horas, está editado por editorial Claridad para su Serie Negra y vale la pena cada página. Sobre todo porque no nos vamos a dar cuenta de estar leyendo un texto escrito hace más de 80 años. Porque tiene una vitalidad y actualidad sorprendentes.

Después de esta versión cinematográfica, vinieron remakes y la segura inspiración para otras películas por el estilo, como la reciente con Jodie Foster en la que se pierde su marido en pleno vuelo.

domingo, 26 de junio de 2016

Filth

Filth

Desmedida, por momentos deshilvanada pero poderosa y desconcertante, de registro críptico. Inclasificable



6 Butacas



Firth es una película basada en una novela, que se centra en la vida caótica de un policía escocés de muy complicado equilibrio emocional. Pero ante todo, es una pintura del exceso que encuentra en James MacAvoy a un intérprete a la medida.

Es difícil centrar el relato, que por momentos tiene tanta carga simbólica, que se desvanece en todos sus intentos.

Cuenta con un elenco de lujo, en el que se destacan Jamie Bell (aquél niño de Billy Elliott) Eddie Marsan (uno de esos rostros siempre familiares a ambos lados del Atlántico) Imogen Poots (a quién descubrimos como gran comediante en She's funny that way) y el bueno de Gary Lewis (aquél padre de Billy Elliott tan para adentro y tan minero en huelga) pero no exagero cuando digo que todo gira en torno a esa actuación desmesurada de MacAvoy.

En algún momento se intenta una pintura de Escocia, de la manera escocesa de ser, pero en seguida se deja ese camino para centrarse en el personaje principal, ese policía inspector de investigaciones sin escrúpulos, adicto a todo, rodeado de fantasmas de un pasado que vuelve y vuelve, con sus propias reglas y desprovisto de afecto de cualquier naturaleza.

Un asesinato, un ascenso en puerta que lo tiene como candidato y a partir de ese nudo, lo que puedan imaginar de juego sucio y vale todo, para conseguir el puesto y por el solo hecho de la maldad.

Lo que desconcierta de la película, es que más allá del cinismo puro y duro de los británicos, por momentos se desdibuja demasiado la historia, y pasa a ser más importante el factor desequilibrante que lo que se está por producir, es decir, parece que el desborde del actor y su personaje, no están siempre al servicio del relato.

Tampoco ayudan esos momentos que pretenden ser distendidos, en los que el humor ácido y corrosivo pasa a ser el eje de la situación, porque esa risa está puesta con demasiado esfuerzo en una historia que no produce esas sensaciones.

Hay desvíos de todo  tipo, algunos bienvenidos, como esa escena medio onírica en la que en un auto e, que maneja y lleva a un fantasma del protagonista es nada menos que David Soul (Starsky) que en su época de cantante tuvo el gran éxito que fue Silver Lady y lo interpreta con el coro arriba del auto en el asiento trasero!!

Despistes, caída permanente y nada de esperanzas son el eje de esta película bien ecléctica y desconcertante.

Al final, en el momento más importante de la historia, también la esperanza se desvanece. Nada queda para el protagonista.

lunes, 13 de junio de 2016

10 Cloverfield Lane

10 Cloverfield Lane

Cuando los antecedentes nos predisponen bien pero la película está decididamente mal



3 Butacas




Una tarde de invierno, un buen fuego en el hogar, un puñado de buenos antecedentes (JJ Abrams en la producción por citar algo)  y un título que viene sonando bien (uno nunca termina de saber bien por qué) eran una buena combinación para entrarle a "una de miedo" en familia.
Pero a poco que empezamos a ver 10 Cloverfield Lane esa sensación de buena expectativa se fue desvaneciendo. No pasaron 15 minutos para que desapareciera del todo.
No hay misterio, no hay terror, no hay ni uno solo de los clásicos recursos de este cine (ni uno) que justificaran estar sentados mirando.
Una historia menor, una joven que no se sabe bien de qué está escapando pero escapa, un accidente de auto en ese escape, y un despertar en un encierro asfixiante, en un bunker en medio del campo, y con dos hombres.
El arranque parece bueno, pero a poco que la película avanza, todo se desvanece.
No nos quedará nunca claro qué es lo que está pasando afuera, no nos quedará nunca claro si el señor que encerró a la joven (con buenas intenciones parece) es bueno o malo y tampoco si lo que cuenta que está pasando afuera (el motivo del porqué del encierro) es cierto o no.
Y como suele suceder en los casos en los que los autores no saben cómo darle fin al entuerto, aparecen un buen par de extraterrestres para encausarlo todo, o dejarlo definitivamente afuera de todo.
Un relato bizarro, pero con pretenciones serias de no serlo.
Son las peores.
Nombres también (el bueno de John Goodman, enorme, haciendo un papel nada a su altura) y un rato desperdiciado.
Nada vale la pena.

domingo, 5 de junio de 2016

The finest hours

The finest hours

Disney lo hace de nuevo, sobre héroes anónimos y cumplimiento del deber




6 Butacas



Es la especialidad de la casa, tomemos una historia épica de nuestro pasado más o menos reciente (segunda guerra y finales van muy bien) y volvamos a contarla con todo lo que tenemos a mano, producción, guionistas, actores con buen imán para la taquilla, y digamos que los héroes están por todos lados, y son más que los villanos.

Es la especialidad de los estudios Disney, y todavía sigue funcionando.

Porque tienen la fórmula para hacer que nos conmueva, tienen los recursos, pero con esto no alcanza, tienen el talento para atraparnos con sus recreaciones de historias conmovedoras, que son reinterpretadas a la luz de lo que hoy necesitamos.

The finest hours cuenta la historia de un grupo de guardacostas, de la costa este de los Estados Unidos, que militarizados por la inminencia del fin de la guerra, toman su combate ahora contra las inclemencias del tiempo, como si fuera también una cuestión de honor.

Uno de ellos, un Chris Pine apocado, casi al límite de la tontera por lo tímido, se las verá con una tormenta perfecta, en un barquito mínimo, para rescatar a los sobrevivientes de un terrible accidente de alta mar.

El buque pesquero que asoló la tormenta violenta como pocas, se partió al medio, y quedaron aislados unos 32 tripulantes que se arreglarán para sobrevivir todo el tiempo que la pericia de un oscuro jefe de máquinas (el Affleck que sabe actuar, Casey) puede lograr.

Una vez que todo lo posible se hace, solo resta esperar la muerte, ya que es poco probable que en medio de esa violencia alguien llegue a por ellos.

Pero alguien llegará, en un barco improbable, en condiciones de enorme desventaja para con el clima y sus caprichos, pero lo hará, realizando una hazaña que hasta el día de hoy, más de 60 años después, sigue siendo heroica.

Basada en una historia verídica, mezclada con fotos de época, una excelente fotografía y recreación de época, no solo desde el vestuario y la música, sino que también desde la morosidad del relato, esta aventura es de las que, aunque ya sabemos el final, queremos ver cada tanto.

Reconfortarnos con eso de que el amor está por encima de todo, que siempre es mejor seguir las reglas, y que cuando decidimos no hacerlo, es porque sabemos que el destino nos tiene preparado el traje de héroes-

Se puede ver

Borgen

Borgen

Unos años antes que House of Cards y con la inocencia del deber ser





8 Butacas



Las series escandinavas son, sin ninguna duda, de una factura y ritmo sorprendentes. Tan acostumbrados como estamos a las propuestas de la gran industria del entretenimiento, a veces por falta de acceso (no están ni en Netflix ni en los canales que nos trae nuestro menú de Cablevisión) no llegamos a ver estas maravillosas realizaciones que sobre todo en términos de suspenso, policiales y política (alta política) están disponibles en diversos formatos fuera de sistema desde hace algunos años, pasando de mano en mano como los viejos discos piratas de los 70.

Así como elogiamos en este blog a Forbrydelsen, o Bron/Broen y la maravillosa Wallander (ambas, la original y la de la BBC) Borgen (the government)se inscribe perfectamente en esa línea d una serie bien hecha, creíble, bien actuada y entretenida.

Por cierto que aquellos que han disfrutado House of Cards tendrán un sinsabor, una pequeña decepción inicial, puesto que en Borgen las cosas no serán tan salvajes y el formato escandinavo es bien diferente al que propone el modelo de gran escala.

Borgen es más íntima, más inocente, pero igual de poderosa.

Se ubica en la llegada al poder, de una mujer que se convierte en Primer Ministro de Dinamarca en una de las tantas movidas parlamentarias que deciden los cambios de gobierno en esas democracias de articulaciones y negociaciones permanentes.

Primera cosa rara, los primeros capítulos serán entonces esas negociaciones entre partidos para ver quién asume el poder y cómo lo comparte en ministerios. Una gran lección de negociación permanente hasta que, no exentos de juego sucio y traiciones, veremos encaramarse a las nuevas autoridades.

Una mujer será, por primera vez, Primer Ministro y esto será un dato fuerte en toda la primera temporada.

La veremos crecer en su puesto, aprender a tomar decisiones siempre difícil, la veremos cambiar al carácter y sus costumbres y su intimidad, lo que conlleva un buen desafío actoral para la protagonista.

Un buen balance entre política, un asesor de prensa siempre presente y protagonista, un canal de televisión muy metido en las decisiones de gobierno y una realidad que nos es lejana en términos estructurales (no estamos acostumbrados a ver esquemas de poder tan negociado, tan fragmentados en coaliciones) pero que nos es tremendamente cercana en términos de influencia de la opinión pública y el periodismo en el desvelo que supone para los gobernante controlar ese discurso.

El costado humano de la Primera Ministro, cómo empieza a dañar la relación con su marido y sus hijos, cómo interfiere hasta en su cotidianidad más íntima, es un desarrollo paralelo a las intrigas palaciegas, que dan al personaje un matiz de credibilidad y endeblez que conmueven

Es muy recomendable verla