domingo, 26 de junio de 2016

Filth

Filth

Desmedida, por momentos deshilvanada pero poderosa y desconcertante, de registro críptico. Inclasificable



6 Butacas



Firth es una película basada en una novela, que se centra en la vida caótica de un policía escocés de muy complicado equilibrio emocional. Pero ante todo, es una pintura del exceso que encuentra en James MacAvoy a un intérprete a la medida.

Es difícil centrar el relato, que por momentos tiene tanta carga simbólica, que se desvanece en todos sus intentos.

Cuenta con un elenco de lujo, en el que se destacan Jamie Bell (aquél niño de Billy Elliott) Eddie Marsan (uno de esos rostros siempre familiares a ambos lados del Atlántico) Imogen Poots (a quién descubrimos como gran comediante en She's funny that way) y el bueno de Gary Lewis (aquél padre de Billy Elliott tan para adentro y tan minero en huelga) pero no exagero cuando digo que todo gira en torno a esa actuación desmesurada de MacAvoy.

En algún momento se intenta una pintura de Escocia, de la manera escocesa de ser, pero en seguida se deja ese camino para centrarse en el personaje principal, ese policía inspector de investigaciones sin escrúpulos, adicto a todo, rodeado de fantasmas de un pasado que vuelve y vuelve, con sus propias reglas y desprovisto de afecto de cualquier naturaleza.

Un asesinato, un ascenso en puerta que lo tiene como candidato y a partir de ese nudo, lo que puedan imaginar de juego sucio y vale todo, para conseguir el puesto y por el solo hecho de la maldad.

Lo que desconcierta de la película, es que más allá del cinismo puro y duro de los británicos, por momentos se desdibuja demasiado la historia, y pasa a ser más importante el factor desequilibrante que lo que se está por producir, es decir, parece que el desborde del actor y su personaje, no están siempre al servicio del relato.

Tampoco ayudan esos momentos que pretenden ser distendidos, en los que el humor ácido y corrosivo pasa a ser el eje de la situación, porque esa risa está puesta con demasiado esfuerzo en una historia que no produce esas sensaciones.

Hay desvíos de todo  tipo, algunos bienvenidos, como esa escena medio onírica en la que en un auto e, que maneja y lleva a un fantasma del protagonista es nada menos que David Soul (Starsky) que en su época de cantante tuvo el gran éxito que fue Silver Lady y lo interpreta con el coro arriba del auto en el asiento trasero!!

Despistes, caída permanente y nada de esperanzas son el eje de esta película bien ecléctica y desconcertante.

Al final, en el momento más importante de la historia, también la esperanza se desvanece. Nada queda para el protagonista.

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