domingo, 30 de enero de 2011

Biutiful


Biutiful

Época de Oscars. González Iñárritu, Javier Bardem

Biutiful

Miami South Beach 29 de Enero de 2011

Algo pasa con este mexicano pretencioso y el lindo (¿?) Bardem. Algo pasa con ellos como para que los gringos (no puedo decir que en todo el país, pero a juzgar por la cantidad de salas parece que en bastantes estados) se banquen una película en otro idioma, con subtítulos (también allá se mandan cagadas en las traducciones) y llenen (en rigor de verdad la mitad) de una sala de cine un Sábado al mediodía.

Algo pasa con ellos. Está pasando en este momento. Se saben en medio de un proceso de encanto a una industria difícil, devoradora, de gustos nada refinados, pero que promete millones.

Pero son ellos lo elegidos, fueron Banderas y Penélope hace unos años, son Bardem y Paz Vega hoy, la hermosa Paz Vega (Lucía y el sexoooooooooo).

Es una mirada original, esta forma de contar profunda, visceral, descarnada. Un vómito, una manchón en la alfombra roja. Pero con gente que necesita un poco de eso, salirse del premoldeado de la industria.

Biutiful es innecesariamente cruel, dura, descarnada. O quizá sea necesario que sea así, para poder meternos en la historia de ese hombre que descubre un día que se está muriendo y que desde esa conciencia se desespera por dejar todo en orden. Todo en orden para sus dos hijos.

Tiene conciencia que no pueden vivir con su madre.

Y no hay nadie más.

Solo él, que se está yendo con una velocidad que lastima.

Pero también es la historia de ese otro costado del mismo hombre, que ha recibido el don de hablar con los muertos cuando recién se mueren y se están yendo. Para que se vayan sin deudas. Como él mismo lo dice, acompañarlos en su camino al más allá.

También la cruza la historia del que no conoció a su padre, que lo conoce al momento de exhumarlo y lo ve más joven que él mismo, muerto hace 30 años. Y que desde allí se desespera pensando que a su hija le va a pasar lo mismo, tiene 9, cuando él no esté, dentro de 30 años, no recordará su rostro.

Esas escenas son las más conmovedoras.

Hay otras historias que se cruzan en el relato, todas crueles. La innoble vida de los inmigrantes chinos y senegaleses, marginales. Personajes de esa España que decae, que desde esa decadencia necesita excluir a quienes hasta hace unos años necesitaba para trabajar. Hoy no tienen lugar, y los persiguen.

Todas esas historias se cruzan, y a diferencia de sus películas anteriores, en esta el director es lineal, no hay flashbacks, no hay detalles que debamos retener en la memoria para entender la película-

Es cruel dije, es conmovedora.

Es sostenida por un Bardem que entrega todo lo que tiene, que es mucho recurso.

Dos salvedades necesarias. Sigo pensando que González Iñárritu es un director pretencioso, pero también es un buscador, un provocador, y sabe contar historias.

Y sigo pensando que componer a este tipo de personajes, en los límites, con dolencias físicas, decadencias varias, es dar una ventaja. Ya lo hizo con Arenas en la película en la que encarnaba al escrito homosexual cubano perseguido y vejado por el régimen de Castro, y lo hizo con el loco que hizo para los hermanos Cohen, que le valió su Oscar.

Otra vez el director recurre a la música incidental de Gustavo Santaolalla, que se amalgama con la historia hasta convertirse en un personaje más. Con momentos de disonancia insoportables, como la historia.

La escena del encuentro entre el personaje de Bardem y su padre, (que como murió joven está así, más joven que él y sin embargo sabiéndose su padre) en un bosque nevado, tiene una profundidad y simbolismo estremecedores.

No pude escaparle a la emoción.

Están advertidos, el mexicano es pretencioso, rebuscado, pero entrega una historia en carne viva y de manera impecable.

Bardem sostiene él solo, sobre sus hombros, un personaje de una dimensión dramática inusual.

La advertencia del caso, si vienen tristes por algo, con algún bajón, si dejaron cuentas pendientes con sus padres, no vayan.

Esperen a estar despejados.

martes, 18 de enero de 2011

Días de sombras (desclasificados sobre Qué bello es vivir)


Todos los años desde hace ya varios, una o dos semanas antes de la navidad me entrego a la rutina de ver Qué bello es vivir, el célebre relato de Frank Capra.
Funciona como puerta de entrada al espíritu navideño.
Termino con los ojos a punto de explotar cada vez.
Y espero volver al verla.
Al flaco George Bailey corriendo desgarbado por las calles de Bedford Falls, al malvado Potter en su silla de ruedas y la historia de amor, de entrega, de sacrificio, de amistad que la película renueva una y otra vez.
Con los años supe que no estoy solo en la rutina. Que Capra es de alguna manera el inspirador de tantos cineastas que aprendieron con sus películas básicas, casi cursis, cómo debe contarse una historia. En algún reportaje leí que Juan José Campanella es miembro de esta legión, y buen discípulo.
También con los años, logré juntar material, conocer más y más detalles del rodaje, compré ediciones especiales en DVD, el libreto, fotos, pósters.
A fines de 2010 una de las actrices, que en la película hace de una niña, ahora sesentona, es la cara de una campaña de un lugar llamado Bedford Falls en los Estados Unidos.
Esta revelación que hoy comparto es una rareza.
Simplemente porque, cuando pensé que había escuchado todo, o casi, un amigo me revela esta carta, archivo clasificado, que argumentaba en 1947 que la película era pura propaganda comunista, parte de un sórdido complot para desestabilizar el sueño americano y llenarlo de rojos.
El cine de los Estados Unidos estuvo envuelto en esa locura, en esa casa de brujas. El cine y la literatura.
Creo que es bueno tener esto fresco.
Esas persecuciones no son ficción.
Perseguir, escudriñar, tamizar todo lo que se dice con el anteojo de deformar, forzar las interpretaciones. Les suena?
Ese no trabaja más. Aquél dijo tal cosa.
Hay buenos trabajos, dolorosos, pero muy buenos a la hora de comprender esa etapa.
Las listas negras en el cine, libro del colosal Homero Alsina Thevenet, una fantástica película documental y de ficción sobre la vida de Dalton Trumbo (se consigue) o la conmovedora El testaferro (The front) de Martin Ritt, con la enorme actuación de Zero Mostel y un papel inolvidable encargado a Woody Allen actor (en la banda de sonido hay una versión de Young at heart por Frank Sinatra).
En fin, miserias de los que creen que pueden decidir por nosotros.

Les copio la carta.

No sueñen con esto y no intenten esto en casa.

May 27, 1947
To: The Director
D.M. Ladd
COMMUNIST INFILTRATION OF THE MOTION PICTURE INDUSTRY
(Running Memorandum)

There is submitted herewith the running memorandum concerning Communist infiltration of the motion picture industry which has been brought up to date as of May 24, 1947. . . .

With regard to the picture "It's a Wonderful Life", [redacted name of informant] stated in substance that the film represented rather obvious attempts to discredit bankers by casting Lionel Barrymore as a "scrooge-type" so that he would be the most hated man in the picture. This, according to these sources, is a common trick used by Communists. . . .

In addition, [redacted] stated that, in his opinion, this picture deliberately maligned the upper class, attempting to show the people who had money were mean and despicable characters. [redacted -- suggests that the informant is a film director] related that if he made this picture portraying the banker, he would have shown this individual to have been following the rules as laid down by the State Bank Examiner in connection with making loans. Further, [redacted] stated that the scene wouldn't have "suffered at all" in portraying the banker as a man who was protecting funds put in his care by private individuals and adhering to the rules governing the loan of that money rather than portraying the part as it was shown. In summary, [redacted] stated that it was not necessary to make the banker such a mean character and "I would never have done it that way."

[redacted] recalled that approximately 15 years ago, the picture entitled "The Letter" was made in Russia and was later shown in this country. He recalled that in this Russian picture, an individual who had lost his self-respect as well as that of his friends and neighbors because of drunkenness, was given one last chance to redeem himself by going to the bank to get some money to pay off a debt. The old man was a sympathetic character and was so pleased at his opportunity that he was extremely nervous, inferring he might lose the letter of credit or the money itself. In summary, the old man made the journey of several days duration to the bank and with no mishap until he fell asleep on the homeward journey because of his determination to succeed. On this occasion the package of money dropped out of his pocket. Upon arriving home, the old man was so chagrined he hung himself. The next day someone returned the package of money to his wife saying it had been found. [redacted] draws a parallel of this scene and that of the picture previously discussed, showing that Thomas Mitchell who played the part of the man losing the money in the Capra picture suffered the same consequences as the man in the Russian picture in that Mitchell was too old a man to go out and make money to pay off his debt to the banker.


domingo, 9 de enero de 2011

Sherlock Serie de la BBC en HD


Sherlock

Serie inglesa BBC en HD

Me reconozco fanático del personaje, por lo que, como advertí cuando subí mi crítica del largometraje de Guy Ritchie, sii está bien hecho, no hay nada que me transporte más a mi adolescencia que una mirada sobre cualquier cosa que huela a Sherlock Holmes.

De paso recomiendo, para los que se quieren iniciar en la lectura de la obra de Sir Arthur Connan Doyle, los cuatro tomos de reciente aparición con sus obras completas, de editorial Diada y accesibles de precio.

Pero vamos a la serie. Excelente. Magnética. Brillantemente filmada. Artísticamente fotografiada. Actuada como solo los actores ingleses pueden actuar, la serie de la BBC High Definition Sherlock nos reencuentra con el mejor detective de todos en la ciudad en la que se mueve como nadie y en nuestros días.

Gran idea, tantas veces intentada de manera tan absurda, la de traer a Holmes y a John Watson a la Londres del 2010.

Las historias (hasta hoy 3 capítulos) son de una duración extraña para la TV, duran una hora y media son cortes, y tienen todo lo que el manual de Connan Doyle exige más lo necesario para situar al personaje en nuestros días.

Es un Sherlock que usa la tecnología, como lo hace en los libros, y se ayuda con ella para resolver las intrigas.

Está Lestrade, están los enemigos, están los misterios, la casera, la casa de la calle Baker 221B y los taxis y los diarios y la ciudad magníficamente retratada.

Un placer ver los capítulos.

El arranque de la serie es en sepia, con imágenes cortas y vertiginosas, con una música con olor a Dos tipos audaces, el Big Ben el puente del Milenio y la rueda, con los colectivos de dos pisos, recortan a una Londres Moderna, pero que conserva esos mismos rincones por los que el personaje caminaba en la era victoriana.

El actor, Benedict Cumberbatch, es un espigado joven actor, dueño de una voz maravillosa, ojos de scanner y picardía en la mirada. John Watson, encarnado por Martin Freeman, es doctor, y es soldado, recién llegado de Afghanistán.

Este Holmes usa el Blackberry para fotografiar la escena del crimen, googlea datos, usa sus sofisticados aparatos para descifrar misterios químicos y es tan soberbio, arrogante e insoportable como el de los libros.

La magia es que hace todo lo que hacía su hermano mayor, el literario, en nuestros días, y narrado de manera magistral.

En estos días de series interminables, con fanáticos alrededor del mundo, haber concebido esta idea para arrimar al héroe a las nuevas generaciones es un acierto.

Ojalá se sostenga con espectadores.

Pasa algo curioso con las series, uno tiene en la cabeza la producción norteamericana, producto de que llega a nosotros por las mismas cadenas de la emisión original en nuestros cables locales, pero no tenemos idea la la producción británica por ejemplo.

Muchas veces inspiradora de la gringa, hace unas semanas tuve la chance de pararme frente a un exhibidor en Barnes & Noble que decía, British Series, y me caí de espaldas al ver la cantidad de títulos. Comedias, misterio, historia, hay de todo.

Hay que seguir la producción británica.

No en vano mis actores preferidos son de las islas.

Si pueden busquen Sherlock, se pueden ver los capítulos online en CUEVANA.

Es un placer.