lunes, 31 de agosto de 2015

Forbrydelsen

Forbrydelsen



Que toda la industria cultural esté de lleno metida en producir series no es novedad, lo analizamos ya en Butaca, y está bien. Lo que estamos viendo (Fargo, Sherlock en UK, House of Cards) son muestras de que se nos hace difícil pensar en un mejor escenario para la creatividad y las historias.
Todo parece pasar hoy por el formato serie TV cuando de contar historias se trata. Y parecería que la pantalla grande se reserva para aquellas producciones con efectos, nada íntimas, que necesitan ser contadas de manera no íntima.
Los que amamos el cine, también celebramos las series, esta nueva (que ya no es tanto) manera de contar historias.
Las nuevas plataformas hacen que también se haga más difícil la creación o el conformarse con un mainstream único y monocolor. Quiero decir, uno puede hoy ir a cualquier fuente para ver lo que quiera y cuando quiera, lo que nos involucra definitivamente en el proceso.
Es lo que nos pasa cuando descubrimos cosas nuevas, y sobre todo las que nos llegan desde lugares a los que no vamos habitualmente.
Hace un par de años me sentí atraído por la versión serie de Wallander, la genial adaptación del personaje de Menkell al formato, llegó de la mano de la BBC y con nada menos que Kenneth Brannagh en la piel del detective. El tema es que a  poco de terminar de devorarme las pocas temporadas, me encuentro con la versión sueca, y ahí todo se resignificó.
Lo mismo me pasó por estos días cuando me dispuse a disfrutar de Forbrydelsen, la serie danesa (y hacen fila otras del género para disfrutar!) que dio origen a la muy americanizada (pero no tan mal) The Killing. En Butaca hablamos muy bien de The Killing, pero no habíamos visto la serie que le dio origen.
Es superior en todos los aspectos, narrativo, de profundidad de personajes, de capas en la historia, que son un verdadero desafío.
Una vez que se supera la barrera del idioma (suena rarísimo el danés) todo fluye como un desafío a la mente, con intriga que va creciendo (tanto que a la mitad de una temporada uno cree haber visto ya todo y falta un montón!!) y actuaciones insospechadas.
Definitivamente diferente, audaz, bien construida, es necesario ir a las fuentes, y esta es la fuente.
La protagonista, Sarah Lund, interpretada por un pedazo de actriz que se llama Sofie Grabol, es para poner en la galería de los buenos grandes personajes de las series, como el que hace Billy Bob Thorton en Fargo o el Tony Soprano de Gandolfini. Así de buena es.
A todo lo bueno de la estructura narrativa y del trabajo de los actores, hay que sumarle un libro que no se conforma con el desarrollo de un caso de investigación normal, sino que agrega capas de complejidad al meterse con un entramado político que todo lo tiñe y confunde.
En definitiva, un placer que viene de un lugar que visitamos poco, aún en la cultura.


lunes, 10 de agosto de 2015

The Gunman

The Gunman



Más atrapado por su perfil público que por su carrera como actor, que no era para desdeñar, Sean Penn viene errando en la elección de sus roles.

Con el serio riesgo de convertirse en De Niro o Nicolas Cage, máquinas de facturar y filmar, pero no todo como debería ser acorde a su carrera, Penn hace rato que no encarna un rol de esos que no dejan dudas acerca de sus condiciones.

Pero las dudas están.

Y si a esto le sumamos que toda la historia gira en torno a su personaje, estamos en problemas.

Problemas porque la trama es conocida, el tipo altruista que tiene que trabajar en situaciones sucias (encima humanitarias como cobertura) bajo las órdenes de organizaciones poco claras, para evitar males mayores.

Hasta ahí vamos pongamos que bien.

Un malo pintoresco (ya no se cómo definir los pobres papeles que hace Javier Bardem) y una chica linda enamorada.

El escenario, algún lugar de África oprimida.

Demasiado gringo todo, demasiado estereotipo, demasiado poco.

Nada por aquí, nada por allá.

Taquilla asegurada? tampoco arriesgo en esa apuesta.


True Detective 2

True Detective 2



Nic Pizzolatto era mozo hace poco. Después fue guionista por 2600 a la semana para el equipo de The Killing (excelente adaptación del policial Danés que se dió hace un par de años en AMC y terminó en Netflix).

Sabe narrar, va a los límites, no tiene problemas ni temores en ser políticamente incorrecto y hace un año sorprendió cambiando el formato del cuento policial con True Detective.

Un policial negro, de asesinatos seriales, pero a la vez una historia íntima de personajes, de psicologías individuales que impactan en el trabajo del detective y en horrores y violencias.

Con esos antecedentes, la segunda temporada cambió no solo los personajes protagónicos, sino que también se situó en otra ciudad y ya no para descubrir a un asesino serial, sino para desentrañar una historia de corrupción política y policial.

Mucha expectativa y poco a poco, después de la lógica decepción inicial al comprobar que las cosas esta vez irán por otro lado, un alivio al encausar las cosas en una trama nueva, que solo guarda de contacto con la anterior la sordidez, la desesperación de los personajes centrales y la buena puesta y actuaciones.

Colin Farrel, Rachel Mac Adams, Vince Vaughn, son los ejes centrales de la historia. 

En un par de condados fuera de la vista de los grandes titulares en California, se entrecuzarán las vidas de tres detectives de distintos niveles de responsabilidad y jurisdicción, un dueño de casinos (Vaughn en un papel totalmente atípico en su carrera, casi como el personaje que compuso Francella en El secreto de sus ojos) y el intendente, el jefe de policía, senadores, hombres de negocio y cuanto malandra ande suelto por el barrio.

La trama es una trama de corrupción política, policial, trata de blancas, y drogas y dominios territoriales, pero lo interesante del relato va por otro lado, va por la desesperación, por la profundidad de esas vidas casi miserables y complejas que se irán entrecruzando cada una buscando una salvación que parece no llegar nunca.

Y es así, en los 8 capítulos que dura la segunda temporada, en solo pocos pasajes habrá respiro para los protagónicos. 

En pocos habrá esperanza.

Hasta el final se mantiene una tensión no ya en el nudo central narrativo, sino en las relaciones entre ellos, que son por lejos, lo más atractivo de la serie.

Bien por Pizzolatto, una vez más logra meternos en ese universo. Esta vez bendecido por el sol de California, pero oscuro por dentro, logrando transmitir esa desesperación de manera asfixiante.

Es un buen y digno segundo capítulo de una saga que vino a cambiar las cosas.

A most violent year

A most violent year



Un aire de Scorsese, una melancolía general, buena fotografía y recreación de un tiempo que conocemos, el principio de los 80 en una Nueva York violenta es el cócktail central de esta película que tiene como principal atractivo a la pareja protagónica.

Oscar Isaac y Jessica Chastain son dos de los buenos actores de su generación. Dueños de un registro amplio, que incluye este tipo de papeles, de personajes con mucho interior y poco expresivos.

Son un matrimonio que manejan una empresa de camiones de combustible para calefacción. Un negocio familiar, en un segmento de negocios dominado por familias y monopolios.

Son exitosos, son limpios hasta donde se puede serlo en un negocio cartelizado, y se las tendrán que ver con la violencia callejera que les pone en jaque a los choferes de sus camiones, robandoles las cargas de manera cada vez más violenta.

Y el sindicato que querrá armar a los choferes para que se defiendan.

Buena trama, buena historia.

Bien contada, bien actuada, un poco gris, morosa, y no mucho más que eso.

Para ver en una tarde de lluvia, y puede verse en casa.

El director es JC Chandor, y es un director casi de cámara, intimista, capaz e hacer una película como "All is lost" con solo Robert Redford y un barco a la deriva (que comentamos en Butaca al Centro) o "Margin call" una de las mejores películas sobre la explosi´`on financiera del 2009.

Un tipo que sabe de climas.

Es lo que sobra en esta película.

Fargo (la serie)

FARGO (la serie)



Tomar como base la película de los hermanos Coen (no siempre brillantes) para crear una serie para TV (en este género poderoso que parece abarcarlo todo, las series para TV con formato cine) parecía un desafío monumental.

Qué se podía agregar a esa joyita del absurdo negro que fue la película de los 90? Y sin embargo, el proyecto fue tan bueno, que los propios Coen se sumaron como productores ejecutivos.

Hay hallazgos en esta serie. El primero, poderoso, es el excelente papel que encarna Billy Bob Thornton, nada menos que el asesino despiadado alrededor del cual girarán casi todas las historias salvajes que se cuentan. Lorne Malvo es su creación, un antropólogo del crímen, un conocedor de las miseria humanas que goza haciendo que la gente saque lo peor de sí misma en contra de otros. Compone un arquetipo sensacional, frío, calmo, brutal.

El cast es muy bueno, incluye como jefe de la policía local al Saúl de Breaking Bad, Bob Odenkirk y a Martin Freeman el ascendente actor inglés que entre otros éxitos recientes, es el Dr Watson de una de las mejores adaptaciones de Sherlock Holmes para la pantalla.

Lo bueno de Fargo serie es que toma el aire, el ambiente, las sensaciones que todos teníamos en algún lugar de nuestra memoria emotiva acerca de la película, y las pone en  juego de nuevo con otros personajes y otras historias, aunque ligadas por un aire familiar sugestivo y potente.

Y lo hacen funcionar de maravillas.

Freeman es un tipo gris, al que todos están habilitados para cargar de manera despiadada, nada en su vida ha sido sobresaliente, y la medianía es lo suyo. Su hermano, su propia esposa, sus amigos del colegio, saben que, cuando se lo cruzan pueden decirle o hacerle lo que quieran.

Hasta que un día, una circunstancia fortuita lo pone en el borde de un arranque de violencia insospechada, y con ese acto, libera a una persona que evidentemente tenía escondida adentro suyo y que es capaz de todo, incluso hasta de matar a sangre fría.

La aparición del personaje de Billy Bob es un gran condimento, ya que creará historias paralelas (de más violencia) que se irán entremezclando con buen ritmo y de manera sutil y silenciosa.

La escenografía es, como en la película, la gran llanura nevada de esos recónditos parajes de los Estados Unidos en los que todos se conocen y los extraños no son bienvenidos. Minesota en este caso.

Dejo para el final el mejor comentario para la actriz que encarna a la joven vicejefa de policía, la única sensata en el relato, se llama Allison Tollman, no ha trabajado mucho, pero es para seguir con atención.

La música es otro gran factor de cohesión narrativa, y los escenarios naturales y su despiadada fuerza climática.

En definitiva, gran experimento que seguro va a ser imitado, aunque será difícil que sea con tanta pericia.

Lo malo, no la dan en Argentina, yo me la vi en viajes.

Vale la pena buscarla.