domingo, 22 de julio de 2012

The Resident


The Resident

Trama simple. Doctora despechada que, agobiada por vivir en una ciudad hostil y recién engañada cruelmente por su novio, busca departamento en la ciudad (hermosa Nueva York desde cerca de los puentes) para mudarse sola.

Encuentra ganga. Debería haber sospechado que algo iba a suceder en ese departamento hermoso, grande, luminoso, clásico, si el dueño del edificio es un anciano pero siempre tenebroso Christopher Lee. Yo hubiera dudado.

Pero ella fue, se mudó, y empezó todo.

Clásico el relato. Bien llevado. Ya sabemos todo, o casi todo lo que va a pasar. La espiarán desde milimétricos agujeritos de las paredes.

Pero irá más allá el relato, hasta hacernos asustar en serio.

Bien llevada.

Hilary Swank con sus sutilezas y sus curvas nos confirma que no solo es una actriz de un registro increíble (million dollar baby) sino que además, para aquellos que sostienen que parece un varoncito, está bárbara!

El coprotagonista, Jeffrey Dean Morgan, está perfecto. Sonrisa. Seducción y violencia. La mezcla que hace de estas películas una gran narración.

No es la mejor película de terror que vieron. Como nos suele suceder a los que gozamos alguna vez en las noches de la tele de 4 canales, de los clásicos de Lee y Cushing, nos sabemos poseedores de un bagaje que nos hace pensar que ya vimos todo. Aunque hay giros nuevos, nuevas maldades, algunas osadías más.

Tiene algo de ritmo televisivo, no es menor, ayuda a llevarla.

Es correcta. Le hace justicia al género.

Safe House


Safe House

Está bueno cuando Denzel Washington hace de negro. Está muy bueno.

Es que este negro que parece blanco, tiene un registro actoral y un repertorio que es más que interesante. Filma mucho, pero por lo general elige muy bien sus apariciones (en contraposición con Nicolas Cage por citar un solo ejemplo) y le dan la posibilidad de lucirse y hacer que las películas en las que trabaja, también se luzcan.

El director es sueco, muy joven y se llama Daniel Espinosa (hay que hacerse preguntas ahí) y lleva muy bien esta historia que el bueno de Denzel conoce como nadie.

Un agente de la CIA encargado de una de esas casas secretas en las que, si es requerido, guardarán a un peligroso asesino buscadísimo sin que nadie sospeche adónde está.

Ryan Reynolds, ascendente cara y buen talento para la diversidad, si pensamos que fue Linterna Verde y fue el playboy de las excelente Change Up, gran comedia de la nueva comedia americana. Reynolds será un agente de esos que tienen como misión, el cuidado de esa casa en Sudáfrica, a la que nunca (eso cree) llegará un “invitado”, un súpercriminal escondido de los ojos de todo el mundo para que el lo cuide.

En eso pasan sus días, soñando con un traslado que lo saque del tedio y lo haga cambiar un poco de aire. Enamorado, poco activo, serán días de calor y nada atractivo a la vista hasta que le anuncian que están, efectivamente, guardando a uno de los peligrosos. Al más buscado y más peligroso ex agente de la CIA pasado de bando.

Una leyenda, una figurita de todos los libros que leyó en su preparación. Claro, Denzel.

Empezará en ese momento la acción en serio.

Mercenarios que también buscan a Denzel, intentarán secuestrarlo de la casa segura, y matarán a todos, menos al dúo, que empezarán justo en ese instante una escapada increíble. Huyendo de los mercenarios, de las distintas policías, y de la propia CIA y sus internas.

Este conflicto, el de los propios jefes de la organización, será un relato paralelo muy creíble, muy actual, y muy bien desarrollado. En la piel de un dúo actoral muy interesante, compuesto por la bellísima Vera Farmiga y el muy irlandés Brendan Gleeson, llevarán al límite de la muerte y el pellejo sus conflictos de poder y de dinero e influencias.

Todo se cuestiona a medida que pasan los minutos, y los que creemos buenos ya no lo son tanto y los malísimos se ablandan.

Hay una aparición celebrada del gigante Rubén Blades, que hace de un falsificador muy sofisticado, amante de los grandes vinos, que vive en medio de una enorme villa en Ciudad del Cabo.

No da respiro la película, una vez que salen de la casa, todo puede pasar. Tiene que esconder al detenido, pero no tiene donde hacerlo, por lo que el desafío será esconderlo a la vista de todos. Seguido por la implacable tecnología de la CIA y sus satélites y los traidores.

Es interesante como entretenimiento, y además nos deja eso de que los paladines de la justicia no son tan buenos como dicen ser y entre ellos hay, como en cualquier bolsa de gatos, de todo.

El final también es interesante, Reynolds consigue su asenso, casi no quedan vivos ninguno de los que empezó la película, pero si sobrevive el jefe de todos. Y no se las va a llevar de arriba. Hay datos, un pendrive diminuto que Denzel guardó todo el tiempo escondido en su cuerpo, con datos como para que varias cabezas rueden.

Y rodarán.

Bien hecha, buena acción, creíble, bien actuada. Se puede ver.

Man on a Ledge


Man on a ledge


Encerrado en una cabina de teléfono, puestos al límite, escapando, esta es una película de desesperados que necesitan llamar la atención.

Vamos a saber demasiado rápido qué es lo que verdaderamente está sucediendo, que no todo es como parece, y esto le quita algo de suspenso y enganche (o bastante para ser precisos) y entonces lo que promete ser un buen entretenimiento se transforma en algo solo correcto.

Director novel, tiene a sus disposición un elencazo, y esto es, quizá lo mejor de la película.

Repasamos, Sam Worthington, que viene medio de racha con Avatar y Furia de Titanes, está muy bien, pero no se termina de creer su personaje de malo que se transformará en bueno. Lo siguen, Elizabeth Banks (que hace de todo y bien) Jamie Bell como su hermano que será quién ejecute lo que necesita hacer para salvar su nombre y su pellejo mientras él los distrae desde la cornisa del hotel en el que acaba de registrarse. Jamie es el niño maravilla que encarnó a Billy Elliot en la hermosa película de Stephen Daldry.

También está Ed Harris, que aporta un rol de un gran hijo de puta millonario que es capaz de cualquier cosa, pero está tan caricatura que se aleja de lo que es capaz de hacer (hizo Pollock! Por Dios!!) y Edward Burns.

No hay mucho más para contar. Es corta, lo que es muy bueno. Pero no hay tensión narrativa. Nos vamos a dar cuenta muy rápido que lo que este hombre que se registra en una habitación de hotel para plantarse en la cornisa de su ventana, traerá una historia para revertir.

Las actuaciones son buenas. Los momentos de tensión son pocos y en general no son creíbles.

Columbus Circle


Columbus Circle


Es una esquina que se ha transformado en los últimos 10 años en un rincón del Central Park en Nueva York, se fue transformando hasta convertirse en una zona exclusiva y cara. De edificios corporativos y casas para vivir de mucha jerarquía.

Una noche, uno de los edificios se convulsiona porque una de sus habitantes, una señora de mucha edad pero de vitalidad y sociabilidad, se muere de manera sospechosa.

Nadie sabe qué pasó exactamente y hay muchas dudas, por lo que la policía comenzará a intervenir.

La investigación avanza y hay que ver a los vecinos, los que viven al lado, enfrente, en departamentos muy sigilosos.

La habitante del departamento de justo enfrente al de la señora que ha muerto, resulta ser una misteriosa mujer, que nunca, nunca nunca, sale del departamento. Hace años que se comunica con el encargado solo a través de sobres que desliza por debajo de su puerta.

Los actores no son de primer cartel, la trama puede ser por momentos una trama solo televisiva, pero funciona.

No hay relieves, no hay sorpresas, todo está como demasiado marcado.

La dueña del departamento de enfrente será la hija de un magnate muy millonario, dueño de un imperio que todavía rinde sus dividendos, pero que, por motivos personales, decidió desaparecer cuando era una niña y no volvió a ver la luz.

Solo sabe la verdad un médico, amigo de sus padres, encarnado por el cada vez más parecido a su padre y a su hermano Beau Bridges, que iremos viendo que quiere salir del papel en el que lo ha puesto la vida y las circunstancias y querrá un poco más del dinero que le asignan por el trabajo.

Armará una trama interesante, con engaños sucesivos para hacer que toda la fortuna cambie de manos.

Pero las cosas se pondrán pesadas, se irán sucediendo errores y fallas y al final, la policía (el que investiga entiende todo lo que pasa) guiñará un ojo, los malos morirán o irán presos, y la pobre niña rica recuperará la libertad, con dinero pero con otra identidad.

Muy obvia.

De tan obvia, puede ser aburrida.

21 Jump Street


21 Jump Street


Los directores son los mismos de la enorme Lluvia de Hamburguesas, que ya comentamos acá. Es animación, pero la estructura de esta película también sigue esos parámetros.

Dos estudiantes de la academia de policía, que por sus aspectos juveniles son enviados a la secundaria para infiltrarse en una red que distribuye en los recreos una nueva droga sintética muy agresiva.

Le tocará al dúo protagónico Jonah Hill (por Dios lo que se está transformado este actor!) y Changing Tatum, cambiar sus roles históricos y meterse de nuevo en el ambiente colegial.

Y sucederá lo que hará que el relato crezca y ponga divertido. El gordo, al que todos gozaban (si, Jonah) será ahora un imán para todos y el galán de los días de clase, será ahora un nerd que descubrirá que no era tan mal estudiar y que desperdició mucho tiempo cuando era chico.

Serán reflexivos, experimentarán cambios en sus conductas, se sentirán bien con sus nuevos roles, serán tiempos de revancha, pero por sobre todo este proceso hay comedia. Y comedia de la nueva y buena.

Lo harán bien. Está bien la resolución de todos los niveles de la trama y las situaciones están bien logradas. De todas maneras, admirador de la nueva comedia americana como soy, esta no terminó de convencerme.

No creo que sea porque no estoy en el target destinatario principal del film, es decir, no es para adolescentes, no es para grandes, no es para chicos, se queda un poco corta en todos los aspectos.

Jonah Hill es un extraordinario actor, que está creciendo, que está cambiando su aspecto, que ha bajado mucho de peso, que gana en dramatismo y gana en profundidad en sus interpretaciones, y es quizá lo mejor que ofrece esta propuesta.