domingo, 22 de julio de 2012

Safe House


Safe House

Está bueno cuando Denzel Washington hace de negro. Está muy bueno.

Es que este negro que parece blanco, tiene un registro actoral y un repertorio que es más que interesante. Filma mucho, pero por lo general elige muy bien sus apariciones (en contraposición con Nicolas Cage por citar un solo ejemplo) y le dan la posibilidad de lucirse y hacer que las películas en las que trabaja, también se luzcan.

El director es sueco, muy joven y se llama Daniel Espinosa (hay que hacerse preguntas ahí) y lleva muy bien esta historia que el bueno de Denzel conoce como nadie.

Un agente de la CIA encargado de una de esas casas secretas en las que, si es requerido, guardarán a un peligroso asesino buscadísimo sin que nadie sospeche adónde está.

Ryan Reynolds, ascendente cara y buen talento para la diversidad, si pensamos que fue Linterna Verde y fue el playboy de las excelente Change Up, gran comedia de la nueva comedia americana. Reynolds será un agente de esos que tienen como misión, el cuidado de esa casa en Sudáfrica, a la que nunca (eso cree) llegará un “invitado”, un súpercriminal escondido de los ojos de todo el mundo para que el lo cuide.

En eso pasan sus días, soñando con un traslado que lo saque del tedio y lo haga cambiar un poco de aire. Enamorado, poco activo, serán días de calor y nada atractivo a la vista hasta que le anuncian que están, efectivamente, guardando a uno de los peligrosos. Al más buscado y más peligroso ex agente de la CIA pasado de bando.

Una leyenda, una figurita de todos los libros que leyó en su preparación. Claro, Denzel.

Empezará en ese momento la acción en serio.

Mercenarios que también buscan a Denzel, intentarán secuestrarlo de la casa segura, y matarán a todos, menos al dúo, que empezarán justo en ese instante una escapada increíble. Huyendo de los mercenarios, de las distintas policías, y de la propia CIA y sus internas.

Este conflicto, el de los propios jefes de la organización, será un relato paralelo muy creíble, muy actual, y muy bien desarrollado. En la piel de un dúo actoral muy interesante, compuesto por la bellísima Vera Farmiga y el muy irlandés Brendan Gleeson, llevarán al límite de la muerte y el pellejo sus conflictos de poder y de dinero e influencias.

Todo se cuestiona a medida que pasan los minutos, y los que creemos buenos ya no lo son tanto y los malísimos se ablandan.

Hay una aparición celebrada del gigante Rubén Blades, que hace de un falsificador muy sofisticado, amante de los grandes vinos, que vive en medio de una enorme villa en Ciudad del Cabo.

No da respiro la película, una vez que salen de la casa, todo puede pasar. Tiene que esconder al detenido, pero no tiene donde hacerlo, por lo que el desafío será esconderlo a la vista de todos. Seguido por la implacable tecnología de la CIA y sus satélites y los traidores.

Es interesante como entretenimiento, y además nos deja eso de que los paladines de la justicia no son tan buenos como dicen ser y entre ellos hay, como en cualquier bolsa de gatos, de todo.

El final también es interesante, Reynolds consigue su asenso, casi no quedan vivos ninguno de los que empezó la película, pero si sobrevive el jefe de todos. Y no se las va a llevar de arriba. Hay datos, un pendrive diminuto que Denzel guardó todo el tiempo escondido en su cuerpo, con datos como para que varias cabezas rueden.

Y rodarán.

Bien hecha, buena acción, creíble, bien actuada. Se puede ver.

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