domingo, 28 de julio de 2013

Identity Thief


Identity Thief


Los seguidores de este blog ya saben que me gusta mucha la nueva comedia norteamericana. Heredera de gigantes (Mel Brooks, Woody allen, Jerry Lewis) esta nueva raza de directores, guionistas y actores es tan buena como la que disfrutamos en los años 70 y 80, pero con la lógica y cuidada sintonía con las obsesiones, preocupaciones y situaciones hilarantes de nuestros días.
Con ese tono extraño tan judío de poder reírse de uno mismo, y en esa tradición que también (homenaje a Jerry Lewis) se permite el humor físico, esta película, aunque no tan graciosa, viene a instalarse en esa línea de Horrible Bosses o Cedar Creek Convention.
Y no es casual que sea el mismo director de “quieres matar a tu jefe” (que está preparando la segunda parte) y tampoco es casual que el protagonista masculino sea el bueno, el muy bueno Jason Bateman.
Este es quizá uno de los rostros menos graciosos, menos hilarantes, uno de los que seguramente podemos situar en situaciones románticas, o dramáticas sin inconvenientes, pero que puesto a hacer reír, es imbatible. Es que como en las películas de Hitchcock, Bateman es el rostro ideal para componer al tipo que, de la nada, se ve envuelto en una situación de difícil resolución y que parece un pozo que no tiene fondo, y mientras cae, nos regala sus caras, sus gestos de hombre común desesperado, sus guiños a un espectador que seguro ya lo conoce.
No en vano es uno de los protagonistas de Arrested Development, la serie de culto de esta nueva comedia norteamericana, y uno de los rostros que podemos reconocer en los grandes títulos de este rubros desde hace ya varios años (Juno, Up in the air).
Y el director también es un especialista (Modern Family, The Office, Parks and recreation) Seth Gordon es un especialista.
Bateman es Sandy Patterson, y ese nombre ambiguo le traerá problemas. Una mujer desagradable, mala, muy mala, le robará la identidad en la otra punta del país, consumirá todos su crédito y lo meterá en tantos problemas como se puedan imaginar.
A punto de perderlo todo, pero sin posibilidad de demostrar nada, en un sistema judicial que requiere de mucho más que un buen pasado para nos ser considerado el peor de todos y donde todo se puede derrumbar muy rápidamente, decide ir a buscar al origen de todos sus males y traerla a comparecer con todos, con sus jefes, con su familia, y con la justicia.
Así emprenderá un viaje cruzando todo el país con su ladrona de identidad.
Y como ya sabemos de antemano, ese viaje (como el de Seth Rogen y su madre Barbra Streisand, o el de Steve Martin y John Candy) estará lleno de situaciones bizarras, conocimiento mutuo y hasta cariño en medio de tanto desastre.
Y está bien contada!
La película no desperdicia nada de las situaciones de carretera, de auto y de antagónicos. Tanto, que a pesar de que no nos sorprende, tiene giros interesantes en la manera de encarar la relación que se va dando entre los protagonistas y sus miserias.
Por un momento perdemos un poco de vista que estamos viendo una comedia de la nueva ola, de la nueva camada de comedias gringas, y nos dejamos llevar por una historia que está basada en la fuerte personalidad de los personajes centrales y sus circunstancias.
Es buena.
No es hilarante.
Tiene sutilezas y homenajes.
No esperen más que entretenimiento.
Algo que el cine puede darnos y lo hace bien.

The lone ranger

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The Lone Ranger



Johnny Depp es y será Jack Sparrow.
No estoy diciendo que no puede hacer otras cosas, claro que no, tiene y mucho bueno en su haber, pero su vínculo con Disney es Jack Sparrow, y lo que haga tiene olor y señas del valiente capitán del Perla Negra.
Y este personaje que compone, que es el hilo conductor de la historia, el indio que acompaña al llanero valeroso, Tonto (Toro para los de más de 40) es un Jack Sparrow prestado a otra superproducción que dudo tenga destino de saga.
Está bien contada. Tiene acción como si fuera Misión Imposible, siempre es un gran desafía trasladar esas coreografías de tiros, explosiones, persecuciones y belleza a otro tiempo, pero la industria lo logra.
Qué queda de aquella serie que veíamos en blanco y negro, “no siempre se esconde un bandido detrás de una máscara…”? Nada, o muy poco, la sombra de los personajes que conocimos y un protagonismo invertido de la pareja central.
Porque si para nosotros era “el llanero y Toro” para los chicos hoy será Tonto y el llanero, sin dudas.
Grandes trabajos, a la altura, de William Fitchner y del enorme Tom Wilkinson como la pareja de malos, y correctos el resto.
La película no nos ofrece, y lo podría haber hecho, ninguna explicación sobre lo que vimos, ningún guiño para los adultos acerca de la serie de la tele, solo es una referencia, un título para poder mostrar el talento histriónico de Depp y sus máscaras recargadas.
La historia es simple, muy clásica, y ese es un buen favor que nos hacen los productores. Pero creo que la principal debilidad es ese posicionamiento, como va para un público muy joven que no tiene memoria de quién es el llanero en las tardes de la televisión de sus padres, no hay compromisos con contar y describir a los personajes, pero tampoco llega a los padres, ya que, sabiendo que van a ir de cabeza a acompañar a sus hijos, no le ofrece (como han hecho otras nuevas versiones de viejos clásicos) ninguna referencia a su pasado.
Está a mitad de camino de todo.
Me quedo con Jim West, cuando la refrescaron.
Falta ahora The Rifleman.

The Incredible Burt Wonderstone


The Incredible Burt Wonderstone



Es una historia de magos.
Como las tres o cuatro que nos hicieron emocionar hace unos años (El Ilusionista por ejemplo) pero en clave de comedia.
Y está protagonizada por enormes talentos de la comedia.
Steve Carrell, Jim Carrey, Steve Buscenmi, Alan Arkin…
Todos componen máscaras relacionadas con el mundo de la magia y están muy bien.
Carrell es Wonderstone, un chico despreciado en el colegio que encuentra en una caja con trucos de magia, su manera de escapar para siempre de ese lugar de perdedor golpeado en el que sus compañeros lo han puesto desde siempre.
Y escapa con la ayuda de un amiguito, que se convertirá en su socio para conformar la pareja central de atracciones de un importante casino y hotel de Las Vegas (regenteado por el recién fallecido James Gandolfini) durante más de 10 años.
Su acto es clásico, y repetitivo, usan trucos con aparatos, un guión que se repite sin parar todas las noches durante esos años y la falta de pasión y mecánica y mucho dinero y poder que tiene un personaje que se sabe todopoderoso (Carrell) y el amigo que siempre fue su partenaire (Buscemi).
Divo, superstar, insportable, Carrell no está dispuesto a bajarse de un pedestal de estrellato y de fama hasta que sobreviene una tragedia.
Un día, por casualidad, se cruza en la calle con un mago callejero, un nadie, pero que hace cosas desafiando todos los límites.
Una parodia increíble (lo mejor de la película) de Chris Angel.
Un descerebrado que puede aguantarse la orina por días enteros con tal de satisfacer a su público. Todo muy televisivo y muy exagerado.
Este es quizá el mejor encuentro de la película, y está muy bien explotado.
La lucha entre los dos magos es de alto voltaje cómico, aunque siempre tendremos la sensación de que a la película le falta algo, ángel quizá.
Está todo demasiado prolijo, los personajes son lo que esperamos y sus composición, divertidas, no dejan de ser parodias bien armadas de una realidad que podemos ver en programas sobre magos.
Pero quizá sea la historia, la anécdota, lo que no termina de sorprendernos.
Aunque el giro final de la historia sí está a la altura de la promesa, con semejantes actores, algo en el medio del relato hace que perdamos la atención y no sepamos para dónde vamos.
Carrell desafiado por Carrey, no puede aggiornarse, no puede salir de ese personaje soberbio y estúpido en el que se convirtió merced a la fama y a los billetes, y en un acto de irracionalidad rompe todo, la sociedad y la amistad y su show de tantos años.
Repentinamente si un centavo, deberá bajarse de todos sus pedestales, prestar atención a lo que lo rodea, y literalmente empezar de cero.
Tan de cero, que uno de los pocos trabajos estables que consigue (después de trabajar en un supermercado con trucos de magia para probar las bondades de un detergente para la ropa) es en un geriátrico, donde descansa de sus días de gloria el mago que estaba estampado en la caja de trucos que le reglaron para cambiar su vida.
Un guiño del destino que una vez más lo ayudará a salir de lo más bajo.
La película, quizá por los actores, por lo que sabemos que pueden dar, es un buen entretenimiento pero no más que eso.
Su director, Don Scardino, es un clásico director de series de TV, y eso se nota en la factura, pero también en la falta de profundidad.

domingo, 14 de julio de 2013

The Call


The Call



Vértigo. Es eso lo que tiene esta película, el vértigo que imponen las tecnologías, las grandes ciudades. La protagonista contempla desde la terraza del edificio que alberga a las fuerzas de intervención de emergencias de la ciudad (entre nosotros, qué lejos estamos de eso como ciudad) a una de esas típicas imágenes aéreas de las grandes orbes, muchas lucecitas, ruidos de sirenas, rumores lejanos, ventanitas de edificios iluminadas, y nos va metiendo en la cabeza de una operadora de los servicios del 911, que puede ver la miseria y el peligro en ese escenario en el que nosotros solo vemos lucecitas.
Del director Brad Anderson (que además de su filmografía muy personal tiene en su haber la dirección de capítulos de series de culto como The Killing, Treme, Fringe o Alcatraz) esta película que vino a presentar hace pocos meses su protagonista (hermosa Halle Berry) a Buenos Aires, es uno de esos relatos chiquitos, en los que estoy seguro vamos a adivinar casi todo, pero que aún así nos dejan atornillados en la butaca.
Desde que arranca no hay respiro, y el gran dilema que se plantea es hasta dónde llega la responsabilidad, el involucramiento de esas voces anónimas que, segundo a segundo toman esas llamadas desesperadas.
De eso hablamos, de la desesperación de la vida en la ciudad, de las soledades, de los límites, de los horrores anónimos.
El personaje de Berry atiende una noche una llamada. Se trata de una adolescente en peligro, la llamada será una “bad call”, una de esas que no terminarán bien, y hará una muesca en la psiquis de la protagonista. Siente que en algún lugar podría haber hecho más para salvarla.
6 meses después, alejada del trajín diario, se convierte en una entrenadora de los novatos, una experimentada que les cuenta todos los secretos de los llamados, los viernes son el infierno, los domingos los suicidios, les cuenta.
Y una llamada que no pueden manejar será su vuelta al centro de la escena, se involucrará de nuevo y lo hará de manera impecable.
Ahí está lo bueno de la película, como en la mítica Sorry, wrong number protagonizada por Barbara Stanwyck, todo gira alrededor de una llamada que no puede contarse, nosotros sabemos lo que pasas del lado de la comunicación en donde está el peligro, pero no lo saben en la oficina de emergencias, y en esa tensión se basa el relato.
Con una participación mínima pero contundente de Michael Imperioli (Los Soprano) y buenos actores de reparto (el malo es malísimo) la película tiene un muy buen ritmo y es lo que la hace buena.
Hasta ahí, buena a secas, pero no es poco.
El final es muy para la tribuna. Pero es el que eligieron.

sábado, 6 de julio de 2013

Guerra mundial Z


Guerra Mundial Z



Es viernes a la noche, la semana no fue de las más fáciles y el refugio en el cine siempre funciona.
Hay que elegir bien en esas circunstancias, uno se quiere distraer. Y la cartelera tiene de todo, a horas de comenzar las vacaciones de invierno la oferta es buena.
Guerra mundial Z se destaca entre el montón. Hay buena cantidad de gente pero ya no lo de sus primeros días de exhibición, hay buenas críticas!!!! Y las últimas cosas en las que Pitt se involucró realmente estuvieron bien, algunas de ellas están reseñadas en este blog.
Pero esta película… qué buen ejemplo para confirmar una vez más y por si hiciera falta que no siempre con mucha plata se puede hacer algo bueno.
Para empezar, el guión es anodino, falto de suspenso, de momentos en los que es el espectador el que tiene que decidir, no hace ningún esfuerzo por hacernos parte de la tensión narrativa.
Simplemente porque no hay tensión narrativa!
Hay un mal que afecta con rapidez inusual a la población mundial, están casi todos infectados, no se tarda nada en convenir que se trata de algo relacionado con los “no muertos”, hay un científico, hay una familia de ese científico que tendrá que deberá dejarlo partir al peligro para cumplir con su deber y no hay casi nada más.
Es que llegará rápido y por un artilugio de guión muy forzado a descubrir qué es lo que pasa, y también descubrirá (muy pero muy a prueba de gringos masticadores de pochoclo a los que hay que señalarles de manera muy explícita por dónde va la cosa) por dónde viene la solución. Todo en medio de los ataques de los temibles zombies.
Lo mejor que tiene la película está, claro, en los efectos especiales, entre los que destaco el sonido, esa cosa rara y gutural mezcla de ruido de huesos que se acomodan y gorgoteos que hacen los despreciables que logra que cada aparición de ellos en la pantalla sea revulsiva.
El director tiene buenas cosas en su cosecha, la increíble Mosters Ball con la entonces no revelada Halle Berry, una de las de Bond, Más extraño que en la ficción, con Hoffman y Will Ferrel, es decir, un repertorio amplio y mucho oficio.
Es producción de Pitt, y por si estaban preocupados ya debe haber recuperado todo lo que puso, ya que el éxito de estas cosas está asegurado. Pero creo que valía la pena un esfuerzo más, algo que vaya un poquito más allá de los efectos y de eso de sacarse la historia de encima lo más prolijamente posible, para que se vean esos efectos monumentales.
Pero nos merecemos un poco más
Como detalle adicional, la esposa de Pitt la encarna la inclasificable Mireille Enos, para los fanáticos de la serie la detective Holder de The Killing, y es un buen guiño para los que amamos la serie.
Y a uno de los cientoficos lo encarna Peter Capaldi! Otro hallazgo de las series, en este caso de la buenísima serie inglesa The Hour, sobre un noticiero de la BBC en los finales de los años 50.
Dos curiosidades y lujitos en el elenco.
Pero no mucho más.
Nunca me gustaron las películas de zombies, y lamentablemente, no pude romper el maleficio.

Le Guetteour


Le Guetteour


Dirigida por Michel Placido (un prolífico actor, escritor y director europeo, nacido en Italia pero de clase y trayectoria comunitaria) en Le Guetteour (que es el sereno en francés) nos topamos con lo mejor del género por los mejores artesanos de su producción.
Es una historia sin vueltas, sin artilugios de ninguna especie, llana, en la que a partir de una pesquisa para llegar a unos ladrones de banco muy exitosos, un francotirador desbaratará los planes del policía a cargo del operativo (magistral Danie Auteuil) y a partir de ese instante (filmado con una tensión increíble) la búsqueda de los cómplices, las chicanas de la banda, el botín, y todo lo que nos imaginamos que sucede en una banda que se desmadra.
La historia está bien contada, y los personajes secundarios son personajes de naturaleza marginal, pero todos muy sólidos, que irán hilvanando los dobleces de un grupo en apuros, y con la traición fñacil.
Pero también sobresale el pasado del inspector Mattei (Auteuil) que tiene un hijo en el ejército vinculado con alguno de los malvivientes.
Más allá de los alcances de un guión bien llevado, lo bueno es el tempo de la producción francesa de cine policial. Rara vez es malo.
Es cierto, hay una morosidad, un devaneo, una profundidad inusual, pero también hay un trabajo actoral especial y una violencia bien filmada (sin sangre que sobre) al servicio siempre de la historia.
No sorprende, aunque mantiene la atención y la tensión, pero está muy bien resuelto todo, como para seguir reafirmando que son buenos en lo que hacen.

Welcome to de Punch


Welcome to the Punch


Policial inglés. Si, policial inglés.
No hay prejuicios, hubo buenos. Pero no es este el caso.
Es una historia pretenciosa. La dupla actoral protagonista es lo que salva algo de la hora y media larga que dura.
James MacAvoy, el chico galés que filma tanto y tanto (Penélope, Wanted, la de la conspiración para matar a Lincoln) es un policía joven e idealista que persigue sin descanso a un malo malo malo, que protagoniza en este caso ;ark Strong, si, que siempre hace de malo, un buen actor inglés de papeles no tan destacados lamentablemente en la industria.
El malísimo un día escapa de un espectacular robo de banco, y en la salida, le pega un tiro en la pierna a su perseguidor.
El perseguidor persigue, claro, y no escucha lo que le dicen, es joven, piensa que puede solo, pero en ese tiro en la rodilla que lo marcara de por vida, se entera que no puede todo y mucho menos solo.
El malo se va lejos. Tiene mucho dinero como para preocuparse por tonterías, y un día, con una llamada telefónica que le hace su hijo, que sigue en Londres, deberá volver para salvarlo, aunque no llegará a verlo con vida.
El joven, que a partir de su rodilla rota cambió sus hábitos, tiene la chance de vengar lo que le pasó. En definitiva es un especialista en ese tipo que vuelve. Lo conoce demasiado bien.
Pero a medida que la historia avanza, se entrelazarán las corrupciones policiales, sus jefes estarán envueltos, será nuevamente el némesis del malo, y habrá un giro de la historia que los hará pelear del mismo lado, los buenos no son tan buenos y requieren de fuerza más inteligente para ser combatidos.
Si lo contamos así el guión es prometedor. Pero hay algo en esta historia, quizá la falta de tradición inglesa para los policiales, el afán permanente por parecerse a los americanos, con efectos especiales y climas prefabricados, algo falla, y falla mal.
Y la historia que prometía cuando nos la cuentan, fracasa en la narración cinematográfica. Y fracasa mal.
Porque hay cabos sueltos, porque es obvia, porque no nos terminamos creyendo nada de lo que los actores componen (y eso que son buenos) porque el elenco es muy pero muy desparejo, en fin, sobran las razones para defraudarse.