jueves, 31 de diciembre de 2015

Bridge of Spies

Bridge of Spies



Hace unos meses estuve en Berlín, Checkpoint Charlie, las historias de la ciudad partida, el muro, la dominación, la repartija tras la guerra, la reconstrucción.
Caminando, leyendo, sacando fotos, hay en muchos costados de la ciudad, más allá del sol y de la luz y los grafitos multicolor, una sensación de gris. De viejo escondite. De transgresión.

Para disfrutar de este nuevo opus del tándem Spielberg/Hanks hay que tener información previa. Digo para disfrutar, porque la película se puede ver sin esa información igual funcionará. Pero sabiendo algo de esos años de fines de los 50 y principio de los 60, años en los que todos los días parecía que estallaba la guerra nuclear entre Rusia y Estados Unidos, se disfruta mucho más.

Porque Spielberg no solo hace una excelente reconstrucción de época, sino que nos mete de lleno en un aspecto poco conocido de la guerra fría, varias veces insinuado, graficado en películas, pero poco visto, la negociación de gente.

Cómo era la negociación y entre quiénes, para que un apresado en un país se trafique por otro del otro lado, en qué condiciones y por qué se hacía.

La historia entonces es interesante. Revisa otro costado. 

Un abogado exitoso, que se dedica a cerrar casos de seguros en un estudio grande de Nueva York, es elegido por sus colegas para defender a un espía ruso recién capturado por el FBI.

Hay que asegurar y mostrar al mundo que no somos como ellos, que podemos ofrecer garantías de un juicio justo, y entonces lo llaman.

Duda, no quiere, pero todos lo convencen.

Lo que nadie imagina es que va a nada menos que intentar hace su trabajo de la mejor manera!

Y entonces, ese abogado prestigioso al que todos querían, se va transformando poco a poco en un defensor de comunistas.

Logra mejorar la pena del ruso y se gana la antipatía y el repudio de su comunidad y sus colegas.

Hasta que, por esa capacidad demostrada, el gobierno lo envía a negociar en secreto, el intercambio de prisioneros, por un piloto norteamericano que había sido capturado luego de eyectarse de su avión.

En esos momentos, en el arte de su difícil negociación, está la belleza de esta película.

Nada que nos vaya a cambiar la vida. Una historia de esos años grises, bien actuada y bien contada.

Hanks es un ícono, pero no actúa como ícono, es capaz de recrear sus personajes y hacerlos creíbles, algo que pocos de su estatura están dispuestos a hacer.

Y la sutileza con la que la película está contada, las escenas recreadas en una Berlín semidestruída y empezando a hacer su famoso y vergonzoso muro, son producto de la sabiduría de Spielberg, que sigue filmando como un virtuoso.

Está basada en una historia verídica.

Spielberg cada tanto revisa la historia y encuentra estos héroes para ponerlos en su lugar en la historia.

Un abogado que, con su capacidad negociadora y su amor propio y patriotismo y valores, negoció por personas, y vaya si lo hizo bien.

Spectre

Spectre



O lo última de Bond, James Bond. O la saga continúa o más y más millones que salen de la pantalla.
Es rara esta última etapa del legendario agente 00. Porque tiene que apuntalar, según este humilde y consuetudinario mirador de películas, al peor de los actores que lo interpretaron!
Daniel Craig es inexpresivo, petiso, demasiado pálido, habla poco, dice menos, y ni sus muecas ayudan.
Entonces se recurre al resto, como los cantantes que son perros aullando en vivo y suenan bárbaro en los discos.
Acá hay de todo.
Pero sobre todo hay mucha plata. Mucha industria. Mucho merchandising, marcas y turismo.
Pero también hay actores y un director capaz.
Entonces, digamos, se soporta y se deja ver.
Y también agrego, es el Bond de estos años que nos tocan. Tiene que ser distinto que el de Connery en los 60 y el de Moore en los 80. 
No se los puede comparar, sencillamente porque el mundo es distinto, los gustos de todos nosotros cambiaron, la tecnología y los autos.
Pero lo que no cambió son la ironía, los fabulosos lugares comunes que tiene la franquicia, y el lío en el mundo.
Spectre se apoya en un gran director, Sam Mendes ya hizo Belleza Americana, El camino de la Perdición y Skyfall de la serie. Ya se sabe que sabe hacer este tipo de grandes películas con grandes presupuestos.
El guión está muy bien esta vez, la historia se puede llevar sin la necesidad de rebusques de la trama y es hasta verosímil el hecho de que las centrales de inteligencia de los principales países de la tierra estén pensando en colaborar contra enemigos comunes.
El resto, lo que ya sabemos que va a suceder, no defrauda. Sucede!! 
Bond dirá lo suyo (Bond…James Bond) sobrevivirá varias veces a la muerte segura, en una de esas zafadas se acostará con la más linda sin que lo veamos (por supuesto, está bien que guarden esos secretos) habrá armas sofisticadas, gadgets hechos por Q, bellezas, buena banda de sonido y malos muy malos.
Es decir, la película desde ese punto de vista es fiel, fiel a lo que esperamos ver.
También estarán las ciudades y sus paisajes y la ironía británica. El estoicismo ante la catástrofe, que hace que lo veamos apenas sacudirse el polvo después de demoler una manzana entera de un barrio Mexicano.
Salvo Craig, todo está bien.
Y todo está bien para rodear a Craig.
Entre el elenco, hay un puñado de actores británicos que son siempre garantía, Ralph Fiennes, que es M ahora, Ben Whishaw, ascendente actor que vimos en El Perfume con D Hoffman y es el protagonista de la muy buena serie de la BBC The Hour, que ya revisamos en este blog. También está Andrew Scott, otro buen actor que vimos componer al quizá mejor Moriarty de la historia de Sherlock Holmes en la pantalla en la excelente serie también de la BBC.
Y las bellezas, Mónica Belucci que desborda la pantalla y la belleza extraña de Lea Soydoux, que reventó Europa con la vida de Adele y ya vimos en una d ella saga de Misión Imposible.
Y el malo, que siempre tiene que ser la contrafigura potente, es en Spectre, muy potente, actualmente mucho más sólido que Craig, es nada menos que Christoph Waltz.
En fin.
No se van a defraudar porque está todo ahí.
Hay también una hermosa persecución por las calles de Roma entre una máquina inglesa y una italiana. Que vale la pena.
Todo encaja en lo que esperamos.
Larga vida a la familia Broccoli, dueños ufanos de una franquicia cincuentenaria.
Algo extraño en este mundo de cosas efímeras.

sábado, 26 de diciembre de 2015

Los casos del departamento Q

Misericordia y Profanación


Son dos novelas exitosas, aclamadas en el mundo nórdico desde donde hace tiempo descubrimos vienen de los mejores momentos de las series de investigación y policiales.

Esos mundos grises en donde las puestas en escena son terribles por lo frías y descarnadas, por lo crueles, y en donde ni el idioma nos ayuda a ponernos cómodos.

Jussi Adler-Olsen es el creador de 5 novelas muy vendidas en Dinamarca, protagonizadas por un inspector que hace honor al género, desaliñado, con pasado sombrío y atormentado.

Carl Mork, interpretado por Nicolaj Lie Kaas (a quién ya habíamos visto interpretar a un inspector similar en la tercera temporada de Forbrydelsen) es un policía que no sonríe, cuyo pasado de abandonos y de violencias lo hace ser poco apegado a las normas de la institución. Así y todo, cabrón, obstinado, es de lo mejor que ha dado el departamento central. Aunque son pocos los que querrán trabajar de compañeros.

Esta serie comienza con un flashback en el que Carl irrumpe en una casa con dos compañeros sin esperar los refuerzos que estaban en camino. En apariencia todo es tranquilo, pero de las sombras saldrá un asesino que lo herirá gravemente, dejará para siempre si poder caminar a otro de ellos y matará al tercero.

Vivirá Carl entonces con esa desobediencia en sus hombros. 

Cuando empieza Misericordia, es destinado después de 6 meses inactivos a un trabajo de escritorio. Le asignarán un sótano lleno de archivos de casos viejos, de los últimos 20 años, que deberá revisar solo para clasificar.

Le asignarán un compañero (Assad, un hallazgo) y así empezarán a revisar cajas. A disgusto claro.

Hasta que, en los primeros minutos de esta tarea nada desafiante descubre un caso cerrado hace 5 años que llama su atención. Una jóven política en ascenso que se suicida arrojándose de un Ferry.

A medida que comienza a desentrañar los textos de los que investigaron, las fotos, los horarios, se irá descubriendo una trama apasionante, muy bien construida y con un desenlace insospechado.

A punto de perderlo todo por lo poco ortodoxo de esta nueva investigación, su descubrimiento final lo hará volver a ese lugar de admiración del que su fama personal lo aparta permanentemente.

Así no solo dejarán que el departamento se consolide, le darán más recursos para la segunda película, que es el segundo libro, Profanación. En el que investigarán, también por el azar de un dato del presente que los lleva a buscar en los archivos, el brutal asesinato de unos mellizos 20 años atrás.

Dos buenas películas de una saga de 5. No tienen el formato serie clásica. Están hechas con demasiado detalle cinematográfico, aunque sabiendo que hay 5 libros, solo hay que esperar que lleguen.

Reafirma la admiración por la ductilidad y maestría con la que los nórdicos abordan este género.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Self/Less

Self/Less



La ciencia ficción no siempre logra transferir la magia de las ideas, de los conceptos, de las sensaciones, del papel a la pantalla. Se recurre por lo general a ser más agresivos desde la realización, ahora que con las técnicas todo es posible.

Pero hay cuestiones que no se pueden transmitir solo con tecnología.

En esta película, bien dirigida, bien actuada o al menos actuada con corrección, nos encontramos con uno de esos casos en los que, estoy convencido aún sin haberlo siquiera visto, el libro es muy superior a la versión cinematográfica.

Un magnate de los bienes raíces agresivo como ninguno y exitoso como ninguno, enfrenta su decadencia física corroído por un cáncer igual de aguerrido.

Está en la etapa de balances, aunque se las arregla para demostrar que aún lo puede todo, y con toda su billetera a cuestas se anima a un experimento que lo atrae.

Nada menos que trasplantar su conciencia, su ser consciente, a un cuerpo sano.

Atraído por la tecnología y los argumentos de venta de los científicos que están detrás del procedimiento y con la confianza que le trasmiten, se embarca y lo hace.

Finge su muerte, y un día, se despierta y se reeduca en un cuerpo atlético y juvenil (compuesto por el familiar Ryan Reynolds)

Pero no todo será como le plantearon en el contrato, y pronto irá descubriendo que el cuerpo también tiene memoria, memoria de la conciencia que lo habitó y su circunstancia e historia. 

Y en esos cruces encontraremos lo bueno del planteo.

Para mi gusto la película entra en un berengenal policial innecesario.

Se complica en tiros y explosiones, cuando se podría haber resuelto el problema desde otra perspectiva y con otros recursos.

Es decir, como tantas veces pasa, nos encontramos con una película que, deriva en otra, de alguna manera traicionando el origen. Es llevadera entonces parece que se soporta, pero en el balance nos damos cuenta que se quedaron sin combustible. 

Para pasar el rato en casa, si no hay nada más que hacer.

sábado, 21 de noviembre de 2015

Mia Madre

Mia Madre



No hay que esperar una tarde de lluvia para ver un nuevo opus de Nanni Moretti, pero de todas maneras, es muy probable que mientras vean Mia Madre, su última entrega, algo adentro de ustedes se nuble.

Mía Madre nos sitúa en unas semanas en la vida de dos hermanos adultos, cada uno con sus cosas a cuestas, ella directora de cine y él empleado, cultos los dos, solos por la vida en cuanto a parejas se refiere, unidos por la madre que lentamente se va deteriorando en una cama de hospital.

Ahí reside la virtud de Moretti en esta narración. No hay golpes bajos, una unos pocos flashbacks y algunos sueños, pero no apela a grandilocuencias para mostrarnos la tristeza profunda y las preguntas íntimas que emanan de esos dos seres ante la segura partida de su madre.

Ella en medio de todo está dirigiendo un nuevo film, quizá una muestra de que su vida siempre estuvo en donde la energía está, su trabajo, sus cosas.

Esa relación de los hermanos con la madre, ese despedirse lento, casi como un fade out cinematográfico, los diálogos, las expectativas y lo que van haciendo mientras tanto, son todos aciertos.

Es cierto, es una película triste, pero bellamente contada, entonces la tristeza se transforma en poesía, y aún la muerte es más llevadera.

Hay claves, el latín, lengua d la que la madre era erudita, que lo explica todo de alguna manera, las frustraciones de lo que no se puede manejar, como el deterioro y el actor díscolo que interpreta John Turturro hablando italiano, como muestra de lo que está fuera del alcance cotidiano de la protagonista, ya que no puede con él a veces en sus escenas y se exaspera.

Pero también hay un solapado homenaje a "La otra mujer" de W Allen, ya que en esta su protagonista, también reconoce, en una charla casual, que no ha sido tan comprensiva con todos los que la rodean, y tampoco ha sido tan buena como ella cree.

En definitiva, un buen viaje íntimo a ese momento en la vida en el que nos damos cuenta que nos tenemos que despedir y no queremos, y repasamos todo lo vivió con la segura nostalgia de perderlo.

Una joya, hay que estar bien de ánimo para verla, y con las cuentas en balance.

SI no es así, y si tienen a la madre a mano, no dejen de llamarla o mandarle un whatsapp para decirle que la quieren. Después es tarde.

miércoles, 21 de octubre de 2015

All or nothing at all

All or nothing at all



En Los Angeles en 1971, Frank Sinatra se despidió de los escenarios con un concierto que incluyó 12 canciones, especialmente elegidas por él, para repasar su carrera. No duró mucho ese retiro, cuando volvió dos años después lo hizo a lo grande y en grandes escenarios, pero esa elección de sus temas es la columna vertebral de este muy buen documental con el que HBO celebra los 100 años de su nacimiento.

Todo o absolutamente nada es un buen título para describir esa vida de claroscuros, de estar en el cima del mundo y en el subsuelo, de amigos, amores, canciones, hijos y películas como hijos.

Frank Sinatra fue, sobre todas las cosas, el gran entretenedor. Que supo siempre adónde quería ir, a quién quería vencer o desplazar y con quién quería que lo vieran.

El documental de dos episodios de dos horas cada uno repasa toda su vida de manera no invasiva, narrado por su esposa, hijos, amigos, no recurre a la imagen de los narradores sino solo a sus voces, lo que le da un protagonismo absoluto a las imágenes, algunas de ellas buenísimas, de cada momento de la vida.

Desde la infancia (pobre pero no tanto en sus propias palabras) en Hoboken, hasta la cima del mundo, desde el amor de Nancy hasta Ava Gardner, L Bacall, Mia Farrow y Barbara, desde su amistad con JF Kenedy hasta su apoyo a Reagan, Nixon y los republicanos. Todo ese combo increíble que fue una vida contada a través de canciones.

Todo está en el documental, con su propia voz, con sus propias canciones y con testimonios únicos.

Me acuerdo que me sorprendió la noticia de su muerte mientras estaba reponiéndome de una terrible descompostura en México, con lo que me vi en tres días todo lo que la televisión preparó para su homenaje, y quedé impactado con tanta vida.

Acá está todo, sus años en Las Vegas con el rat pack, sus inversiones, cómo gastó 8 millones de dólares sin control, su caída (nunca tan abajo) y sus resurrecciones. Cómo peleó por hacer de Maggio en From here to Eternity, que le valió un Oscar (desmiente la escena de EL Padrino) y su madurez.

Todo junto en 4 horas increíbles por las que hay que pasar.

En definitiva, pensamos en Frank en algunos momentos de nuestras vidas, siempre.

lunes, 12 de octubre de 2015

Mission: Impossible / Rogue Nation

Mission: Impossible / Rogue Nation



Se va la quinta, no sorprende. Imposible no es la misión, imposible es pasar de largo de la saga. Es cierto, le falta despliegue a pesar de tenerlo todo a la mano, producida ahora también por nuevos capitalistas (Alibaba les suena?) pero ya sabemos que no es todo dinero, ni siquiera en esta industria que se mueve a base de billetes.

Una organización, el Sindicato, secreta obviamente, hecha de retazos de todas las organizaciones espías del mundo, con lo mejorcito de cada casa, pero luchando sin nación para un cerebro de la maldad (que en el fondo lo que busca no es tan distinto del resto de los bienpensados).

Claro, entre los objetivos principales está que se desmantele la poderosa IMF, adonde militan Cruise y los muchachos.

No será fácil, se pelearán con armas jodidas, motos veloces y artimañas por Marruecos, Alemania y Londres como epicentro.

No está mal, pero lo dicho, ya no sorprende.

Tiene un punto muy a favor, además del siempre efectivo Simon Pegg, esta vez la trama es bien simple, se puede seguir sin tener que recurrir a nombres raros y memoria activa. Y las dobles traiciones, siempre coronadas por el amor (platónico en este caso, no hay ni un beso) son bien llevaderas.

La elección de la contraparte femenina está muy bien, Rebecca Ferguson es la elegida, es bella, frágil y a la vez poderosa arma letal, lo que se necesita.

La película cumple con las dosis necesarias para cada clima, para la acción, para los momentos en los que Ethan ve la muerte de cerca (siempre le pasa) para el casi romance, los tiros y las persecuciones. 

Tiene la ironía de esos chispazos en los que saben que es todo una gran joda, y los momentos en los que parece que todo va en serio.

Son productos eficaces.

Para el final Tom Cruise. Cada vez más parecido a su figura en Madame Tusseau, cada vez más muñeco de cera, pasado de botox y tintura, un ícono con todas las letras, todavía taquillero nos preguntamos cuántas más aventuras resistirá su leyenda.

sábado, 3 de octubre de 2015

Every secret thing

Every secret thing



Todo parece interesante, un buen trailer, un elenco sólido, una directora mujer con algunas búsquedas interesantes, una novela exitosa, y sin embargo…

La película naufraga entre susurros de Elizabeth Banks, un dilema como actriz que parece estar detonada a un gran papel que todavía no llega, y poco, muy poco más.

Es que cuando nos encontramos con un relato en el cual no hay misterios, la riqueza viene de ir descubriendo el por qué, el sustrato, la base de los desvíos o grandezas que llevaron a los protagonistas a hacer lo que hicieron. Ya sabemos en las primeras escenas, o intuimos fuertemente quién, lo que queremos saber es por qué. Y ahí reside el naufragio.

Quizá es una de esas adaptaciones de libros que no son felices porque no pasan ese límite, ese plano del papel a la pantalla, se quedan en reflejar fielmente lo que está escrito sin el vuelo que permite ver, sentir, ser testigo de las imágenes.

No hay misterio, no hay narración poderosa, no hay casi nada.

Sirve esta película para ver a Diane Lane, que muy flaca sigue siendo sólida aún en papeles levemente tortuosos, y para ver cómo ha crecido la otrora niña prodigio Dakota Fanning.

Por lo demás, un trabajo débil, una trama muy previsible y susurros que intentan ser intimidades sin lograrlo.

jueves, 1 de octubre de 2015

Bron/Broen

Bron / Broen



Dos palabras, una danesa y una sueca para decir Puente.
Dos miradas, dos estilos, dos idiomas, dos culturas, países separados por un puente de 17 kilómetros de largo sobre un inmenso espejo de agua.
Todo ajeno, lejano, frío, gris, para nosotros.
Cultura escandinava tan extraña como profunda y rica.
Un día, en el medio de ese puente, justo por la línea imaginaria que demarca la frontera entre los dos países alguien dejará un cuerpo sin vida en el asfalto. Concurrirán detectives y policías de las dos ciudades ribereñas. Ese cuerpo serán en realidad dos mitades de cuerpo, torso danés, recostado en Suecia y piernas suecas, recostadas en Dinamarca, y todo ese misterio, que será una anécdota menor en el relato, será el comienzo de una serie de 10 capítulos fantástica.
Los dos detectives protagónicos serán Martin Rhode (danés, un enorme actor llamado Kim Bodnia) y Sara Noren (Sofía Helin, la sueca) los dos con sus fantasmas a cuestas y sus peculiaridades propias de su cultura.
Convivirán, en un entramado que se centra en la relación entre ambos, ese choque de mundos distintos, y se complementarán de tal modo, que la amalgama hará que toda la serie cobre sentido.
Porque no estaremos solo siendo testigos de cómo van desentrañando el misterio central del relato, a partir de sus métodos clásicos, sino que todo girará al servicio de esa colaboración de riqueza absoluta.
Martin, atormentado, varios divorcios, atractivo, con su denodado intento por ser correcto, encausar una familia que se le cae a pedazos y Saga, inusual hasta la médula, trabaja 24 horas, la investigación es el único motivo que tiene para levantarse de la cama, carece de sentido del humor y de ironía.
Todo el tiempo nos hace pensar que está inhibida de su lóbulo frontal. Compone una gran actuación, en todo sentido, pero sobre todo en el físico. Hay que verla. Creo que inspirada en los movimientos nerviosos y cortos de los pingüinos, sus miradas, sus afirmaciones, sus tics y sus manías son un placer para la pantalla.
Sobre todo porque no son máscaras sobreactuadas y están esencialmente al servicio del relato.
Hay dos temporadas disponibles, la primera es un clásico que se irá construyendo de lo general a lo particular, partirá de una trama de asesinatos aparentemente inconexos, llenos de pistas, para desembocar en un drama individual y muy fuerte, que terminará de la peor manera.
En la segunda, los mismos personajes un año después, se las verán con un gran complot de fundamentalistas que atacan masivamente, y con los fantasmas de la tragedia de la primera temporada.
Tampoco va a terminar bien.
También el cielo siempre estará plomizo todo el tiempo, y los personajes no se darán tregua en sus caídas individuales.
Como si ese fuera el costo, alto, que pagan por sus obsesiones.
“Saga Noren länskrim Malmö” que es algo así como Saga Noren de Malmo tierra de Krimea, es lo que escucharemos una y otra vez cada vez que Saga atienda el teléfono o tenga que identificarse en alguna recepción. Así de personaje es esta rubia que no llora, no ríe, y parece que solo trabaja.
Fueron dos temporadas de 10 capítulos cada una y está por comenzar allí en la Escandinavia, la tercera temporada, que será toda una incógnita.
Por lo demás, buenas imágenes de un lugar inóspito, gris y desconocido y una bellísima banda de sonido, que tiene al tema Hollow Talk, hermosamente interpretado por Choir of Young Believers.
En definitiva, vayan adonde sea para verla.
No demoren.


jueves, 17 de septiembre de 2015

Forbrydelsen III

Forbrydelsen Temporada 3



No es común que en este blog volvamos sobre una película o serie, pero el acontecimiento de haber terminado la tercera temporada de esta maravilla lo permite.
No lo pienses más, dejá lo que estás haciendo y conseguíte (vale todo) las tres temporadas de esta maravilla danesa.

Sara Lund lo hace de nuevo, y recargada!

Está en el centro de una investigación por la desaparición de la hija de un riquísimo empresario dueño de la principal empresa naviera de Dinamarca. Será ella contra todo otra vez. Ella y su olfato, ella y su particular manera de ver la realidad desde su frialdad y falta de sonrisa.

Ella y su modo de procesar con ácido los acontecimientos.

En esta tercera temporada otra vez se mezclan varias historias, sustratos que combinan el secuestro de una niña, un viejo asesinato que tardaremos en relacionarlo con el secuestro y otra vez la realidad política de una campaña por la carrera a primer ministro.

Todo junto como en un enorme rompecabezas que iremos armando con paciencia y pocas pistas.

Resuelto como corresponde, hacia el final, y por el costado que menos esperamos.

Y Sara, otra vez Sara, desgajándose y derrumbándose en el proceso.

Grandes actuaciones, ritmo, pacto con el que mira, un género reinventado de manera magistral.

lunes, 31 de agosto de 2015

Forbrydelsen

Forbrydelsen



Que toda la industria cultural esté de lleno metida en producir series no es novedad, lo analizamos ya en Butaca, y está bien. Lo que estamos viendo (Fargo, Sherlock en UK, House of Cards) son muestras de que se nos hace difícil pensar en un mejor escenario para la creatividad y las historias.
Todo parece pasar hoy por el formato serie TV cuando de contar historias se trata. Y parecería que la pantalla grande se reserva para aquellas producciones con efectos, nada íntimas, que necesitan ser contadas de manera no íntima.
Los que amamos el cine, también celebramos las series, esta nueva (que ya no es tanto) manera de contar historias.
Las nuevas plataformas hacen que también se haga más difícil la creación o el conformarse con un mainstream único y monocolor. Quiero decir, uno puede hoy ir a cualquier fuente para ver lo que quiera y cuando quiera, lo que nos involucra definitivamente en el proceso.
Es lo que nos pasa cuando descubrimos cosas nuevas, y sobre todo las que nos llegan desde lugares a los que no vamos habitualmente.
Hace un par de años me sentí atraído por la versión serie de Wallander, la genial adaptación del personaje de Menkell al formato, llegó de la mano de la BBC y con nada menos que Kenneth Brannagh en la piel del detective. El tema es que a  poco de terminar de devorarme las pocas temporadas, me encuentro con la versión sueca, y ahí todo se resignificó.
Lo mismo me pasó por estos días cuando me dispuse a disfrutar de Forbrydelsen, la serie danesa (y hacen fila otras del género para disfrutar!) que dio origen a la muy americanizada (pero no tan mal) The Killing. En Butaca hablamos muy bien de The Killing, pero no habíamos visto la serie que le dio origen.
Es superior en todos los aspectos, narrativo, de profundidad de personajes, de capas en la historia, que son un verdadero desafío.
Una vez que se supera la barrera del idioma (suena rarísimo el danés) todo fluye como un desafío a la mente, con intriga que va creciendo (tanto que a la mitad de una temporada uno cree haber visto ya todo y falta un montón!!) y actuaciones insospechadas.
Definitivamente diferente, audaz, bien construida, es necesario ir a las fuentes, y esta es la fuente.
La protagonista, Sarah Lund, interpretada por un pedazo de actriz que se llama Sofie Grabol, es para poner en la galería de los buenos grandes personajes de las series, como el que hace Billy Bob Thorton en Fargo o el Tony Soprano de Gandolfini. Así de buena es.
A todo lo bueno de la estructura narrativa y del trabajo de los actores, hay que sumarle un libro que no se conforma con el desarrollo de un caso de investigación normal, sino que agrega capas de complejidad al meterse con un entramado político que todo lo tiñe y confunde.
En definitiva, un placer que viene de un lugar que visitamos poco, aún en la cultura.


lunes, 10 de agosto de 2015

The Gunman

The Gunman



Más atrapado por su perfil público que por su carrera como actor, que no era para desdeñar, Sean Penn viene errando en la elección de sus roles.

Con el serio riesgo de convertirse en De Niro o Nicolas Cage, máquinas de facturar y filmar, pero no todo como debería ser acorde a su carrera, Penn hace rato que no encarna un rol de esos que no dejan dudas acerca de sus condiciones.

Pero las dudas están.

Y si a esto le sumamos que toda la historia gira en torno a su personaje, estamos en problemas.

Problemas porque la trama es conocida, el tipo altruista que tiene que trabajar en situaciones sucias (encima humanitarias como cobertura) bajo las órdenes de organizaciones poco claras, para evitar males mayores.

Hasta ahí vamos pongamos que bien.

Un malo pintoresco (ya no se cómo definir los pobres papeles que hace Javier Bardem) y una chica linda enamorada.

El escenario, algún lugar de África oprimida.

Demasiado gringo todo, demasiado estereotipo, demasiado poco.

Nada por aquí, nada por allá.

Taquilla asegurada? tampoco arriesgo en esa apuesta.


True Detective 2

True Detective 2



Nic Pizzolatto era mozo hace poco. Después fue guionista por 2600 a la semana para el equipo de The Killing (excelente adaptación del policial Danés que se dió hace un par de años en AMC y terminó en Netflix).

Sabe narrar, va a los límites, no tiene problemas ni temores en ser políticamente incorrecto y hace un año sorprendió cambiando el formato del cuento policial con True Detective.

Un policial negro, de asesinatos seriales, pero a la vez una historia íntima de personajes, de psicologías individuales que impactan en el trabajo del detective y en horrores y violencias.

Con esos antecedentes, la segunda temporada cambió no solo los personajes protagónicos, sino que también se situó en otra ciudad y ya no para descubrir a un asesino serial, sino para desentrañar una historia de corrupción política y policial.

Mucha expectativa y poco a poco, después de la lógica decepción inicial al comprobar que las cosas esta vez irán por otro lado, un alivio al encausar las cosas en una trama nueva, que solo guarda de contacto con la anterior la sordidez, la desesperación de los personajes centrales y la buena puesta y actuaciones.

Colin Farrel, Rachel Mac Adams, Vince Vaughn, son los ejes centrales de la historia. 

En un par de condados fuera de la vista de los grandes titulares en California, se entrecuzarán las vidas de tres detectives de distintos niveles de responsabilidad y jurisdicción, un dueño de casinos (Vaughn en un papel totalmente atípico en su carrera, casi como el personaje que compuso Francella en El secreto de sus ojos) y el intendente, el jefe de policía, senadores, hombres de negocio y cuanto malandra ande suelto por el barrio.

La trama es una trama de corrupción política, policial, trata de blancas, y drogas y dominios territoriales, pero lo interesante del relato va por otro lado, va por la desesperación, por la profundidad de esas vidas casi miserables y complejas que se irán entrecruzando cada una buscando una salvación que parece no llegar nunca.

Y es así, en los 8 capítulos que dura la segunda temporada, en solo pocos pasajes habrá respiro para los protagónicos. 

En pocos habrá esperanza.

Hasta el final se mantiene una tensión no ya en el nudo central narrativo, sino en las relaciones entre ellos, que son por lejos, lo más atractivo de la serie.

Bien por Pizzolatto, una vez más logra meternos en ese universo. Esta vez bendecido por el sol de California, pero oscuro por dentro, logrando transmitir esa desesperación de manera asfixiante.

Es un buen y digno segundo capítulo de una saga que vino a cambiar las cosas.

A most violent year

A most violent year



Un aire de Scorsese, una melancolía general, buena fotografía y recreación de un tiempo que conocemos, el principio de los 80 en una Nueva York violenta es el cócktail central de esta película que tiene como principal atractivo a la pareja protagónica.

Oscar Isaac y Jessica Chastain son dos de los buenos actores de su generación. Dueños de un registro amplio, que incluye este tipo de papeles, de personajes con mucho interior y poco expresivos.

Son un matrimonio que manejan una empresa de camiones de combustible para calefacción. Un negocio familiar, en un segmento de negocios dominado por familias y monopolios.

Son exitosos, son limpios hasta donde se puede serlo en un negocio cartelizado, y se las tendrán que ver con la violencia callejera que les pone en jaque a los choferes de sus camiones, robandoles las cargas de manera cada vez más violenta.

Y el sindicato que querrá armar a los choferes para que se defiendan.

Buena trama, buena historia.

Bien contada, bien actuada, un poco gris, morosa, y no mucho más que eso.

Para ver en una tarde de lluvia, y puede verse en casa.

El director es JC Chandor, y es un director casi de cámara, intimista, capaz e hacer una película como "All is lost" con solo Robert Redford y un barco a la deriva (que comentamos en Butaca al Centro) o "Margin call" una de las mejores películas sobre la explosi´`on financiera del 2009.

Un tipo que sabe de climas.

Es lo que sobra en esta película.

Fargo (la serie)

FARGO (la serie)



Tomar como base la película de los hermanos Coen (no siempre brillantes) para crear una serie para TV (en este género poderoso que parece abarcarlo todo, las series para TV con formato cine) parecía un desafío monumental.

Qué se podía agregar a esa joyita del absurdo negro que fue la película de los 90? Y sin embargo, el proyecto fue tan bueno, que los propios Coen se sumaron como productores ejecutivos.

Hay hallazgos en esta serie. El primero, poderoso, es el excelente papel que encarna Billy Bob Thornton, nada menos que el asesino despiadado alrededor del cual girarán casi todas las historias salvajes que se cuentan. Lorne Malvo es su creación, un antropólogo del crímen, un conocedor de las miseria humanas que goza haciendo que la gente saque lo peor de sí misma en contra de otros. Compone un arquetipo sensacional, frío, calmo, brutal.

El cast es muy bueno, incluye como jefe de la policía local al Saúl de Breaking Bad, Bob Odenkirk y a Martin Freeman el ascendente actor inglés que entre otros éxitos recientes, es el Dr Watson de una de las mejores adaptaciones de Sherlock Holmes para la pantalla.

Lo bueno de Fargo serie es que toma el aire, el ambiente, las sensaciones que todos teníamos en algún lugar de nuestra memoria emotiva acerca de la película, y las pone en  juego de nuevo con otros personajes y otras historias, aunque ligadas por un aire familiar sugestivo y potente.

Y lo hacen funcionar de maravillas.

Freeman es un tipo gris, al que todos están habilitados para cargar de manera despiadada, nada en su vida ha sido sobresaliente, y la medianía es lo suyo. Su hermano, su propia esposa, sus amigos del colegio, saben que, cuando se lo cruzan pueden decirle o hacerle lo que quieran.

Hasta que un día, una circunstancia fortuita lo pone en el borde de un arranque de violencia insospechada, y con ese acto, libera a una persona que evidentemente tenía escondida adentro suyo y que es capaz de todo, incluso hasta de matar a sangre fría.

La aparición del personaje de Billy Bob es un gran condimento, ya que creará historias paralelas (de más violencia) que se irán entremezclando con buen ritmo y de manera sutil y silenciosa.

La escenografía es, como en la película, la gran llanura nevada de esos recónditos parajes de los Estados Unidos en los que todos se conocen y los extraños no son bienvenidos. Minesota en este caso.

Dejo para el final el mejor comentario para la actriz que encarna a la joven vicejefa de policía, la única sensata en el relato, se llama Allison Tollman, no ha trabajado mucho, pero es para seguir con atención.

La música es otro gran factor de cohesión narrativa, y los escenarios naturales y su despiadada fuerza climática.

En definitiva, gran experimento que seguro va a ser imitado, aunque será difícil que sea con tanta pericia.

Lo malo, no la dan en Argentina, yo me la vi en viajes.

Vale la pena buscarla.

domingo, 12 de julio de 2015

Kingsman The secret service


Kingsman, the secret service 



Están todos los condimentos, los actores, la trama, la música, la historia. Los ingleses saben como hacer películas de espías.
Michael Caine, que ya hizo este papel de jefe en películas serias, en comedias, en sátiras y en todas las hizo bien, está Colin Firth, que alguna vez debería considerar ser Bond y está el perfecto Mark Strong, tantas veces elogiado en este blog, cho un todoterreno gerente general de esta organización de agentes secretos sofisticados, que tienen su cuartel general den una sastrería del centro de Londres desde 1849.
Son los agentes de Kingsman, elegantes, despiadados, sofisticados, súper sigilosos y bajo perfil, que se encargarán de los asuntos más complicados del mundo, aquellos que ni el MI5 ni la CIA ni el Mossad pueden controlar.
La película es entonces una gran parodia, de las películas de espías, de las películas inglesas y de las historias que cuentan, pero a la vez está contada de tal modo que parece verosímil.
Como si a partir de ahora cuando veamos una de Bond tengamos esta presente.
Hay lealtades, obviamente códigos, hay planes y tramas secretas y un villano, perfectamente encarnado en el límite de la farsa por Samuel Jackson.
La película ofrece entonces un equilibrio entre lo clásico, la sátira británica y la sorpresa.
Bien filmada, ágil, con los efectos especiales, las coreografías de peleas y sangre brotando y buena banda de sonido.
Hay historias de códigos y de hijos de agentes muertos que se convierten en los salvadores de un mundo demasiado lineal, pero efectivo a los términos de una película de espías.
Lo británico estará siempre, en la acidez del humor, en el estoicismo, y en un final a toda orquesta, un final bizarro y desubicado, que termina de configurar la farsa en la que estuvimos metidos.




La grande belleza



La grande belleza



Viajar es útil, ejercita la imaginación

Todo lo demás es desilusión y fatiga.

Nuestro viaje es enteramente imaginario

Ahí reside su fuerza

Va de la vida y la muerte

Personas, animales, ciudades y cosas es todo inventado

Es una novela, nada más que una historia ficticia

Lo dice Littre, él no se equivoca nunca

Y además, cualquier puede hacer otro tanto

Basta cerrar los ojos

Está en la otra parte de la vida


A partir de esta frase nos vamos a meter con sigilo y brutalidad en un viaje hacia las profundidades de un hombre que ha perdido el sentido de su vida, que ya no es capaz de imaginar, de crear, de sentir, y que se ha refugiado en la nada, en el vacío. Un vacío ('il vuoto') que se explicitará muchas veces a lo largo de una película que está recorrida por las constantes preguntas, por el cuestionamiento interior, por la lucha de encontrar un sentido que permita seguir adelante.

Roma es el escenario de esta desmesura de película, intensa, compleja pero a la vez tan íntima. Roma y sus museos, sus palacios, su vida moderna vacía en ese lugar de tanta riqueza. Y Jep Gambardella  (un soberbio Toni Servillo) el rostro (siempre en planos de sonrisa lánguida) de esa búsqueda y esa decadencia.  Jep es escritor, pero ya o escribe. Ha hecho la parábola del aprendizaje y no se gusta, no le gusta lo que encontró en el viaje.
Conoce la fatiga, el desencanto, pero no puede reaccionar. Esto es una constante que en la película se traduce en planos cercanos y melancólicos, y silencios.
Jep vivió y gozó de los privilegios de una vida artificiosa, de artista, de dinero,  pero nunca olvidará aquél halo de belleza inspirador que se quedó clavado en su mente y del que jamás ha podido escapar.
Jep tiene todo y no tiene nada.
El y sus amigos son despojos y también son sobrevivientes, vestigios arcaicos como muebles desvencijados pero erguidos, que solo caben y se lucen en una ciudad: Roma.

Todos los personajes más jóvenes que interactúan con Jep van muriendo a su lado, como si se tratara de un réquiem interminable en el que solo las cosas perpetuas terminan quedando. Jep y sus amigos son como los monumentos de Roma: Siempre están ahí. No se mueven, están estancados, embalsamados. También están profundamente perdidos, desorientados en sus propios marasmos personales, en sus propias contradicciones. Pero no se mueven. ¿Para qué? Son como esos trenecitos que hacen en las fiestas de Jep que no van a ninguna parte. Todo inmóvil.

El desencanto. "Roma me ha decepcionado", dice uno de los personajes, el interpretado por un soberbio Carlo Verdone en una de las escenas más maravillosas de la película, en la que mediante un truco ilusionista desaparece una jirafa y al mismo tiempo también él se va diluyendo más allá de los límites de la pantalla. El desencanto lo inunda todo, como la crisis creativa de Jep por la que reiteradamente le preguntan: "¿Por qué no ha vuelto a escribir otro libro?". ¿Por qué?
Sorrentino con su estilo exagerado y operístico nos lleva de la mano y nos habla un rato largo sobre la muerte, y el final, y el cansancio, y de seguir viviendo y transcurriendo como cada uno crea conveniente.
Volviendo una y otra vez a ese mágico momento de belleza insuperable, al que regresamos cuando cerramos los ojos y que está ahí siempre a mano, pera recordarnos que lo otro existió y nos visitó con su plenitud.