sábado, 26 de diciembre de 2015

Los casos del departamento Q

Misericordia y Profanación


Son dos novelas exitosas, aclamadas en el mundo nórdico desde donde hace tiempo descubrimos vienen de los mejores momentos de las series de investigación y policiales.

Esos mundos grises en donde las puestas en escena son terribles por lo frías y descarnadas, por lo crueles, y en donde ni el idioma nos ayuda a ponernos cómodos.

Jussi Adler-Olsen es el creador de 5 novelas muy vendidas en Dinamarca, protagonizadas por un inspector que hace honor al género, desaliñado, con pasado sombrío y atormentado.

Carl Mork, interpretado por Nicolaj Lie Kaas (a quién ya habíamos visto interpretar a un inspector similar en la tercera temporada de Forbrydelsen) es un policía que no sonríe, cuyo pasado de abandonos y de violencias lo hace ser poco apegado a las normas de la institución. Así y todo, cabrón, obstinado, es de lo mejor que ha dado el departamento central. Aunque son pocos los que querrán trabajar de compañeros.

Esta serie comienza con un flashback en el que Carl irrumpe en una casa con dos compañeros sin esperar los refuerzos que estaban en camino. En apariencia todo es tranquilo, pero de las sombras saldrá un asesino que lo herirá gravemente, dejará para siempre si poder caminar a otro de ellos y matará al tercero.

Vivirá Carl entonces con esa desobediencia en sus hombros. 

Cuando empieza Misericordia, es destinado después de 6 meses inactivos a un trabajo de escritorio. Le asignarán un sótano lleno de archivos de casos viejos, de los últimos 20 años, que deberá revisar solo para clasificar.

Le asignarán un compañero (Assad, un hallazgo) y así empezarán a revisar cajas. A disgusto claro.

Hasta que, en los primeros minutos de esta tarea nada desafiante descubre un caso cerrado hace 5 años que llama su atención. Una jóven política en ascenso que se suicida arrojándose de un Ferry.

A medida que comienza a desentrañar los textos de los que investigaron, las fotos, los horarios, se irá descubriendo una trama apasionante, muy bien construida y con un desenlace insospechado.

A punto de perderlo todo por lo poco ortodoxo de esta nueva investigación, su descubrimiento final lo hará volver a ese lugar de admiración del que su fama personal lo aparta permanentemente.

Así no solo dejarán que el departamento se consolide, le darán más recursos para la segunda película, que es el segundo libro, Profanación. En el que investigarán, también por el azar de un dato del presente que los lleva a buscar en los archivos, el brutal asesinato de unos mellizos 20 años atrás.

Dos buenas películas de una saga de 5. No tienen el formato serie clásica. Están hechas con demasiado detalle cinematográfico, aunque sabiendo que hay 5 libros, solo hay que esperar que lleguen.

Reafirma la admiración por la ductilidad y maestría con la que los nórdicos abordan este género.

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