domingo, 6 de febrero de 2011

You will meet a tall dark stranger


You will meet a tall dark stranger

De Woody Allen

Lo confieso, no puedo ver películas del hombre de Brooklyn sin sentirlas de antemano cercanas, como parte de una melodía que me regala movimientos todos los años.

Prolífico, profundo, corrosivo, melancólico, seguí todos sus opus con obsesión, estudié sus libros de cuentos, leí sus guiones, aprendí de memoria parlamentos enteros para recitarlos cuando la situación los necesitó, y no fallaron.

Lo ví tocar cuatro veces su clarinete, en el Michael’s Pub en Manhattan, en esos días en los que viajar era una aventura maravillosa y esa cena me costaba un semestre de ahorros.

Nunca le saqué fotos. Nunca me paré para ir a su encuentro. Me bastó siempre con estar en la mesa de la esquina, mirando su entorno, y disfrutando con su disfrute.

Manhattan ya no es así como en esos días, cambia con el ritmo de un coloso en movimiento, cambian sus calles, los locales ya no están adonde solían estar y nada, pero nada, se queda quieto.

Ahora es su etapa europea. Cada vez más alejado de la industria, cada vez más alejado de su ciudad, de su enamorada, filma en esos lugares cosmopolitas, lleno de intelectuales, galeristas, músicos, con la misma naturalidad con la que filmaba en Estados Unidos, pero permitiéndose abordar otros temas.

Ya no lo vemos casi nunca en la pantalla, hay otros cumpliendo ese rol del neurótico, narrador, a partir de cuyos anteojos vemos un rato la vida de un grupo de personas.

Eso es Woody Allen, en una filmografía tan basta hubo de todo, pero en todo hubo y hay magia, desencantos, humor, reflexiones, desesperanzas.

Ya no busca a Dios, es cierto, pero está la magia en esta película, como en otras, los personajes recurren a la magia para intentar buscar las respuestas que no consiguen en la vida.

El cast es impecable, como siempre lo es, con una Naomi Watts hermosa, un Brolin cada vez más latino, un Banderas poco expresivo, y Lucy Punch. Está también Hopkins, pero aburre.

Firda Pinto, la de la película ganadora del oscar de hace dos años, la india, es de una hermosura digna de los mejores momentos del Allen joven.

No puedo comentar mucho la película. Es una ópera de cámara. Cuestiones actorales de gran nivel, riqueza en cada gesto de esos personajes desesperados, perdidos, inmersos en sus dudas y sus certezas.

Nadie quiere estar en los zapatos que está, buscan, buscan, se animan a cambiar y cuando lo hacen, se arrepienten irremediablemente para comprobar que ya no pueden haber vuelta atrás. Aquellos que dejaron en el camino, incondicionales hasta ese momento, ya no quieren saber nada con ellos.

Así de simple. Así de difícil de aceptar, como en la vida.

Filmada en Londres, desde Match Point parece haber encontrado el lugar que lo contiene.

A veces, la ilusión, funciona mejor que la medicina.

martes, 1 de febrero de 2011

The Town


The Town, Atracción Peligrosa

The Town

Ben Affleck busca.

Lleva años buscando. Es pendejo, pero ya sabe tanto de esa industria que hace pensar que le queda mucho por delante, y todavía no hay un techo para sus trabajos.

Recordemos, siamés de Matt Damon, iniciaron juntos un camino que fue siempre en subida.

Escribieron, protagonizaron, y ahora dirigen.

The Town es una película bien dirigida, un poco floja y básica en el guión, pero bien dirigida.

Sin estridencias, sin efectos espectaculares, se basa en un fuerte sentimiento de arraigo por el barrio, y desarrolla una historia de lealtades conurbanas.

Salvando las distancias, una película conurbana.

En el reparto se destacan la muy linda Rebecca Hall y un ascendente Jon Hamm, héroe de la televisión gringa por estos días desde su protagónico de Mad Men.

Affleck sabe lo que hace, y desde esa solvencia se le anima a estar a los dos lados de la cámara, nada menos que asumiendo el rol principal.

Será esa banda de asaltantes de bancos, tiernos entre ellos, fieles, hermanos de andanzas y de casi crianza, pero violentos y despiadados, la que nos guíe por sus últimos atracos.

En el medio el FBI tonto como siempre pero agudo más reales que de costumbre, y una testigo, la gerente del último banco que robaron, a la que hay que vigilar y de la que, irremediablemente, se enamorará el protagonista.

Buen entretenimiento.

Affleck es sólido en casi todo lo que hace.

No es taquillero (esto no es Pearl Harbor) pero es un buscador.

Es un buen entretenimiento.