lunes, 29 de agosto de 2016

Ariel Ardit

Recital de Ariel Ardit "Inédito" Bebop Club Agosto 2016

El standapero del tango y su esencia de la década dorada



9 Butacas





Suena un piano, la luz está sobrando... arranca Ariel Ardit de impecable traje sastre desde la penumbra de un Bebop colmado. Se abrirá camino entre las mesas y su voz, tal vez será su voz, sin micrófono sonará diáfana, poderosa, íntima.

Con el exquisito piano de su eterno arreglador como única compañía, se sentará en el centro de la escena, encenderá su sonrisa grande, y hará su show que no solo se compone de canciones.

Y ahí está uno de sus secretos. Sabe de show, sabe de enamorar al público, sabe contar, y tiene la picardía de un tanguero setentón, que ha vivido todo, aunque recién haya pasado los 40.

Su porte, su decir, su sonoridad y su repertorio son potentes. Es un típico cantor de la década dorada del Tango, con sus cadencias y sus exquisitas mañas musicales.

El repertorio de este show que ofreció todos los sábados de Julio y Agosto fue inédito, tangos que no grabó nunca pero que están ahí y lo buscaron para recrearlos.

Después de un set largo de tangos en la intimidad, sube la orquesta de bandoneón, contrabajo y violín, y todo se potencia aún más.

Y la sonoridad y las risas invaden la platea y todos se lucen, a su tiempo.

Y todos parecen disfrutar como lo estamos haciendo nosotros, los que fuimos a su misa de sábado a la noche.

Y habrá bises, y habrá invitados en la platea que no suben al escenario pero que están.

Para Cuti Carabajal cantará Noche Provinciana de Manzi, y cantará Mariposita para que un cantor sentado en su mesa que esa noche solo era un espectador lo ayude con una estrofa, y cantará Fuimos y Grisel y terminará a toda orquesta con "Que me quiten lo bailao".

Buenos climas, como en "En carne propia", buena voz, buenas historias.

Hay que verlo, es asomarse a esas orquestas y esas atmósferas que contaban nuestros mayores, con la picardía y la ductilidad de un joven que no parece serlo.

jueves, 25 de agosto de 2016

Tosca

Tosca (Teatro Colón de la Ciudad de Buenos Aires Temporada 2016)

Volver a las fuentes





8 Butacas


A veces uno tema, la escena lírica está siempre a merced de las nuevas ideas, algunas con forma de experimento, y no siempre salen bien. Básicamente porque se traiciona el espíritu tradicional, la esencia y el corazón de la pieza.

Por eso esta Tosca es para celebrar.

Porque no quiere ser distinta, porque decidió ser fiel a sí misma, a su espíritu abrumadoramente romántico, al poder de su melodía base, y dejarse llevar por los carriles guiados por la historia. Como un tren clásico, como un Orient Express.

Y entonces recurre al mejor de los reggiseurs argentinos, el maestro Roberto Oswlad y a sus discípulos, y recurre a un director correcto y a voces probadas y virtuosas.

Y la fiesta es completa.

Por la profundidad del escenario, que juega con todo su poderío, con su profundidad y sus posibilidades, por el tono de la orquesta, volviendo sobre una de las melodías básicas más celebradas de la ópera italiana, y por las interpretaciones, sin estridencias pero con la corrección del trabajo bien hecho.

A Marcelo Álvarez (gran reencuentro con su público compatriota) y su Cavaradossi, lo secundan una sensacional y potente Tosca, Eva-Marie Westbroek  y un sombrío Carlos Álvarez como Scarpia.

Un placer ver una puesta clásica, poderosa, tremendamente musical e inspiradora.

E lucevan le stelle...

lunes, 15 de agosto de 2016

Nina


Nina

Zoe Saldana quiso hacerla, quedó a mitad de camino



5 Butacas



Como en cualquier Biopic, la clave está en el segmento de la vida que elegimos para contarla toda. Así pasa con todas, con las fabulosas que encara Clint Eastwood hasta las más insignificantes.

Ahí está el problema de Nina, la elección de sus últimos años, esa soledad y la consistente depredación de su espíritu y su físico, para contar una vida de lucha por los derechos civiles, de superación, de arte mayor, de fama y de miseria, quizá no haya sido lo más acertado.

El foco está en sus últimos años en Francia, alejada de su País, con esporádicas y muy complicadas actuaciones en un País que la adoraba como artista pero que cada vez toleraba menos sus excesos, hasta ese concierto final en el Central Park de NY.

Su relación con su último agente, gerente, enfermero, Clifton Henderson (correcto como siempre David Oyelowo) y sus penurias casi a manera de racconto de su vida pasada, son los ejes por donde se construye este relato.

Pero no solo es ese el problema con Nina, Zoe Saldana no es negra, ese pequeño detalle hace una gran diferencia, y es una bella actriz, Nina no era bella, al menos no en términos de belleza blanca, entonces estamos en problemas, porque hay que afear a Zoe, y eso se nota.

En algún punto, con unos dientes postizos, y una tez más oscura que la propia, parecía una caricatura de Denzel Washington.

Y al momento de las canciones, que las hay y la elección es buena, otro dato que no podemos dejar de mencionar, canta Zoe!!

No lo hace mal, hasta hay rasgos familiares en el estilo interpretativo, pero no es Nina Simone, entonces, para qué?

Para los que conocemos y admiramos su lucha, su arte, su cruce constante de los límites y su prédica, la película nos deja a mitad de camino, porque quizá no sea esa parte de la su vida la que queremos ver, la que hubiéramos elegido para contar todo, y si la idea era además contextualizar unas bellísimas canciones con la recreación de su momento de gloria, tampoco lo encontramos, ya que escucharemos a una buena imitadora, pero no más que eso.

Saldana moría por hacer de Nina, pero no es la adecuada, no lo es.

Una pena.

Francofonia

Francofonia

El arte no solo redime, salva




6 Butacas



Documental friccionado que, con la excusa de contar lo que pasó con el Louvre durante la ocupación Nazi, con sus obras, con sus empleados, y con su alma, ahonda en la noción del arte, en todas sus formas, como testigo privilegiado del paso del tiempo.

Narrado por una voz rusa, un documentalista nos intercala imágenes reales con imágenes de ficción para contarnos qué fue de todas ls piezas del museo durante la depredación del nazismo.

Cómo se trasladaron los cuadros (solo quedaron las esculturas) y cómo se protegieron en castillos de campo (con enromes sótanos) para dejar a salvo de las bombas y del rapiñaje alemán, siglos de historia del arte.

Con dos personajes representativos del espíritu francés, La República y Napoleón, que en las noches nos hacen un tour fantasmagórico por las galerías desiertas y oscuras, hasta la recreación del director del museo al momento de la llegada de los alemanes y del mariscal, un aristócrata alemán, encargado por el mismísimo Hitler, de conservar el patrimonio.

Cómo fueron conversando y acordando cosas, cómo el arte los puso en un mismo nivel de diálogo, cómo les preocupó lo mismo a pesar de todo.

El ritmo de Francófona es documental, la voz en off es rusa, con lo que agrega dramatismo y veracidad, las imágenes se mezclan de manera brillante y cadenciosa.

La película motiva una reflexión acerca del rol del arte en la sociedad y cómo este rol se vuelve indispensable durante una guerra.

Es un ejercicio moroso, pero necesario.

martes, 9 de agosto de 2016

Marauders

Marauders

Un Duro de matar ya muerto.



4 Butacas




No tengo claro si es la edad, si estas películas están viejas, pero el efecto de Bruce Willis en la pantalla, sus mohines, sus labios secos buscando humedad, sus ademanes de hombre cansado, ya no comunican lo que antes comunicaban, entonces, cualquier cosa que lo tenga en un rol que no busca tomarse en broma, suena tan poco seria, que pierde algo de sentido.

Un atraco raro a un banco famoso.
Raro por las características, por los detalles, un parecido de lejos a Cien años de perdón, que comentamos hace poco.

Una caja de seguridad con información comprometida, un agente del FBI honradísimo, con el fantasma de su mujer muerta y un caso que se abre como complejo, que involucra al dueño del banco más grande de la ciudad, la policía local y el pasado de varios miembros de la sociedad.

Hasta ahí pinta entretenida, pero todo el desarrollo es simplemente obvio e insoportable.

No hay sorpresas, no hay giros, no hay actuaciones que valgan la pena.

No hay nada.

Urge

Urge

Qué están tomando...?


1 Butaca



Uno se entusiasma, ve un buen trailer (ahora que lo pienso ni siquiera) y algunas caras que conoce, una punta de una trama que puede llegar a ser interesante y se mete de cabeza.

Esta semana leí un reportaje a Robert Redford, que a sus 80 años dice que nos quedamos sin magia, y vaya si es sabio.

No hay guiones!

Hollywood se hunde sin guiones, y algunos experimentos son sencillamente basura.

Como el caso de Urge, una película muy deshilachada, que no logra una coherencia ni en la historia ni en las interpretaciones, plagadas de lugares comunes y textos sin sentido.

No puede tratarse de otra cosa que de productores que se encandilan con historias, que ponen dinero para que se hagan (lo que justifica algunas contrataciones, como en este caso la de Pierce Brosnan) pero no le hacen nada bien al cine.

No es mucho lo que puedo contar de la historia. Unos chicos ricos, que se encuentran para pasar un fin de semana en una isla, van a un boliche muy especial y allí el dueño, una especie de dealer diabólico, los convida con una droga que tiene como condición, que solo debe ser consumida una vez.

Y que libera el yo interior.

La consecuencia la sabemos, la tomarán más de una vez, y les pegará mal a todos.

Tan mal, que la película se transforma en un chiquero.

No vale la pena ni un solo minuto.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Criminal

Criminal

Criminal es verla


2 Butacas



Pocas veces soy tan categórico con la mirada acerca de un producto cinematográfico, pero esta película no deja muchas opciones.

Un elenco multiestelar que no está a la altura de sus títulos, una trama entreverada e inverosímil, toda la película estamos pensando que es solo una cuestión de honorarios.

Hasta Gary Oldman, que suele estar a la altura, se desdibuja en una caricatura absurda.

Pero está Tommy Lee Jones, Kevin Costner (increíblemente malo). En definitiva, un pastiche.

Un agente de la CIA en Londres, negocia con un poderoso Hacker una información sensible a la defensa. Lo matan, pero tienen la manera de recuperar lo que hay en su cerebro (...mmm) con una especie de transplante de recuerdos a un receptor.

El receptor elegido será un preso muy peligroso, que carece de lóbulo frontal.

A partir de ese dato, toda una serie de situaciones por el absurdo.

Poco creíble, mal actuada y cara.

No vale la pena.