jueves, 20 de noviembre de 2014

Interstellar

Interestelar


Fui curioso a ver esta nueva aventura de Nolan. Por el marco (la vi en el IMAX del Navy Pier de Chicago) por la campaña que la precedía, por los actores (sobre todo por Michael Caine) por la espectacularidad y la desolación celestial de algunas imágenes previas que había pispeado, pero solo fue eso, curiosidad.
No hay nada en la película que haya valido la pena los 9 dólares de la entrada. Absolutamente nada. Nolan vuelve a la carga con sus devaneos de idas y vueltas en el tiempo (una obsesión a esta altura de su carrera) y si Memento auguraba una carrera prometedora, salvo su intervención en Batman (que mejoró la serie de manera notable, pero como dice mi amigo Gustavo Coppola, se topó con guiones que solo requerían ser filmados) el resto de lo de Nola es, en términos generales tan pretencioso como inexplicable.
Interestelar es una aventura apocalíptica, es una historia de amor subyacente, de padre e hija, es un ensayo de lo que Nolan imagina que es eso que pasa allí arriba, es onírica (como El Origen) pero todo junto resulta un bodrio.
Y es un bodrio de 3 horas!
De todas maneras imagino que la acompañará el público y será un éxito de taquilla, y hasta habrá quién encuentre algo que valga la pena, no fue mi caso.
Ni siquiera la salvó la imponente pantalla, sus efectos, su sonido, nada mejoró lo que estaba viendo.
El mundo de las películas del espacio, en mi entender, tiene a 2001, Apolo 13 y Gravedad como modelo. El resto es polvo…lunar.



Magic in the Moonlight

Magic in the Moonlight



La advertencia ya fue hecha hace rato, este blog no es objetivo al juzgar o comentar algunas cosas, Woody Allen es una de esas cosas. Porque siempre, indefectiblemente, más allá del trabajo en particular, uno tiene en cuenta toda su obra y la felicidad que le produjo siempre.
En esta última versión (europea) de Allen la magia, tan recurrente en sus fantasías y su creación, tiene un rol central, pero también el amor, la traición y las costumbres de la alta sociedad refinada.
Ambientada magistralmente en la zona de la provence francesa, con acutaciones correctísimas (Colin FIrth por ejemplo) la historia es tan lineal que cabe en un renglón “mago famoso es llevado a finca de campo de familia adinerada para desenmascarar a joven adivina médium que parece que con sus trucos se va a casar con el heredero y a quedarse con la fortuna familiar”
En el medio, el amor, alguna traición, chistes filosos, y belleza y harmonía entre imágenes y música.
Eso es Allen hoy, más sutil, más sabio, menos efectista, más concentrado, aunque en este caso no en el guión y la trama como nos tiene acostumbrados en sus últimas cosas europeas (Midnght in Paris o Match Point).
Son obras sin tiempo, parecidas a otras pero diferentes, hermosas, conceptuales, medianas pero en las que siempre nos quedamos con algo.
Siga con su sana costumbre de dejarnos una obra por año maestro.


Begin Again

Begin Again


Fresca, romántica, suavecita, surfea todo, sentimientos, trabajo, familia, barrio, conflictos, sin meterse de cabeza en nada. Así es esta comedia romántica que protagonizan el bueno de Mark Ruffalo y la flaquísima Keira Knightley, que no puedo decir si es linda o si es fea, si es buena o mala actriz, solo diré que es flaquísima, que labura mucho y que en esta película me sorprendió como cantante.
La historia es bien básica, ella llega con su novio desde Europa a conquistar un sello grande de Estados Unidos, es la novia pero también es cantante y música, y es apoyo de este pibe que es bueno en su país pero no conocido en USA, donde están los billetes.
Se instalan en un buen lugar en Nueva York, empiezan a irle bien las cosas, la maquinaria se devora su novio (minitas incluidas) y la flaquísima se encuentra un día sola en la calle y desolada.
Ruffalo es un desastre, sucio, quilombero, brillante pero vago, al que acaban de echar a patadas en el traste del sello discográfico que ayudó a fundar pero en el que labura cuando tiene ganas.
Y una noche, él en un bar en el que ella es invitada de sopetón a cantar un tema (el destino…) la escucha y se produce la mejor escena de la película cuando él, sobre la canción que ella está interpretando solo con su guitarra, empieza a producir una banda imaginaria en su cabeza y se imagina cómo sonaría bien producida.
La aborda, la convence (con trabajo) y emprenden una aventura de grabar de manera rara e independiente un disco (no voy a contar cómo lo hace)
Habrá tensión amorosa entre ellos, habrán escenas urbanas muy bien lograda, canciones pegadizas y buena onda general.

Es una comedia ligera, ligerísima, sin mensaje y solo para el disfrute. No está nada mal eso.