jueves, 20 de noviembre de 2014

Begin Again

Begin Again


Fresca, romántica, suavecita, surfea todo, sentimientos, trabajo, familia, barrio, conflictos, sin meterse de cabeza en nada. Así es esta comedia romántica que protagonizan el bueno de Mark Ruffalo y la flaquísima Keira Knightley, que no puedo decir si es linda o si es fea, si es buena o mala actriz, solo diré que es flaquísima, que labura mucho y que en esta película me sorprendió como cantante.
La historia es bien básica, ella llega con su novio desde Europa a conquistar un sello grande de Estados Unidos, es la novia pero también es cantante y música, y es apoyo de este pibe que es bueno en su país pero no conocido en USA, donde están los billetes.
Se instalan en un buen lugar en Nueva York, empiezan a irle bien las cosas, la maquinaria se devora su novio (minitas incluidas) y la flaquísima se encuentra un día sola en la calle y desolada.
Ruffalo es un desastre, sucio, quilombero, brillante pero vago, al que acaban de echar a patadas en el traste del sello discográfico que ayudó a fundar pero en el que labura cuando tiene ganas.
Y una noche, él en un bar en el que ella es invitada de sopetón a cantar un tema (el destino…) la escucha y se produce la mejor escena de la película cuando él, sobre la canción que ella está interpretando solo con su guitarra, empieza a producir una banda imaginaria en su cabeza y se imagina cómo sonaría bien producida.
La aborda, la convence (con trabajo) y emprenden una aventura de grabar de manera rara e independiente un disco (no voy a contar cómo lo hace)
Habrá tensión amorosa entre ellos, habrán escenas urbanas muy bien lograda, canciones pegadizas y buena onda general.

Es una comedia ligera, ligerísima, sin mensaje y solo para el disfrute. No está nada mal eso.

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