viernes, 24 de febrero de 2017

Manchester by the sea

Manchester by the sea

Los vínculos, los que se rompen y jamás vuelven a su forma, la vida y sus desafío, y los hombres que nacen para sufrirla.


7 Butacas


Manchester by the sea es una película de momentos. De belleza en los paisajes, de calma en la música y de desesperación narrativa. Es una historia muy teatral, que entonces necesita de actuaciones sólidas para que ese cuento sea digerible.

Y es ese punto, precisamente, el más alto del conjunto, las actuaciones.

Porque tanto Casey Affleck como Michelle Williams (en un secundario de gran volumen) logran traspasar la pantalla con sus emociones, fuertes, lo que sostiene el tempo y la sensación que nos acompaña todo el tiempo durante las largas 2 horas y cuarto que dura el relato.

Pero como esa sensación es básicamente de angustia, de desesperanza, de corazones que sufren y sufren lo peor, de llanto y de congoja, al no haber casi escape, la película se pone algo densa, y eso conspira.

Está bien que para alguna gente no hay esperanzas, no hay estrella, no hay lado A, pero cuando el cuento pone todo eso de manera sucesiva en la vida de los personajes, sin respiro, esa sensación nos paraliza.

La fotografía es bella, la música es acertada, ya que recurre a música clásica, muy incidental, y acompaña bien, pero hay algo que las buenas actuaciones opacan, y es la ausencia de historia.

No hay giros, no hay sorpresa, no hay desahogos, y eso no se tolera.

Un silencioso encargado de edificios en las afueras de Boston, se las arregla con una vida corta, sin exabruptos, casi aceta, hasta que un llamado lo moviliza, su hermano se muere en su pueblo natal, a pocas horas de allí.

Sale rumbo a hacerse cargo de todo, sin fecha de vuelta, hasta que entiende y comprueba que su hermano confiaba tanto en él como para heredarlo de todo, hasta de su hijo.

Y a pesar de haber desarrollado una buena relación (en la niñez, dato importante) con su sobrino, hacerse cargo de un adolescente es otra cosa.

Después entenderemos qué lo sacó del pueblo, qué dejó, con qué tragedias de la vida lo vincula su pasado y el por qué de sus silencios.

Ese vínculo nuevo, la chance de hacerse cargo de algo más que su metro cuadrado, sus fantasmas y su pasado, serán los elementos que sellen sus labios y sus acotadas emociones.

Un sólido argumento para una actuación de manual y efectiva del Affleck menor.

Pero con todo esto tan auspicioso, la película deja al final una sensación de corte abrupto, como si hubiera algo de la historia que no nos cuentan, como que no importaba en el lugar en el que decidieran terminarla, y eso no es nada bueno para un relato de estas características.

Está bien, pero solo eso.

lunes, 20 de febrero de 2017

Allied

Allied

Entré con algún prejuicio, salí sonriendo... Zemeckis y su oficio.


7 Butacas


Es que tanta promoción alrededor de la pareja Pitt Cotillard, tanta cosa, pensé en un bodrio irreparable pero no, en lugar de eso, de esa pegatina que se arma cuando quieren solo mostrar a los actores, acá hay una historia de espías, bien contada, básica, pero ambientada y con buen ritmo.

Una especie de secuela de Casablanca, una pareja de espías que hace contacto en Marruecos, con una misión específica y peligrosa. Pitt como oficial canadiense y Cotillard por el lado de los franceses.

Hacen contacto en Casablanca en 1942, sus roles les indican que son un matrimonio, la pantalla, pero la misión triunfa (logran asesinar al embajador alemán) y también el amor.

Contra todos los pronósticos y recomendaciones que dicen que esas parejas no terminan bien, siguen adelante, se casan y tienen una hija.

La guerra sigue, las misiones ya no son tan frecuentes, hasta que una novedad pone todo a prueba.

Esto es ya pasada la mitad de la película y es interesante porque, a pesar de ser un final casi anunciado, está bien contado, y le pone un condimento muy interesante al desenlace de la historia.

Zemeckis no necesita presentaciones, sabe contar, sabe elegir los climas y puede lograrlos, y en Aliados no defrauda.

Logra expresividad en Pitt y logra tensiones narrativas, logra una ambientación sin exageraciones y va desgranando la historia de manera sutil pero efectiva.

Es una película de guerra clásica, cruzada por una historia de amor y muy bien filmada.

Qué más se le puede pedir al cine?

Arrival

Arrival

Cuando algo promete pero no cumple...


4 Butacas


Qué sensación fea la de entrar a una película con carga de expectativa que se derrumban a los pocos minutos.

Hay algunos datos interesantes en Arrival, un inicio con un golpe bajo que no sabemos adonde lleva, muchos interrogantes, un par de personajes que no podemos descifrar muy bien. Pero se queda en amagues.

La excusa es buena, y está bastante bien resuelta. 

Doce naves extraterrestres aterrizan en 12 puntos aislados del globo, asustan, mantienen a las poblaciones y a los gobiernos en vilo, y todos esos países receptores, por separado, irán a investigar y a buscar respuestas.

Hasta ahí está bien, las imágenes, los efectos de sonido (quizá lo mejor de la película) y las cuestiones vinculadas a los extraterrestres, que no están ridiculizadas.

Amy Adams es la doctora Banks, especialista en idiomas y lenguaje, y será la encargada de ir descifrando para el gobierno de Estados Unidos, para qué vinieron a la tierra.

Pero el tema está en que logra comunicarse, pero sobrevuela un mensaje vinculado con la línea de tiempo, y ahí todo se complica.

Es confusa, deja de ser atractiva y la voz en off de Adams intentando explicarnos de qué va la cosa, confunde más.

Cuando estas películas tienen que recurrir a tantas explicaciones, dejan de ser un entretenimiento.

Algo parecido a Interestelar.

Fallidas ambas.


viernes, 17 de febrero de 2017

La La Land

La La Land

El alma de Minelli, Astaire y Rogers, en la pantalla


9 Butacas


A veces nos pasa que a las películas las rodean cosas, detalles, percepciones, compañías, que las hacen de alguna manera inolvidables.

Con La La Land pasaron varias de estas, la primera y muy importante es que la semana previa a verla estuve en dos lugares importantes para la película, estuve en Los Angles y además de estar en Los Angeles, hice el tour por los estudios en los que la filmaron, por lo que, en pantalla, pude ver varios de los escenarios por los que caminé unos días antes.

Pero más allá de estos detalles (pero son muy importantes a la hora de recordad las películas) La La Land es una película brillante.

Brillante porque precisamente brilla, vuelve a un género eterno, el musical, pero lo hace a la manea clásica, casi ingenua, y cuenta la historia de amor entre Sebastian y Mia (magníficos Ryan Gosling y Emma Stone) a l amanera clásica, con bailes enamorados, canciones interpretadas por ellos mismos, agregando detalles de actualidad en esa narración clásica.

Por eso es buena. Porque las historias de amor son siempre buenas, porque los conflictos son reales y eso ayuda a la tensión narrativa necesaria, porque los actores son buenos y porque no hay una sola melodía que esté de más en el relato.

Es cierto, Gosling y Stone no son Astaire y Rogers, pero lo cierto es que aquellos tampoco podían sostener una historia desde lo actoral, que si pueden hacer con creces estos, quiero decir, esos monstruos sagrados del musical de los 40 y 50 eran buenos para simular que llevaban una historia adelante entre lo que si sabían hacer bien que era bailar, estos de hoy, son actores que además pueden con el canto y el baile.

Esa diferencia, al menos para La La Land, lo es todo.

Por lo demás, los bailes están bien, las historias paralelas que se despliegan están correctas, los escenarios naturales brillas.

Un lujo de película para meterse en una atmósfera antigua, pero renovada.

Deepwater Horizon

Deepwater horizon

Un manual de seguridad hecho ficción


6 Butacas


Deepwater era una plataforma móvil que British Petroleum operaba en la zona del golfo de México y que virtualmente desapreció después de una explosiono fatal.

Esta historia, a la manera de un buen documental sobre tragedias evitables, tiene el rigor de los datos técnicos necesarios para contarlo de manera creíble, y a la vez cuenta con actores como Mark Wahlberg, Kurt Russell y John Malcovic, para hacer más creíble que además es una película.

Todos los grandes accidentes en este tipo de plataformas confinadas, en las cuales la seguridad es lo más importante, tienen en común, que son el resultado de una serie de pequeñas distracciones, de pequeños errores, de excesos de confianza, o como en este caso, de mezquindades a la hora de ahorrar en lo que no se debe ahorrar nunca.

La película deja muy mal parados a los ejecutivos de British Petroleum y muy bien a los técnicos que insistían en seguir ensayando y probando los temas que no estaban del todo asegurados.

Es muy educativa.

War dogs

War dogs

Dos buenos actores sostienen una historia de sistemas imperfectos


5 Butacas


Dos jóvenes con pasado barrial, dividen sus vidas en el momento de las grandes decisiones y se vuelven a ver de más grandes.

Uno, masajista de ricos y con un embarazo que arranca, otro, expansivo, extraño, escupiendo billetes por vender armas al menudeo a distintas reparticiones militares y de seguridad de Estados Unidos.

Cruzarán sus vidas y comenzarán juntos la aventura de vender armas al ejército.
Descubren que, en época de Dick Chenney y Bush hijo, las necesidades de armas son tantas, que hay manera de vulnerar los antecedentes, se construyen fácil, que hay contratos que nadie toma por pequeños, pero que son gigantes para ellos, y que de esta manera van construyendo lo que es necesario para cuando quieran jugar por las grandes ligas.

Y lo hacen, de manera desprolija, poniendo y arriesgando el cuello en más de una oportunidad lo van logrando, hasta que los contratos grandes empiezan a fluir.

El director, Todd Phillips, es más conocido por sus películas de la nueva comedia americana, es el artífice de las dos Qué pasó ayer, por ejemplo entre otras, por eso en War dogs, si bien la historia central es dramática, hay algunos sutiles toques de comedia, sobre todo, inspirados en la voluminosa expansión de carácter y de físico de Jonah Hill, que está enorme en esta película.

A su socio, Miles Teller, ya lo habíamos elogiado en Butaca al Centro, y parece ser una estrella en crecimiento en el sistema de producción de los grandes estudios.

En definitiva, la historia (que está basada en una real) es interesante, está bien contada, pero no deja de ser una anécdota hecha película, con lo bueno y lo malo que eso tiene.

No agrega mucho, no es una película que vayamos a recordar.

The magnificent 7

The magnificent 7

Una vuelta a Sábados de súper acción casi como en aquellas tardes


7 Butacas


Antoine Fuqua es un director de impacto, después de su premiada "Día de Entrenamiento" y otras buenas producciones como The Equalizer (también con DZ) toma el clásico de todos los tiempos del oeste, para convertirlo en un entretenimiento acorde a nuestros días.

Pero tiene un buen punto a favor, en ese traspaso para las nuevas generaciones, no cae en la tentación de contar la historia en términos de videoclip, no hace alardes de cámaras lentas y acción espectacular, no se pasa de la raya con los efectos musicales y alardes de la técnica. 

Prefiere contar la historia de la manera clásica, con el toque de incluir a algunos de los actores referentes de la nueva generación en los roles centrales.

La historia es clásica, un pueblo del oeste americano, en medio de la fiebre del oro, es salvajemente amenazado por un despiadado hombre de negocios que no duda en matar niños y mujeres en frente de todo el pueblo para que le teman, y terminen vendiendo las tierras que él sabrá acaparar, por unos pocos dólares.

EL pueblo planea resistir (son todos granjeros, pocos hombres que saben defenderse, y los que saben están a sueldo del malo) en una asamblea en la iglesia, que como era de esperar, será interrumpida por el inescrupuloso y sus matones, que terminarán eligiendo ese escenario santo para matar a unos cuantos y hacer su oferta final (les de tres semanas para decidirlo) y de paso al final quemar la iglesia.

Peter Sasgaard haciendo este papel es tan despiadado y tan convincente, que de verdad dan ganas de meterse en la pelea.

Pero claro, el pueblo no puede, entonces, la viuda joven de un corajudo que tuvo la mala idea de enfrentarse al turro adelante de todos, y fue salvajemente despachado sin oportunidad de defenderse, encara la búsqueda de alguien que los ayude.

En un pueblo cercano da con el bueno de Denzel Washington (a quién pareciera que ningún rol le viene mal) que se enternece con la historia (y después sabremos con una vieja cuenta con el malvado) y decide reclutar a los más bravos, los más rápido y despiadados asesinos del oeste, para ayudarlo en la misión.

Ahí empieza la historia, cómo se van ensamblando, cómo van planeando lo que parece imposible, cómo entrenan a los pocos que se animan a empuñar el rifle. Ahí está la riqueza de esta historia contada a la manera clásica.

Un western como los de antes, una vuelta de tuerca bien hecha y con los valores de siempre de este género que dio tanto. La amistad, la valentía, el arrojo, las leyendas, el amor insinuado.

Todo un clásico, en 2016.

One Cirque du Soleil homenaje a Michael Jackson

One, homenaje a Michael Jackson de Cirque du Soleil (Las Vegas)

Había que verlo, pero poco circo



6 Butacas


Quizá por aquello de "lo que lo que pasa en Las Vegas queda en Las Vegas" (y porque no había función para ver LOVE, el homenaje a The Beatles) allí fuimos a ver en el Mandala Bay, un espectáculo más del circo más famoso de nuestros días (y el más taquillero sin dudas).

One es un homenaje a la figura y el legado de MJ (Maicol decía Domingo Dinúbila) y es todo lo que ofrece. No es poco, para los eternos enamorados del rey del pop, pero para los que no somos precisamente fanáticos de ese culto, el espectáculo no es del todo gratificante.

Y tengo mis razones para firmarlo, lo primero es que hay poco circo! Quiero decir, es un circo, y si bien hay un intento de ir mechando artificios circenses con la música y los bailes, no alcanzan. 

Entonces el show se convierte en una sucesión de cuadros musicales, bien hechos, pero no más que eso.

Hay dos cosas muy para destacar que sostienen el promedio general del show, una es la impactante artificialidad y despliegue de show que hay en cada detalle, sorprende por lo grande, por lo expansivo, por lo hasta a veces agresivo del despliegue, y dos, la sorpresa más increíble del show, es un holograma de MJ que baila con los artistas en el escenario, canta y se divierte como si estuviera ahí mismo.

Dos puntos altos en medio de un baile tras otro, una coreografía tras otra, con una historia (en esto el CDS es fiel a sí mismo, cuenta un cuento a partir de en este caso cuatro protagonistas) y mucho despliegue escenográfico y musical.

En definitiva, son espectáculos que hay que ver por lo grandiosos, pero cuando uno se sacude la sorpresa, en la esencia, queda la sensación de que podrían haberse esmerado un poco más.