domingo, 21 de diciembre de 2014

The November man

The November man



Si, es bueno empezar esta crítica poniendo las cosas en claro, extraño al bueno de Pierce Brosnan haciendo de 007. No registro a Craig como Bond. Dicho esto, es bueno tenerte de vuelta a los tiros Pierce!!
Así como Liam Neeson encontró una buena veta con su detective maduro, semiretirado pero dispuesto a andar a los tiros por causas justas, creo que en November Man estamos a la puerta de una franquicia similar.
Acá Brosnan encarna a Deveraux, un agente retirado de la CIA que vive plácidamente en Lausanne, atendiendo un restaurante con vista al lago, y una tarde lo vienen a buscar para meterlo de lleno en una misión que no esperaba, recatar a su ex mujer, también agente, de Rusia.
Es decir, todo bien! Los malos son los rusos como antes, habrá tiros seguro y la trama no puede ser muy compleja, cócktail ideal para pasar el rato, cosa que con esta película se logra con creces.
No estamos ante los imbricados laberintos de Le Carré, ni las conspiraciones de chinos ni mucho menos musulmanes, acá los malos tienen cara de malos y están dispuestos a todo y Brosnan, ya sabemos también de antemano que sabe más que cualquiera (fue Bond!!).
El director es una garantía, es Roger Donaldson, que hizo The Bank Job y La Prueba, dos buenas películas, sobre todo la del banco.
El elenco es lo más flojo, hay despliegue de ciudades, balazos y coches que explotan, pero los actores son todo bastante básicos y toscos, lo que le quita algo de credibilidad al relato en su conjunto. Quiero decir, es auspicioso que Brosnan vuelva a ponerse en la piel de un agente secreto, está bueno que los directores que elijan para la saga, si es que se transforma en una saga, sean buenos y probados, pero el elenco es algo que no puede soslayarse, por algo en las de Bond hay tanto esmero por encontrar a un villano a la altura de la historia.
Este detalle está muchísimo más cuidado en las películas de Neeson, que tienen en su conjunto un aire familiar, pero que están bien cimentadas en libros y elencos, en esta todo es muy básico y tosco.

Celebro que haya vuelto, que en su madurez siga a los tiros, que sea contra los malos más malos, pero le falta para ser una vuelta que deje ganas de más.

And so it goes

And so it goes



Se puede decir que hay en esta película una especie de Santísima Trinidad de Hollywood, Diane Keaton, Michael Douglas y Rob Reiner el director.
Los tres por las suyas son protagonistas de carreras brillantes y tienen tanta taquilla vendida como los nuevos tanques.
Oren Little es el personaje de Douglas, huraño, viudo, solitario, jodido, se presenta en la película como el dueño de un condominio, un viejo tiburón de los bienes raíces que está retirado y triste después de la muerte de su esposa, solo espera vender él mismo su mansión en 8.6 millones de dólares y retirarse a Vermont a pasar sus últimos días.
Pero las cosas irán para otro lado, sus vecinos se involucrarán a pesar de sus esfuerzos en su vida, aparecerá su hijo a quién no ve hace rato y le dejará a la nieta para que cuide mientras cumple condena por un delito financiero, y su vecina cantante, la encantadora Diane Keaton, también rondará sus sentimientos de manera definitiva.
Todo tan bien narrado, tan americano pero a la vez tan tierno que no defrauda.
Es cierto, no hay nada nuevo, ya vimos seguro varias veces este tipo de películas románticas con moraleja, pro cuando están bien hechas, y se puede disfrutar del pacer de verlo a Douglas de vuelta y ya curado haciendo comedia, y escuchar a Diane Keaton cantar y a Rob Reiner también actuar (con peluquín como el pianista de la Keaton) y todo fluye con elegancia y sin tironeos del guión, es un placer.

Vale la pena para estos días, en los que necesitamos que el espíritu navideño nos invada y pensemos en buenas cosas. Una historia de amor madura y entretenida.

jueves, 11 de diciembre de 2014

The Captive

The Captive



Un tejido, un entramado urdido con paciente disciplina y gran técnica cinematográfica. Vaivenes entre una sutileza sin golpes bajos e incómodas idas y vueltas del pasado al presente, climas hostiles, parajes nevados, sordidez y narración paciente, esos son los ingredientes de este gran relato de Atom Egoyan.
El tema es urticante, complejo, dan muchas ganas de no verla cuando nos enteramos el eje central del cuento, la desaparición de una nena del asiento trasero de la camioneta de su padre, en medio de la ruta, cuando este baja para comprar un pastel para la cena y pasar por el baño.
Baja y ya no está.
Red de trata? Pedofilia? Algo peor que eso?
Todo se irá construyendo a partir del trabajo de un equipo especial de la policía local, conducido por Rosario Dawson.
Es el trabajo de ellos, y la búsqueda desesperada de los padres (que verán la destrucción de su pareja a partir de ese hecho desafortunado) Ryan Reynolds y Meirelle Enos (si, Linden de The Killing).
Van a sentirse incómodos toda la película, pero atraídos por la manera en la que está contada.
No hay respiro, incluso en la manera de pintar a los responsables de la desaparición, ya que ese retrato, en lugar de ser despiadado, es un retrato extraño, morboso, risueño, casi de secta.
The Captive (no se puede no recordar La Cautiva, claro) es entonces una película que no solo vale la pena ver, sino que hay que verla para encontrarse con un artesano que es capaz de contar lo horrible de una manera digerible, desafiante en términos de gusto y de ritmo.

Vale la pena.

The most wanted man

The most wanted man              



Es una digna despedida del mejor actor de su generación, como lo catalogaron y adhiero, Philip Seymour Hoffman.
Aunque me hubiera gustado que hubiera sido Devil’s Pocket su último opus, por la calidad y profundidad de interpretación.
De todas maneras, si el lector es amante de “las de espías”, de esos que se concentran en los personajes y las historias que una y otra vez inspiraron los libros de Le Carré, esta película ofrece una pintura sin sorpresas del género. Lo representa muy bien.
La trama, en este caso y doy gracias por eso, exige concentración para poder ser seguida, pero va haciendo explícito todo de manera más o menos lineal, lo que ayuda mucho a la comprensión de la historia en su conjunto.
Quiero decir, no pone demasiadas cosas en el plano de lo que se sobreentiende, no requiere saber de historia de espionaje previamente, no da por sentado que conocemos cosas que no son relevantes para seguir la historia.
Está buena desde ese punto de vista y es bastante simple.
Se ambienta en Alemania, en el hiperactivo puerto de Hamburgo, en donde se tejieron los planes para los atentados a las torres Gemelas de NY y donde parece que el tráfico incesante de mercaderías y personas y dinero, lo hacen todavía un lugar de cuidado y de foco de agencias internacionales de inteligencia.
Una de esas agencias, la que conduce Seymour Hoffman, trabaja en las sombras, no existe a la luz pública, anda en las cloacas siguiendo musulmanes y rutas del dinero y personas sucias y barbudas, para detectar movimientos e intercambios de favores.
La entrada de un hombre de manera irregular, dispuesto a pasar por un banco de los grises, que están acostumbrados a lavar dinero de esa parte del mundo, para llevarse el contenido de la caja de seguridad de su padre, alerta a todos.
A la agencia que conduce el gordo y a los ministerios que no necesitan esconderse y a la CIA.
Sucede que tendrán miradas divergentes acerca de qué hacer con el hombre, y esas miradas divergentes y las decisiones que generan, serán la tensión principal de la trama.
Bien contada, como dije, sin cabos sueltos, y con buen ritmo.
Es siempre un placer verlo actuar, y sobre todo verlo sufrir, reventar de ira, ponerse rojo de caliente, ir a los límites de los cigarrillos y el whisky que puede meterse adentro y la contención de sus miserias. En esta película, además, escucharlo componer un acento alemán entreverado, corto, seco, gutural, que es increíble.
La película vale esos planos del que ya no está.
Un homenaje póstumo.

No se puede elegir con cuál se despide un actor, como su trabajo es jodidamente bueno, daba lo mismo.

The Calling

The Calling



Susan Sarandon es jefa de policía en un lugar frío, un pueblo en esos en los que nunca pasa nada.
Es medio marginal (y lo compone bien, con sobrada eficacia) tiene más que ocultar que para mostrar, es cabrona y arrastra problemas de espalda y un pasado no muy claro vinculado a fantasmas internos y alcohol.
Pero como es un pueblo de frontera (con Canadá) y la nieve y el frío conspiran para que pasen pocas cosas diferentes a la rutina, ella encaja bien con sus pastillas, sus problemas para dormir, su soledad (conocida por todos) y sus cabronadas.
Hasta que, un cuerpo de una anciana que no atendía el teléfono, y una serie de descubrimientos de cuerpos hallados sin vida con manipulación post mortem de sus bocas, para que se endurezcan en ciertas muecas,
Entonces la señora se despereza, se acuerda que era una buena investigadora (que no pudo ascender por sus vicios) y se mete de lleno en una trama que, no por ser demasiado audaz, pero si por plantear algo nuevo en el horizonte de las películas de los asesinos seriales, nos brinda una pequeña vuelta de tuerca a esos relatos que ya vimos tantas veces.
Si, está bien, también habrá una vinculación religiosa en ese raid de asesinatos, también habrá mística y misterio e iconografía, pero están perfectamente encajadas al servicio de contar de manera diferente hechos que por trillados, por remanidos, pueden hacernos desistir de verla.
Está bien contada, inspirada en una novela que debe haber sido muy interesante para leer, ya que la película no puede no logra reflejar la profundidad de la raíz religiosa que inspira al asesino.
Por lo demás, tiene un buen reparto, no es estridente, y está correctamente actuada. Es decir, se pasa bien el rato con el reto de entender qué es lo que pasa y porque.



Locke

Locke



Un constructor, un ingeniero especialista en bases de grandes edificios, en fundamentos, en hormigones, en solidez, sale de su trabajo una noche en su camioneta, pega un volantazo en una esquina y a partir de esa maniobra nos sumerge en su mundo interior.
Película íntima, corta, de cámara, que tiene un solo actor presencial y muchas voces y sonidos que hacen las veces de actores secundarios. Lluvia, intimidad de un habitáculo de camioneta BMW, desorden en los asientos y un tipo que se debate con su destino, con lo que hay que hacer, con sus fantasmas.
Todo sin bajar del asiento del conductor y manejando a su destino por la autopista.
Es una propuesta interesante esta, destino de vista hogareña, pero muy explorable.
Este hombre de familia, con un trabajo de especialista, una noche tendrá un amorío, y de esa casualidad consumada con una casi desconocida cuarentona solitaria, está a punto de nacer una criatura.
Abandonarla? Contarlo? Cuándo, cómo? Estas serán las preguntas gatillo de esta historia.
No esperen ni paisajes, ni actuaciones, ni exteriores ni suspenso. Todo estará en ese habitáculo, todo será susurro y texto y ritmo.

Es un buen ejercicio.