jueves, 11 de diciembre de 2014

Locke

Locke



Un constructor, un ingeniero especialista en bases de grandes edificios, en fundamentos, en hormigones, en solidez, sale de su trabajo una noche en su camioneta, pega un volantazo en una esquina y a partir de esa maniobra nos sumerge en su mundo interior.
Película íntima, corta, de cámara, que tiene un solo actor presencial y muchas voces y sonidos que hacen las veces de actores secundarios. Lluvia, intimidad de un habitáculo de camioneta BMW, desorden en los asientos y un tipo que se debate con su destino, con lo que hay que hacer, con sus fantasmas.
Todo sin bajar del asiento del conductor y manejando a su destino por la autopista.
Es una propuesta interesante esta, destino de vista hogareña, pero muy explorable.
Este hombre de familia, con un trabajo de especialista, una noche tendrá un amorío, y de esa casualidad consumada con una casi desconocida cuarentona solitaria, está a punto de nacer una criatura.
Abandonarla? Contarlo? Cuándo, cómo? Estas serán las preguntas gatillo de esta historia.
No esperen ni paisajes, ni actuaciones, ni exteriores ni suspenso. Todo estará en ese habitáculo, todo será susurro y texto y ritmo.

Es un buen ejercicio.

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