jueves, 11 de diciembre de 2014

The Calling

The Calling



Susan Sarandon es jefa de policía en un lugar frío, un pueblo en esos en los que nunca pasa nada.
Es medio marginal (y lo compone bien, con sobrada eficacia) tiene más que ocultar que para mostrar, es cabrona y arrastra problemas de espalda y un pasado no muy claro vinculado a fantasmas internos y alcohol.
Pero como es un pueblo de frontera (con Canadá) y la nieve y el frío conspiran para que pasen pocas cosas diferentes a la rutina, ella encaja bien con sus pastillas, sus problemas para dormir, su soledad (conocida por todos) y sus cabronadas.
Hasta que, un cuerpo de una anciana que no atendía el teléfono, y una serie de descubrimientos de cuerpos hallados sin vida con manipulación post mortem de sus bocas, para que se endurezcan en ciertas muecas,
Entonces la señora se despereza, se acuerda que era una buena investigadora (que no pudo ascender por sus vicios) y se mete de lleno en una trama que, no por ser demasiado audaz, pero si por plantear algo nuevo en el horizonte de las películas de los asesinos seriales, nos brinda una pequeña vuelta de tuerca a esos relatos que ya vimos tantas veces.
Si, está bien, también habrá una vinculación religiosa en ese raid de asesinatos, también habrá mística y misterio e iconografía, pero están perfectamente encajadas al servicio de contar de manera diferente hechos que por trillados, por remanidos, pueden hacernos desistir de verla.
Está bien contada, inspirada en una novela que debe haber sido muy interesante para leer, ya que la película no puede no logra reflejar la profundidad de la raíz religiosa que inspira al asesino.
Por lo demás, tiene un buen reparto, no es estridente, y está correctamente actuada. Es decir, se pasa bien el rato con el reto de entender qué es lo que pasa y porque.



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