jueves, 31 de diciembre de 2015

Bridge of Spies

Bridge of Spies



Hace unos meses estuve en Berlín, Checkpoint Charlie, las historias de la ciudad partida, el muro, la dominación, la repartija tras la guerra, la reconstrucción.
Caminando, leyendo, sacando fotos, hay en muchos costados de la ciudad, más allá del sol y de la luz y los grafitos multicolor, una sensación de gris. De viejo escondite. De transgresión.

Para disfrutar de este nuevo opus del tándem Spielberg/Hanks hay que tener información previa. Digo para disfrutar, porque la película se puede ver sin esa información igual funcionará. Pero sabiendo algo de esos años de fines de los 50 y principio de los 60, años en los que todos los días parecía que estallaba la guerra nuclear entre Rusia y Estados Unidos, se disfruta mucho más.

Porque Spielberg no solo hace una excelente reconstrucción de época, sino que nos mete de lleno en un aspecto poco conocido de la guerra fría, varias veces insinuado, graficado en películas, pero poco visto, la negociación de gente.

Cómo era la negociación y entre quiénes, para que un apresado en un país se trafique por otro del otro lado, en qué condiciones y por qué se hacía.

La historia entonces es interesante. Revisa otro costado. 

Un abogado exitoso, que se dedica a cerrar casos de seguros en un estudio grande de Nueva York, es elegido por sus colegas para defender a un espía ruso recién capturado por el FBI.

Hay que asegurar y mostrar al mundo que no somos como ellos, que podemos ofrecer garantías de un juicio justo, y entonces lo llaman.

Duda, no quiere, pero todos lo convencen.

Lo que nadie imagina es que va a nada menos que intentar hace su trabajo de la mejor manera!

Y entonces, ese abogado prestigioso al que todos querían, se va transformando poco a poco en un defensor de comunistas.

Logra mejorar la pena del ruso y se gana la antipatía y el repudio de su comunidad y sus colegas.

Hasta que, por esa capacidad demostrada, el gobierno lo envía a negociar en secreto, el intercambio de prisioneros, por un piloto norteamericano que había sido capturado luego de eyectarse de su avión.

En esos momentos, en el arte de su difícil negociación, está la belleza de esta película.

Nada que nos vaya a cambiar la vida. Una historia de esos años grises, bien actuada y bien contada.

Hanks es un ícono, pero no actúa como ícono, es capaz de recrear sus personajes y hacerlos creíbles, algo que pocos de su estatura están dispuestos a hacer.

Y la sutileza con la que la película está contada, las escenas recreadas en una Berlín semidestruída y empezando a hacer su famoso y vergonzoso muro, son producto de la sabiduría de Spielberg, que sigue filmando como un virtuoso.

Está basada en una historia verídica.

Spielberg cada tanto revisa la historia y encuentra estos héroes para ponerlos en su lugar en la historia.

Un abogado que, con su capacidad negociadora y su amor propio y patriotismo y valores, negoció por personas, y vaya si lo hizo bien.

Spectre

Spectre



O lo última de Bond, James Bond. O la saga continúa o más y más millones que salen de la pantalla.
Es rara esta última etapa del legendario agente 00. Porque tiene que apuntalar, según este humilde y consuetudinario mirador de películas, al peor de los actores que lo interpretaron!
Daniel Craig es inexpresivo, petiso, demasiado pálido, habla poco, dice menos, y ni sus muecas ayudan.
Entonces se recurre al resto, como los cantantes que son perros aullando en vivo y suenan bárbaro en los discos.
Acá hay de todo.
Pero sobre todo hay mucha plata. Mucha industria. Mucho merchandising, marcas y turismo.
Pero también hay actores y un director capaz.
Entonces, digamos, se soporta y se deja ver.
Y también agrego, es el Bond de estos años que nos tocan. Tiene que ser distinto que el de Connery en los 60 y el de Moore en los 80. 
No se los puede comparar, sencillamente porque el mundo es distinto, los gustos de todos nosotros cambiaron, la tecnología y los autos.
Pero lo que no cambió son la ironía, los fabulosos lugares comunes que tiene la franquicia, y el lío en el mundo.
Spectre se apoya en un gran director, Sam Mendes ya hizo Belleza Americana, El camino de la Perdición y Skyfall de la serie. Ya se sabe que sabe hacer este tipo de grandes películas con grandes presupuestos.
El guión está muy bien esta vez, la historia se puede llevar sin la necesidad de rebusques de la trama y es hasta verosímil el hecho de que las centrales de inteligencia de los principales países de la tierra estén pensando en colaborar contra enemigos comunes.
El resto, lo que ya sabemos que va a suceder, no defrauda. Sucede!! 
Bond dirá lo suyo (Bond…James Bond) sobrevivirá varias veces a la muerte segura, en una de esas zafadas se acostará con la más linda sin que lo veamos (por supuesto, está bien que guarden esos secretos) habrá armas sofisticadas, gadgets hechos por Q, bellezas, buena banda de sonido y malos muy malos.
Es decir, la película desde ese punto de vista es fiel, fiel a lo que esperamos ver.
También estarán las ciudades y sus paisajes y la ironía británica. El estoicismo ante la catástrofe, que hace que lo veamos apenas sacudirse el polvo después de demoler una manzana entera de un barrio Mexicano.
Salvo Craig, todo está bien.
Y todo está bien para rodear a Craig.
Entre el elenco, hay un puñado de actores británicos que son siempre garantía, Ralph Fiennes, que es M ahora, Ben Whishaw, ascendente actor que vimos en El Perfume con D Hoffman y es el protagonista de la muy buena serie de la BBC The Hour, que ya revisamos en este blog. También está Andrew Scott, otro buen actor que vimos componer al quizá mejor Moriarty de la historia de Sherlock Holmes en la pantalla en la excelente serie también de la BBC.
Y las bellezas, Mónica Belucci que desborda la pantalla y la belleza extraña de Lea Soydoux, que reventó Europa con la vida de Adele y ya vimos en una d ella saga de Misión Imposible.
Y el malo, que siempre tiene que ser la contrafigura potente, es en Spectre, muy potente, actualmente mucho más sólido que Craig, es nada menos que Christoph Waltz.
En fin.
No se van a defraudar porque está todo ahí.
Hay también una hermosa persecución por las calles de Roma entre una máquina inglesa y una italiana. Que vale la pena.
Todo encaja en lo que esperamos.
Larga vida a la familia Broccoli, dueños ufanos de una franquicia cincuentenaria.
Algo extraño en este mundo de cosas efímeras.

sábado, 26 de diciembre de 2015

Los casos del departamento Q

Misericordia y Profanación


Son dos novelas exitosas, aclamadas en el mundo nórdico desde donde hace tiempo descubrimos vienen de los mejores momentos de las series de investigación y policiales.

Esos mundos grises en donde las puestas en escena son terribles por lo frías y descarnadas, por lo crueles, y en donde ni el idioma nos ayuda a ponernos cómodos.

Jussi Adler-Olsen es el creador de 5 novelas muy vendidas en Dinamarca, protagonizadas por un inspector que hace honor al género, desaliñado, con pasado sombrío y atormentado.

Carl Mork, interpretado por Nicolaj Lie Kaas (a quién ya habíamos visto interpretar a un inspector similar en la tercera temporada de Forbrydelsen) es un policía que no sonríe, cuyo pasado de abandonos y de violencias lo hace ser poco apegado a las normas de la institución. Así y todo, cabrón, obstinado, es de lo mejor que ha dado el departamento central. Aunque son pocos los que querrán trabajar de compañeros.

Esta serie comienza con un flashback en el que Carl irrumpe en una casa con dos compañeros sin esperar los refuerzos que estaban en camino. En apariencia todo es tranquilo, pero de las sombras saldrá un asesino que lo herirá gravemente, dejará para siempre si poder caminar a otro de ellos y matará al tercero.

Vivirá Carl entonces con esa desobediencia en sus hombros. 

Cuando empieza Misericordia, es destinado después de 6 meses inactivos a un trabajo de escritorio. Le asignarán un sótano lleno de archivos de casos viejos, de los últimos 20 años, que deberá revisar solo para clasificar.

Le asignarán un compañero (Assad, un hallazgo) y así empezarán a revisar cajas. A disgusto claro.

Hasta que, en los primeros minutos de esta tarea nada desafiante descubre un caso cerrado hace 5 años que llama su atención. Una jóven política en ascenso que se suicida arrojándose de un Ferry.

A medida que comienza a desentrañar los textos de los que investigaron, las fotos, los horarios, se irá descubriendo una trama apasionante, muy bien construida y con un desenlace insospechado.

A punto de perderlo todo por lo poco ortodoxo de esta nueva investigación, su descubrimiento final lo hará volver a ese lugar de admiración del que su fama personal lo aparta permanentemente.

Así no solo dejarán que el departamento se consolide, le darán más recursos para la segunda película, que es el segundo libro, Profanación. En el que investigarán, también por el azar de un dato del presente que los lleva a buscar en los archivos, el brutal asesinato de unos mellizos 20 años atrás.

Dos buenas películas de una saga de 5. No tienen el formato serie clásica. Están hechas con demasiado detalle cinematográfico, aunque sabiendo que hay 5 libros, solo hay que esperar que lleguen.

Reafirma la admiración por la ductilidad y maestría con la que los nórdicos abordan este género.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Self/Less

Self/Less



La ciencia ficción no siempre logra transferir la magia de las ideas, de los conceptos, de las sensaciones, del papel a la pantalla. Se recurre por lo general a ser más agresivos desde la realización, ahora que con las técnicas todo es posible.

Pero hay cuestiones que no se pueden transmitir solo con tecnología.

En esta película, bien dirigida, bien actuada o al menos actuada con corrección, nos encontramos con uno de esos casos en los que, estoy convencido aún sin haberlo siquiera visto, el libro es muy superior a la versión cinematográfica.

Un magnate de los bienes raíces agresivo como ninguno y exitoso como ninguno, enfrenta su decadencia física corroído por un cáncer igual de aguerrido.

Está en la etapa de balances, aunque se las arregla para demostrar que aún lo puede todo, y con toda su billetera a cuestas se anima a un experimento que lo atrae.

Nada menos que trasplantar su conciencia, su ser consciente, a un cuerpo sano.

Atraído por la tecnología y los argumentos de venta de los científicos que están detrás del procedimiento y con la confianza que le trasmiten, se embarca y lo hace.

Finge su muerte, y un día, se despierta y se reeduca en un cuerpo atlético y juvenil (compuesto por el familiar Ryan Reynolds)

Pero no todo será como le plantearon en el contrato, y pronto irá descubriendo que el cuerpo también tiene memoria, memoria de la conciencia que lo habitó y su circunstancia e historia. 

Y en esos cruces encontraremos lo bueno del planteo.

Para mi gusto la película entra en un berengenal policial innecesario.

Se complica en tiros y explosiones, cuando se podría haber resuelto el problema desde otra perspectiva y con otros recursos.

Es decir, como tantas veces pasa, nos encontramos con una película que, deriva en otra, de alguna manera traicionando el origen. Es llevadera entonces parece que se soporta, pero en el balance nos damos cuenta que se quedaron sin combustible. 

Para pasar el rato en casa, si no hay nada más que hacer.