lunes, 6 de marzo de 2017

Nocturnal Animals

Nocturnal Animals

Una venganza sofisticada, que plantea un ejercicio mental interesante


7 Butacas


Gente cool, sofisticada, inteligente, distante. Amy Adams es una galerista exitosa, adinerada, que flota en una vida bien contenida por asistentes y personal doméstico, y un vacío en su vida familiar notable. Etérea, sin incentivos, anda por la vida sin despeinarse siquiera y hablando bajo.

Casada con un elegante e inestable hombre de negocios, no tardaremos nada en descubrir que ahí tampoco es feliz.

Un día llega un sobre, y en ese sobre hay un manuscrito, una novela a punto de ser publicada cuyo autor, un ex novio de juventud a quién dejó de la manera más cruel, le pide que la lea para ver su opinión.

A partir de ese fin de semana de lectura se desarrolla esta película, que en clave de thriller psicológico, recurre al truco de historia dentro de la historia para desarrollar una reacción de la protagonista.

La novela va de una historia violenta, desesperada (muy violenta) y el dato más sobresaliente es la venganza. 

Venganza que iremos desentrañando, no pretende quedar solo en los límites de ese imaginario de la novela, sino que pretende que haga algún efecto en el personaje de Adams.

Bien planteada, un poco lenta en el devenir, mantiene la tensión a partir de "la historia adentro de la historia", que es interesante, y se sostiene con la actuación (algo sobredimensionada, pero correcta) del protagonista masculino, Jake Gyllenhaal y del actor secundario (que solo existe en la ficción de la novela) el nominado al Oscar por este papel Michael Shannon.

Los recursos narrativos son interesantes y nos hace trabajar como espectadores, nos hace partícipes de lo que va sucediendo al tener la inteligencia de no darnos nada previamente digerido, y convidarnos a ir desentrañando juntos la historia.

Algunos recursos muy usados, quizá confunden algo, como los flashbacks mezclados con la ficción de la novela, son puntos bajos, pero en líneas generales es un buen entretenimiento.


Maigret's Dead Man

Maigret's Dead Man

Rowan Atkinson en la piel del célebre Chief Inspector Jules Maigret, de Simenon, es una alegría literaria y cinematográfica.


8 Butacas


Es el Sherlock Holmes francés, sus historias, al igual que las del inglés pero con otros recursos, son libros aún exitosos, y encontró en Atkinson al mejor intérprete.

Entonces, solo hace falta hacer encajar las piezas y dejarse llevar por la historia, que está contada de manera meticulosa, pero sin perder ni frescura ni intriga en su paso al lenguaje del cine.

Una producción de los míticos estudios Ealing de UK, es lo único que hace algo de ruido en todo el relato, escucharlo al inspector hablar inglés.

Pero tanto la reconstrucción de época (el París de los 50) como el cuidado de las formas y los tiempos narrativos, está cuidado a tal punto, que es uno de los elementos centrales para el disfrute.

No hay nada librado al azar, por algo lleva tanto tiempo de trabajo (son 2 entregas por año).

Con el escenario y el cuidado por la puesta, y la actuación sobresaliente de Atkinson (de gran madurez interpretativa) solo resta hacer fuir la intriga, la sorpresa, la astucia y la agudeza del detective creado por Simenon, quiero decir, todo está ahí para ser disfrutado!!

Los libros ya son exitosos, no hay que hacerle, como en el caso de Holmes, adaptaciones basadas en los personajes, acá las historias son las clásicas y están contadas de manera deliberada al estilo clásico.

El resultado es perfecto.

Hasta uno puedo soportar el ritmo del relato, que no es el ritmo del relato policial actual, al que estamos acostumbrados, y mucho menos ritmo frenético de las series.

Hay dos entregas previstas para 2017, las esperamos con alegría.

Legend

Legend

Tom Hardy en la piel de los gemelos Kray es una sinfonía de actuación y matices.



7 Butacas



Tom Hardy es uno de los actores preferidos de este espacio. Este inglés encarna lo mejor de la tradición actoral británica y es muy capaz de entregar personajes conmovedores, ya sea por lo tiernos o por, como en este caso, una inestabilidad emocional y violenta que nos hace estar todo el tiempo al borde de la silla.

Los gemelos Reggie y Ron Kray dirigieron con mano dura, los negocios turbios de varios barrios de Londres en los años 60, gangsters refinados, pero asesinos y despiadados como sus primos italianos que reinaban en Estados Unidos.

La película que cuenta su historia, dirigida por Brian Helgeland (más conocido como guionista que como director) es una pintura de época bien recreada y es además una biopic contundente.

Llena de matices, los dos hermanos son, a partir del buen trabajo de Hardy, tan iguales y tan distintos, que acaparan toda la pantalla.

Uno sofisticado, elegante y con visión para los negocios, el otro tosco, homosexual y violento, terminan convirtiéndose en un monstruo de dos cabezas que todo lo devora.

Historias de hermanos, la relación con su madre, con sus parejas, con los negocios y los oportunistas que se les acercan para administrar algo que ya les queda grande, sus intentos de blanqueo y necesidad de reconocimiento social, sus recelos para con el resto de los capos de la ciudad y sobre todo, sus luchas internas y de personalidad, son el sustrato de la historia.

Y está muy bien resuelto y bien contado.

Nos pone alertas, no nos deja tranquilos, nos desafía todo el tiempo, con un ritmo más que interesante.

En definitiva, un buen entretenimiento de la mano de un actor sobresaliente.