lunes, 6 de marzo de 2017

Legend

Legend

Tom Hardy en la piel de los gemelos Kray es una sinfonía de actuación y matices.



7 Butacas



Tom Hardy es uno de los actores preferidos de este espacio. Este inglés encarna lo mejor de la tradición actoral británica y es muy capaz de entregar personajes conmovedores, ya sea por lo tiernos o por, como en este caso, una inestabilidad emocional y violenta que nos hace estar todo el tiempo al borde de la silla.

Los gemelos Reggie y Ron Kray dirigieron con mano dura, los negocios turbios de varios barrios de Londres en los años 60, gangsters refinados, pero asesinos y despiadados como sus primos italianos que reinaban en Estados Unidos.

La película que cuenta su historia, dirigida por Brian Helgeland (más conocido como guionista que como director) es una pintura de época bien recreada y es además una biopic contundente.

Llena de matices, los dos hermanos son, a partir del buen trabajo de Hardy, tan iguales y tan distintos, que acaparan toda la pantalla.

Uno sofisticado, elegante y con visión para los negocios, el otro tosco, homosexual y violento, terminan convirtiéndose en un monstruo de dos cabezas que todo lo devora.

Historias de hermanos, la relación con su madre, con sus parejas, con los negocios y los oportunistas que se les acercan para administrar algo que ya les queda grande, sus intentos de blanqueo y necesidad de reconocimiento social, sus recelos para con el resto de los capos de la ciudad y sobre todo, sus luchas internas y de personalidad, son el sustrato de la historia.

Y está muy bien resuelto y bien contado.

Nos pone alertas, no nos deja tranquilos, nos desafía todo el tiempo, con un ritmo más que interesante.

En definitiva, un buen entretenimiento de la mano de un actor sobresaliente.

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