sábado, 21 de noviembre de 2015

Mia Madre

Mia Madre



No hay que esperar una tarde de lluvia para ver un nuevo opus de Nanni Moretti, pero de todas maneras, es muy probable que mientras vean Mia Madre, su última entrega, algo adentro de ustedes se nuble.

Mía Madre nos sitúa en unas semanas en la vida de dos hermanos adultos, cada uno con sus cosas a cuestas, ella directora de cine y él empleado, cultos los dos, solos por la vida en cuanto a parejas se refiere, unidos por la madre que lentamente se va deteriorando en una cama de hospital.

Ahí reside la virtud de Moretti en esta narración. No hay golpes bajos, una unos pocos flashbacks y algunos sueños, pero no apela a grandilocuencias para mostrarnos la tristeza profunda y las preguntas íntimas que emanan de esos dos seres ante la segura partida de su madre.

Ella en medio de todo está dirigiendo un nuevo film, quizá una muestra de que su vida siempre estuvo en donde la energía está, su trabajo, sus cosas.

Esa relación de los hermanos con la madre, ese despedirse lento, casi como un fade out cinematográfico, los diálogos, las expectativas y lo que van haciendo mientras tanto, son todos aciertos.

Es cierto, es una película triste, pero bellamente contada, entonces la tristeza se transforma en poesía, y aún la muerte es más llevadera.

Hay claves, el latín, lengua d la que la madre era erudita, que lo explica todo de alguna manera, las frustraciones de lo que no se puede manejar, como el deterioro y el actor díscolo que interpreta John Turturro hablando italiano, como muestra de lo que está fuera del alcance cotidiano de la protagonista, ya que no puede con él a veces en sus escenas y se exaspera.

Pero también hay un solapado homenaje a "La otra mujer" de W Allen, ya que en esta su protagonista, también reconoce, en una charla casual, que no ha sido tan comprensiva con todos los que la rodean, y tampoco ha sido tan buena como ella cree.

En definitiva, un buen viaje íntimo a ese momento en la vida en el que nos damos cuenta que nos tenemos que despedir y no queremos, y repasamos todo lo vivió con la segura nostalgia de perderlo.

Una joya, hay que estar bien de ánimo para verla, y con las cuentas en balance.

SI no es así, y si tienen a la madre a mano, no dejen de llamarla o mandarle un whatsapp para decirle que la quieren. Después es tarde.

No hay comentarios:

Publicar un comentario