sábado, 3 de octubre de 2015

Every secret thing

Every secret thing



Todo parece interesante, un buen trailer, un elenco sólido, una directora mujer con algunas búsquedas interesantes, una novela exitosa, y sin embargo…

La película naufraga entre susurros de Elizabeth Banks, un dilema como actriz que parece estar detonada a un gran papel que todavía no llega, y poco, muy poco más.

Es que cuando nos encontramos con un relato en el cual no hay misterios, la riqueza viene de ir descubriendo el por qué, el sustrato, la base de los desvíos o grandezas que llevaron a los protagonistas a hacer lo que hicieron. Ya sabemos en las primeras escenas, o intuimos fuertemente quién, lo que queremos saber es por qué. Y ahí reside el naufragio.

Quizá es una de esas adaptaciones de libros que no son felices porque no pasan ese límite, ese plano del papel a la pantalla, se quedan en reflejar fielmente lo que está escrito sin el vuelo que permite ver, sentir, ser testigo de las imágenes.

No hay misterio, no hay narración poderosa, no hay casi nada.

Sirve esta película para ver a Diane Lane, que muy flaca sigue siendo sólida aún en papeles levemente tortuosos, y para ver cómo ha crecido la otrora niña prodigio Dakota Fanning.

Por lo demás, un trabajo débil, una trama muy previsible y susurros que intentan ser intimidades sin lograrlo.

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