domingo, 22 de julio de 2012

Columbus Circle


Columbus Circle


Es una esquina que se ha transformado en los últimos 10 años en un rincón del Central Park en Nueva York, se fue transformando hasta convertirse en una zona exclusiva y cara. De edificios corporativos y casas para vivir de mucha jerarquía.

Una noche, uno de los edificios se convulsiona porque una de sus habitantes, una señora de mucha edad pero de vitalidad y sociabilidad, se muere de manera sospechosa.

Nadie sabe qué pasó exactamente y hay muchas dudas, por lo que la policía comenzará a intervenir.

La investigación avanza y hay que ver a los vecinos, los que viven al lado, enfrente, en departamentos muy sigilosos.

La habitante del departamento de justo enfrente al de la señora que ha muerto, resulta ser una misteriosa mujer, que nunca, nunca nunca, sale del departamento. Hace años que se comunica con el encargado solo a través de sobres que desliza por debajo de su puerta.

Los actores no son de primer cartel, la trama puede ser por momentos una trama solo televisiva, pero funciona.

No hay relieves, no hay sorpresas, todo está como demasiado marcado.

La dueña del departamento de enfrente será la hija de un magnate muy millonario, dueño de un imperio que todavía rinde sus dividendos, pero que, por motivos personales, decidió desaparecer cuando era una niña y no volvió a ver la luz.

Solo sabe la verdad un médico, amigo de sus padres, encarnado por el cada vez más parecido a su padre y a su hermano Beau Bridges, que iremos viendo que quiere salir del papel en el que lo ha puesto la vida y las circunstancias y querrá un poco más del dinero que le asignan por el trabajo.

Armará una trama interesante, con engaños sucesivos para hacer que toda la fortuna cambie de manos.

Pero las cosas se pondrán pesadas, se irán sucediendo errores y fallas y al final, la policía (el que investiga entiende todo lo que pasa) guiñará un ojo, los malos morirán o irán presos, y la pobre niña rica recuperará la libertad, con dinero pero con otra identidad.

Muy obvia.

De tan obvia, puede ser aburrida.

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